viernes, 27 de mayo de 2022
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El Papa profundizó en lo que es ser la Buena Oveja del Señor

En el Regina Coeli, Francisco meditó en la escucha de la voz del Señor, el Pastor, el amor del Pastor, y su seguimiento.

Redacción (09/05/2022 09:27, Gaudium Press) Ayer, cuando la Iglesia celebraba la Jornada Mundial de las vocaciones, el Papa meditó durante el Regina Coeli en la Plaza de San Pedro en el evangelio del día, que podría ser llamado como el de la Buena Oveja del Señor, pues ahí se relata que:

En aquel tiempo, dijo Jesús: ‘Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno’” (Jn 10, 27-30).

El Papa centró su meditación particularmente en las tres características que Jesús menciona son propias de las ovejas del Señor: “Escuchan mi voz”; “yo las conozco”; y “ellas me siguen”.

Resaltó primero Francisco que la iniciativa viene siempre del Señor; todo parte de su gracia: es Él que nos llama a la comunión con Él. Pero esta comunión nace si nosotros nos abrimos a la escucha”.

Hoy cuesta mucho escuchar, incluso escucharse; también escuchar a Dios. Pero “Él es la Palabra del Padre y el cristiano es hijo de la escucha, llamado a vivir con la Palabra de Dios y llevada de la mano”.

Jesús nos escucha no solo porque nos conoce, sino también porque nos ama

Escuchar a Jesús se convierte así en el camino para descubrir que Él nos conoce. Este es el segundo verbo, que se refiere al buen pastor: Él conoce a sus ovejas”, indicó el Pontífice. “Pero esto no significa sólo que sabe muchas cosas sobre nosotros: conocer en sentido bíblico quiere decir amar. Quiere decir que el Señor, mientras ‘nos lee dentro’, nos quiere”. Al prestar oídos a la voz de Cristo, el hombre descubre que Dios lo ama, y que lo quiere hacer con “cálida amistad”, en estilo de “confidencia”, de “intimidad”, lo que puede producir el maravilloso sentimiento de sentirse amado de Dios, “nunca dejados solos a nosotros mismos”.

Abrirse a la escucha de Dios, es por tanto abrirse a su amor.

Después el Papa profundizó en lo que es el seguimiento de Cristo el Pastor, que no es otra cosa que ir “donde está Él, en el mismo camino, en la misma dirección”. Seguimiento de Jesús es también el de quien busca “a quien está perdido, se interesa por quien está lejos, se toma en serio las situaciones de quien sufre, sabe llorar con quien llora, tiende la mano al prójimo, se lo carga sobre los hombros”.

¿Y yo? ¿Me dejo sólo amar por Jesús o paso del amarlo al imitarlo? Que la Virgen Santa nos ayude a escuchar a Cristo, a conocerlo cada vez más y a seguirlo en el camino del servicio”, concluyó el Papa.

Con información de Vatican News

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