martes, 30 de noviembre de 2021
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El monumento a la Virgen de Fátima que el volcán Cumbre Vieja no consigue tumbar

El origen de la historia de ese monumento tiene que ver también con la erupción del volcán.

Redacción (10/11/2021 15:36, Gaudium Press) Ya son más de 50 días en que el volcán Cumbre Vieja, en La Palma, una de las islas canarias, no para de escupir su roja lava. Se decía que podría durar entre 3 semanas y 5 meses, y ahora es más más que menos, aunque se dice que el volcán empieza a mostrar signos de ‘agotamiento’. El tiempo nos dirá.

No obstante, en medio de la desolación que produce ver lo que eran verdes zonas (se habla de casi 1000 hectáreas) convertidas en tierras parduzcas humeantes, hay un punto que es luminoso, que da esperanza y que es como una metáfora de lo que es este mundo, un monumento a Nuestra Señora de Fátima.

La historia de ese monumento tiene que ver también con los volcanes, y con un “milagro”, el milagro de San Juan. Explotó el volcán entre el 24 de junio al 31 de julio de 1949, y un día se abrió una boca regando sus pliegues de fuego al lado oriental de la isla, dirigiéndose a la ermita de San Nicolás, de valor artístico e histórico.

El día crítico fue el 9 de julio de 1949. Pero al día siguiente, cuando ya los vecinos habían sacado las imágenes de la Ermita, esa rama de fuego dejó de avanzar, “lo que los vecinos consideraron como intercesión milagrosa de la Virgen de Fátima, que salvó este templo de siniestro”, dice la parroquia. La lava llegó hasta a 100 metros de la construcción; pero ahí paró.

La lava llegó a 100 metros de la Ermita

De hecho, el párroco de la localidad de Las Manchas, Blas Santos Pérez, había hecho una promesa a la Virgen, de construirle ese monumento-homenaje si salvaba a la ermita de San Nicolás de Bari del fuego. La Virgen atendió el pedido y el monumento se construyó.

Hoy permanece a pocos metros del volcán, intacto, como una proclama de que el fuego no puede con la Virgen sino que le obedece, que está a sus pies. Y a la Virgen de Fátima siguen implorando hoy los devotos, para que cese la erupción.

Ya le dicen a esa Virgen “Aquella que la lava no consigue tumbar”. Es como un símbolo de este mundo, que da signos de desolación por todas partes, pero donde hay monumentos de resistencia, que aumentan en amor a la Virgen, que los ríos de putrefacción no consiguen tocar. Y al final, por fin, su Inmaculado Corazón triunfará.

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