El 20 de abril se colocó en la entrada de la Catedral de Notre-Dame la autorización para retirar las vidrieras de Viollet-le-Duc y sustituirlas por las de Claire Tabouret.
Redacción (28/04/2026 09:08, Gaudium Press) A menos de un año de las próximas elecciones presidenciales francesas y de la salida de Emmanuel Macron, el presidente no ceja en su empeño de tomar medidas que puedan afectar —y, para muchos, perjudicar— el patrimonio histórico de Francia. Un aviso que autoriza el retiro de los vitrales de Eugène Viollet-le-Duc y su sustitución por los de la artista contemporánea Claire Tabouret acaba de ser colocado en la Catedral de Notre-Dame de París.

Esta es la segunda batalla legal. En noviembre de 2025, el Tribunal Administrativo de París ya había desestimado, en primera instancia, el recurso de la asociación que impugnaba la legitimidad del Entidad Pública responsable de la reconstrucción de Notre-Dame como constructora principal de esta obra. Según la ley que creó dicho organismo, su misión es «conservar» y «restaurar» la catedral, y no sustituir elementos del patrimonio histórico que no resultaron dañados por el incendio de 2019.
Los vitrales en cuestión, ubicados en las seis capillas del lado sur de la nave, están protegidas como Monumentos Históricos. Sobrevivieron intactas al incendio, fueron restauradas o limpiadas posteriormente y forman parte de la intervención de Viollet-le-Duc en el siglo XIX, un elemento fundamental de la identidad actual de la catedral. Sustituirlas por creaciones contemporáneas constituiría, según sus detractores, una clara violación del Código del Patrimonio Francés.
La asociación Sitios y Monumentos ha apelado la decisión del Tribunal Administrativo de París y espera que el Tribunal Administrativo de Apelación revoque el fallo. Simultáneamente, la nueva apelación contra la autorización de las obras refuerza el argumento: no se trata de una restauración, sino de una modificación profunda e innecesaria.
Aunque se pierdan todas las apelaciones y los vitrales sean retiradas, la lucha no terminará. La asociación promete seguir luchando para que se anule la intervención —presentada como «reversible»— y se recupere el estado original concebido por Viollet-le-Duc.
Esta controversia ha movilizado a la opinión pública durante años. La petición «Conservemos las vidrieras de Viollet-le-Duc en Notre-Dame de París», impulsada por La Tribune de l’Art y apoyada por Sites & Monuments, ya cuenta con más de 335.000 firmas. Los organizadores destacan que la petición sigue disponible y podría influir en la decisión judicial.
Un debate que va más allá de la estética

Quienes defienden el arte contemporáneo argumentan que puede coexistir con el patrimonio antiguo. Quienes se oponen responden que no se debe «crear» destruyendo o eliminando lo que ya existe y se encuentra en buen estado, especialmente cuando hay otros espacios en la catedral que podrían albergar nuevas creaciones sin alterar el conjunto histórico.
La catedral de Notre-Dame, símbolo por excelencia de Francia y del arte gótico, fue reconstruida con donaciones de todo el mundo tras el incendio de 2019. Para muchos, reemplazar los vitrales históricos que sobrevivieron a las llamas no representa una restauración, sino una elección ideológica que prioriza el gesto contemporáneo a expensas de la memoria y la continuidad.
(Con información de La Tribune de l’Art)






Deje su Comentario