miércoles, 12 de junio de 2024
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El lugar donde apareció la Virgen de Fátima: plagado de cristiana Historia

¿Por qué la Virgen escogió, en 1917, un lugar tan desierto e inaccesible como la Serra de Aire para aparecerse?”. ¿Cuál es la razón de este privilegio? .

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Redacción (13/05/2024, Gaudium Press) Uno de los acontecimientos más destacados e inéditos de nuestro tiempo tuvo lugar a principios del siglo XX, en la región montañosa portuguesa de la Serra de Aire. Allí, tres inocentes pastorcitos fueron escogidos por Dios para transmitir un importante Mensaje al mundo.

Y este les fue confiado “por Aquella que es, de hecho, la Reina del Cielo y de la tierra. Aquella cuya belleza, poder y bondad fue tema de profetas y santos durante cientos de años”.

El fin de una crisis es anunciado por la propia Madre de Dios

Los Tiempos Contemporáneos, que parecen estar a punto de terminar con una nueva crisis, tienen un privilegio mayor. Nuestra Señora “vino a hablar a los hombres”.

De hecho, la Santísima Virgen a menudo cambió el curso de los acontecimientos; por ejemplo, al entregar el Rosario a Santo Domingo, al preservar la fe católica en Irlanda, al salvar la Cristiandad en Lepanto o al ser la protectora especial de los intrépidos exploradores del océano que llegaron al Nuevo Mundo, capitaneados por Cristóbal Colón en su navío la Santa María.

Así, “nadie, que crea en Dios y en la inmortalidad del alma, puede considerar improbable que la Madre de Cristo, el Verbo Encarnado, se haya revelado, en las diversas crisis del mundo, a personas privilegiadas. De estas apariciones, muchas han sido confirmadas como, en tiempos modernos, las de Lourdes y Santa Bernardita”.

Pero, ¿por qué habría de aparecer en Portugal, en 1917, y en un lugar tan desierto e inaccesible como la Serra de Aire?”. ¿Cuál es la razón de este privilegio?

“Nuestra Señora al mismo tiempo explica las razones de la crisis e indica su remedio, profetizando la catástrofe en caso de que los hombres no la escuchen. Desde todo punto de vista, tanto por la naturaleza del contenido como por la dignidad de quien las hizo, las revelaciones de Fátima superan, pues, todo lo que la Providencia ha dicho a los hombres en la inminencia de las grandes borrascas de la Historia”.

Fátima: escenario de la manifestación de la Madre de Dios al mundo

Fátima fue el escenario elegido por la Mensajera Celeste para manifestarse al mundo. Situada en la Diócesis de Leiria, perdida en una de las estribaciones de la Serra de Aire, a cien kilómetros al norte de Lisboa y casi en el centro geográfico de Portugal, la pequeña localidad tiene a su alrededor, en un radio de unos veinticinco kilómetros , algunos de los monumentos más elocuentes y simbólicos de la historia portuguesa.

En sus alrededores se puede contemplar el castillo construido por Don Afonso Henriques, en Leiria, cuyas imponentes ruinas, altos muros, potentes y bellos torreones se alzan en lo alto de una colina.

El gran Monasterio de Batalha, que, con sus espaciosas salas, soberbios arbotantes, pináculos y tracería, es sin duda la más bella joya de la arquitectura medieval del país.

El convento-fortaleza de Tomar, antigua sede de los Templarios Lusitanos y, posteriormente, de la Orden de Cristo.

No muy lejos, rodeado de murallas medievales y encaramado en una colina que domina la vasta llanura, se encuentra el encantador pueblo de Ourém, con sus laderas estrechas y accidentadas, ruinas góticas y trozos de murallas del antiguo castillo del señor feudal.

Por último, la Abadía cisterciense de Alcobaça, una de las mayores de Europa, construida en el austero estilo gótico bernardino, que en sus días de esplendor fue centro de fervor religioso y alta cultura, albergando a más de mil monjes.

Todavía cerca de Fátima, hacia el océano, se encuentra el pinar varias veces centenario de Leiria, plantado por el rey D. Dinis, en la Edad Media.

En el paisaje de la comarca predominan los cerros pelados y pedregosos, salpicados de encinas, aquí y allá pequeños pueblos formados por casas pintadas de cal, que brillan al sol, y, en los valles, algunos olivares, encinas y pinos.

Fue en este entorno rural, tranquilo y lleno de recuerdos, que la Madre de Dios eligió revelar al mundo una de las profecías más graves de la Historia. Palabras del Cielo, cargadas de advertencia, pero también de misericordia y esperanza.

Por Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP

(Texto extraído del libro ¡Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará!)

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