miércoles, 29 de julio de 2026
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Aumenta presión sobre los católicos en la China comunista: Dura liberación del padre Ma Xianshi

Las autoridades chinas lo condenaron por la supuesta venta ilegal de libros religiosos, específicamente himnos.

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Foto: Pixabay/Gaston Laborde

Redacción (29/07/2026 09:38, Gaudium Press) El 22 de julio, cientos de fieles católicos se congregaron frente al centro de detención de Yiwu, en la provincia de Zhejiang, para dar la bienvenida al padre Ma Xianshi tras cumplir una condena de 18 meses de prisión. Las autoridades chinas lo condenaron por la supuesta venta ilegal de libros religiosos, específicamente himnos. El regreso del sacerdote se convirtió en un momento emblemático para la Diócesis de Wenzhou, poniendo de relieve las crecientes tensiones que enfrentan tanto la comunidad católica oficial como la clandestina en el país.

Desde la madrugada, una multitud esperó a las afueras de la prisión. Sin embargo, la hora prevista para su liberación pasó sin que el sacerdote apareciera. Familiares y simpatizantes, preocupados, interrogaron a los funcionarios y descubrieron que las autoridades habían trasladado al sacerdote directamente a una comisaría cercana, por temor a que la concentración de personas pudiera perturbar el orden público. Tras las negociaciones, el padre Ma llegó en un vehículo policial. Más de cien fieles lo recibieron con flores. Posteriormente, una caravana de decenas de coches lo escoltó de regreso a su ciudad natal, Wenzhou.

Detención arbitraria del sacerdote

El padre Ma Xianshi fue detenido el 22 de noviembre de 2024, día de la festividad de Santa Cecilia. Durante el proceso judicial, su familia ocultó la situación a su madre, una anciana de casi 90 años gravemente enferma y postrada en cama. Sus hermanos afirmaron repetidamente que estaba estudiando en el extranjero. El caso generó gran incertidumbre en la comunidad católica. La audiencia, inicialmente prevista para julio de 2025, se pospuso hasta noviembre. Durante este tiempo, clérigos, religiosas y laicos denunciaron sufrir constantes presiones e interrogatorios por parte de las autoridades, que intentaban obligarlos a testificar y aumentar la condena impuesta al padre Ma.

Las acusaciones giraban en torno a una “actividad comercial ilegal” relacionada con la venta de libros que contenían himnos religiosos de la diócesis. El sacerdote siempre sostuvo que no buscaba lucro personal y que la actividad era pastoral, no comercial. Se negó a admitir su culpabilidad o a aceptar voluntariamente la sentencia. Su hermano, Zhuang Qiantuan, también implicado en la investigación, admitió su culpabilidad, fue puesto en libertad bajo fianza en febrero y se reunió con su familia.

Tras el juicio, la sentencia de 18 meses tardó meses en confirmarse. El sacerdote apeló, pero la decisión se mantuvo. Fue destituido de su cargo en las “Dos Asociaciones” Católicas Provinciales de Zhejiang, aunque su condición de representante legal de la diócesis no se vio alterada de inmediato. Durante el Año Nuevo Chino circularon rumores de una liberación anticipada, pero solo se confirmaron un mes antes de la fecha prevista.

Celebraciones en Wenzhou con restricciones

En Wenzhou, más de 400 fieles de la zona de Lucheng, donde el sacerdote sirvió durante muchos años, se congregaron en la catedral principal. Las autoridades le negaron el permiso para oficiar la misa dentro de la iglesia, permitiéndole únicamente el uso de un salón con capacidad para más de 200 personas. Aun así, se organizó una misa de acción de gracias, presidida por el padre Ma junto con otros tres sacerdotes concelebrantes. Funcionarios de la Oficina de Asuntos Religiosos supervisaron el proceso de liberación, y los informes indican intentos previos de persuadirlo para que firmara documentos o utilizara transporte oficial.

El padre Ma ocupaba un puesto destacado en la Iglesia oficial de Wenzhou. Muchos creen que las acusaciones tenían como objetivo debilitar su influencia y apartarlo del liderazgo. Persisten las dudas sobre la renovación de sus credenciales como ministro religioso reconocido. A corto plazo, debe priorizar el cuidado de su anciana madre. Su puesto ya ha sido asumido por el padre Hu Longjian, presidente de la Asociación Católica Patriótica local.

Este caso se produce en un contexto de creciente restricción en Zhejiang y otras regiones. Recientemente, dos sacerdotes de la comunidad clandestina de Wenzhou (identificados como los padres Gao y Wang) fueron detenidos y multados, siendo liberados el 9 de julio con la advertencia de que administrar sacramentos podría acarrearles un proceso penal. Los informes indican prohibiciones para menores de edad en las iglesias, lo que dificulta los programas de catecismo de verano, además de rigurosos trámites burocráticos para los abogados en casos religiosos.

Diócesis de Wenzhou

Wenzhou alberga a aproximadamente 200.000 católicos y se ha dividido históricamente entre la Iglesia oficial y la clandestina. Cada una contaba con más de 40 sacerdotes y representaba aproximadamente la mitad de los fieles. En los últimos años, el gobierno ha intensificado sus esfuerzos para “integrar” o “transformar” al clero clandestino. Los sacerdotes de fuera de la región que no se afilian a la Iglesia oficial tienen prohibido residir allí, y los residentes locales que se niegan a registrarse se enfrentan a severas restricciones, incluyendo fuertes multas para las familias que los acogen.

Actualmente, la Iglesia oficial cuenta con casi 50 sacerdotes y más de 40 monjas, mientras que la Iglesia clandestina tiene 24 sacerdotes y más de 40 monjas. Esta última sigue reconociendo al obispo Peter Shao Zhumin como el obispo legítimo, quien también ha sufrido repetidas detenciones y vigilancia. La diócesis refleja la complejidad del catolicismo chino bajo la política gubernamental de “sinización” de las religiones, que busca alinear las prácticas religiosas con los valores del Partido Comunista.

Si bien el acuerdo provisional entre la Santa Sede y Pekín sobre nombramientos episcopales sigue vigente, informes de organizaciones de derechos humanos señalan un aumento de las presiones, incluyendo detenciones arbitrarias, vigilancia y restricciones a las actividades pastorales, que afectan tanto a las comunidades registradas como a las no registradas por el gobierno comunista.

Con informaciones de Asianews.

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