Dos fuertes terremotos sacudieron el norte de Venezuela, dejando decenas de víctimas y graves daños. Ante la emergencia, el arzobispo de Caracas llamó a la solidaridad con quienes lo han perdido todo.

Foto: AciPrensa
Redacción (25/06/2026 15:10, Gaudium Press) Dos potentes terremotos sacudieron el norte de Venezuela la tarde del 24 de junio, dejando una estela de destrucción, cientos de heridos y decenas de fallecidos. En medio de la emergencia, el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord, recorrió varias parroquias afectadas y llamó a la solidaridad con quienes han perdido sus hogares y seres queridos.
El primer movimiento telúrico, de magnitud 7,2, se registró a las 18:04 hora local con epicentro cerca de San Felipe, en el estado Yaracuy, a unos 280 kilómetros de Caracas, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos. Pocos minutos después, un segundo sismo aún más fuerte, de 7,5 grados, sacudió la misma región, esta vez con epicentro cercano al municipio de Yumare.
La intensidad de los movimientos provocó daños significativos en varias ciudades del país y generó escenas de pánico entre la población. Las autoridades venezolanas declararon el estado de emergencia mientras continúan las labores de búsqueda, rescate y evaluación de daños.
Daños en templos y parroquias
En Caracas, el arzobispo Raúl Biord visitó diversas iglesias para constatar personalmente los daños ocasionados por los terremotos. Entre los edificios afectados se encuentra la Catedral de Caracas, además de varias parroquias históricas de la capital.
Durante su recorrido por la iglesia de San José de Ñaraulí, conocida popularmente como Cotiza, el prelado señaló que varias casas parroquiales sufrieron graves daños estructurales y algunas están colapsadas. La Iglesia local ha comenzado a organizar redes de ayuda para atender a los damnificados, especialmente a las familias que perdieron sus viviendas o quedaron en situación de vulnerabilidad.
Ante la magnitud de la tragedia, monseñor Biord expresó su cercanía con las víctimas y pidió a los venezolanos unirse en apoyo de quienes sufren las consecuencias del desastre. «Lo material se recupera, pero las vidas no», afirmó el arzobispo, al tiempo que invitó a acompañar a quienes lo han perdido todo a causa de los terremotos.
El prelado también exhortó a la población a mantenerse unida y a fortalecer los lazos de ayuda mutua en estos momentos difíciles. Evocando la figura de San José como protector de las familias, señaló: «Juntos afrontemos este momento de incertidumbre encontrando en Dios el consuelo».
Mientras tanto, equipos de rescate, bomberos, personal de emergencia y voluntarios permanecen desplegados en las zonas más afectadas, donde se reportan edificios dañados, interrupciones del servicio eléctrico y dificultades en las comunicaciones.
Las autoridades han pedido a la población mantenerse informada únicamente a través de canales oficiales y evitar transitar por áreas donde existan estructuras comprometidas, debido al riesgo de nuevos derrumbes ocasionados por las réplicas.
La emergencia mantiene en vilo a millones de venezolanos, que enfrentan ahora el desafío de reconstruir sus comunidades mientras continúan las tareas de asistencia a las víctimas.
Con información de Religión en Libertad





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