viernes, 22 de octubre de 2021
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Cardenal Müller: el cristianismo conoce la naturaleza humana y sus reales derechos

En entrevista a Kath.net, entre varios otros temas, el purpurado alemán habló de los límites de la ciencia moderna para conocer al hombre.

Redacción (27/09/2021 13:08, Gaudium Press) Marco Tosatti publica en italiano en su visitado blog la amplia entrevista concedida por el Cardenal Gerhard Müller, antiguo prefecto de la Congregación de la Doctrina de la fe, a Kath.net, de la que reproducimosnalgunos textos específicos sobre derechos humanos y derecho natural.

Dice el Cardenal que, antes de hablar de derechos humanos, la pregunta fundamental es “¿qué es el hombre?”. A esta pregunta la tradición judeo-cristiana responde que “la naturaleza especial del ser humano está radicada en su ser creado a imagen y semejanza de Dios”. “El ser humano existe y vive con Dios en una relación universal, relativamente dada y que trasciende el mundo”.

Dios es el origen y el fin de todos los seres, y todos los seres encuentran su explicación en la Razón Divina.

En sentido contrario a una visión cristiana, e incluso a la aristotélica del Dios-Logos, para “la ciencia natural moderna – metódicamente limitada a la forma matemático-geométrica del pensamiento y al vínculo causal mecánico – sigue siendo sólo un enigma impenetrable el universo en su conjunto y el origen de la vida, así como la unicidad de la razón humana que se trasciende hacia el ser como tal”. La ciencia pues, no explica los interrogantes más profundos del hombre, y termina siendo un nihilismo, “es decir, la experiencia negativa y la opinión desesperada de que el ser carece de sentido y propósito y que el hombre se ridiculiza en su búsqueda del sentido del ser y la orientación de sus acciones hacia el bien”.

El hombre, creado a imagen y semejanza de Dios es una unidad de cuerpo y alma, y el cuerpo entendido también como creación define la naturaleza nuestra, que es naturaleza de varón o de mujer. Cuando no se toma esto en consideración, la relación de nuestra naturaleza con Dios ni las condiciones específicas de cada naturaleza, se busca una “autodeterminación absoluta, construyendo cada uno para sí mismo ‘derechos humanos’, propagados ideológica y políticamente y legalmente aplicables al cambio de sexo, al ‘matrimonio con una persona del mismo sexo’, (…) o al suicidio asistido”.

Por el contrario, para el cristianismo, los derechos humanos son los derechos naturales, que son intrínsecos a la naturaleza del hombre, tal como la naturaleza verdaderamente es.

Sí hay una razón común a todos los hombres

Pero, pregunta Kath.net, “¿Se puede hablar todavía de una naturaleza única, definida en todas partes de la misma manera, para querer justificar los derechos naturales, o la definición de naturaleza en cualquier caso no es universalmente vinculante, sino más bien una consecuencia de los desarrollos naturales y culturales, que no se ejecutan de manera uniforme en el mundo?”

A ese interrogante responde el Card. Müller: “La misma razón existe en todas partes, incluso si se expresa en diferentes idiomas. En todas partes el hombre tiene cultura, aunque de diferentes formas y cualidades. Según sus posibilidades reales, el hombre es un ser de marcha erguida, incluso si un recién nacido aún no puede caminar o el enfermo y anciano deban sufrir la curvatura de su cuerpo como un defecto. En todas partes existen los mismos principios de lógica, incluso si las consecuencias varían culturalmente”.

“La Iglesia Católica existe en diferentes culturas, y en una comunidad mundial une caracteres completamente opuestos en la misma fe, en la misma liturgia. La diversidad en la realización de la humanidad no impide la intuición de que somos, en todo caso, hermanos y hermanas de una misma familia y se lo debemos al único Dios y Padre de todos, que nos creó no como una masa gris sino en la belleza del diversidad individual”, puntualizó el Cardenal.

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