martes, 18 de agosto de 2026
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En Francia los nuevos bautizados mayores interpelan a la Iglesia

Un documento inédito, elaborado a partir de casi 5.000 aportaciones de catecúmenos, acompañantes, sacerdotes y comunidades de la región de Île-de-France, recoge por primera vez la voz de los propios protagonistas de la ola de bautismos de adultos que vive Francia desde 2020.

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Redacción (18/08/2026 10:39, Gaudium Press) Las diócesis de la región eclesiástica de Île-de-France —que integra París y las diócesis de Créteil, Évry-Corbeil, Meaux, Nanterre, Pontoise, Saint-Denis y Versalles, junto con el Ordinariato Militar— han producido el primer documento orgánico construido directamente por los protagonistas de la nueva oleada de bautismos de adultos en Francia. Así lo informa el periodista Lorenzo Prezzi en un artículo publicado por el portal italiano SettimanaNews.
Una consulta con una respuesta sorprendente

Entre el 25 de enero y el 28 de junio, catecúmenos, acompañantes, sacerdotes, religiosos y religiosas, grupos y comunidades fueron convocados a participar en una consulta orientada a un concilio local, denominado después asamblea eclesial provincial. La respuesta superó las expectativas: 46.000 personas hicieron llegar 4.850 contribuciones.

De ese proceso surgió una asamblea de 380 delegados, que se reunió el 31 de mayo en una celebración en Notre-Dame de París y que volverá a encontrarse primero en un retiro en Neuilly y después en tres sesiones de trabajo —octubre de 2026, enero y mayo de 2027— para definir orientaciones sobre los nuevos bautismos de adultos. De obtener la recognitio de la Santa Sede, estas orientaciones podrían entrar en vigor en el otoño de 2027.

Las miles de respuestas recibidas fueron analizadas por una treintena de “lectores” reunidos entre el 4 y el 11 de julio en la abadía de Saint-Benoît-sur-Loire, quienes elaboraron el Instrumentum laboris —titulado Assemblée ecclésiale provinciale – Île de France. Catéchumènes (adolescentes & adultes). Nouveaux baptisés et confirmés (Asamblea Eclesial Provincial – Isla de Francia. Catecúmenos (adolescentes y adultos). Recién bautizados y confirmados)— sobre el que trabajarán los delegados en las próximas sesiones. El texto, de 70 páginas, se estructura en cinco capítulos: vivir la acogida como una visita; discernir en el camino; caminar juntos en el seguimiento de Cristo; celebrar el itinerario catecumenal; e incorporar. Cada capítulo sigue el mismo esquema —constataciones, tensiones, desafíos— y el documento se cierra con un glosario y un apéndice teológico.

Un fenómeno que crece en Occidente

El fenómeno del bautismo de adultos, que despegó sin previo aviso entre 2020 y 2023, particularmente significativo en Francia, también se registra en otros países de Occidente como Bélgica, Países Bajos, Austria, Suiza, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos. En el caso francés, los bautismos de adultos pasaron de 4.500 en 2020 a 21.300 en 2026.

El documento recoge testimonios directos de quienes han vivido de cerca esta oleada. Uno de ellos describe la sorpresa de ver llegar, “desde todos los ambientes, todas las edades, todas las culturas, todas las sensibilidades”, a hombres y mujeres que llaman a las puertas de iglesias, capellanías y escuelas, lo que consideran fuente de “una gran alegría” y “una profunda razón de esperanza”. Otro pasaje señala que algunos de estos “buscadores de Dios” llegan marcados por la angustia ante el futuro o la soledad, mientras que otros son conducidos por la curiosidad, la búsqueda de sentido o el deseo de ser acogidos, muchas veces a partir de una auténtica experiencia espiritual.

Estos nuevos catecúmenos se convierten en un estímulo para que la Iglesia sea tejedora de esperanza y en un auténtico signo de los tiempos para comunidades llamadas a dejarse tocar por su alegría, recordando que el Espíritu precede muchas veces a la acción eclesial.

El desafío del discernimiento y el acompañamiento

El texto subraya que, tras la sorpresa inicial, se impone la tarea del discernimiento, tanto sobre la autenticidad de la petición como para ayudar al catecúmeno a comprender su propio seguimiento. Los recorridos de vida de quienes piden el bautismo son muy diversos: historias normales, experiencias de violencia, convivencias irregulares, matrimonios solo civiles, orientaciones u parejas homosexuales, experiencias de aborto o de eutanasia entre personal médico, además de ex-detenidos e inmigrantes en situación irregular.

El Instrumentum laboris señala que genera inquietud “cuando ellos hacen un camino de fe y de esperanza con mucha convicción y no entienden las dificultades que se derivan de hechos del pasado que no pueden cambiar unilateralmente”, lo que obliga a clarificar esas dificultades desde el inicio.

También está la dificultad de encontrar, dentro de las comunidades, a quienes puedan acompañar este camino: personas que deben aprender a mantener cercanía y distancia, autoridad sin abuso, y superar la tentación de convertir la propia tradición en norma para los demás. El documento insiste en la necesidad de reconocer lo evangélico que ya existe en la manera de vivir y orar del catecúmeno, para desde allí introducirlo en la plenitud de la comunión eclesial.

Comunidades enriquecidas y desafiadas

El artículo recoge testimonios de parroquianos de la diócesis de Évry, quienes afirman que la presencia de catecúmenos “nos ha sorprendido y llenado de alegría”, como signo de que Dios sigue llamando, y añaden que la fe “es contagiosa” y que estos nuevos fieles “nos obligan a salir de nuestra rutina”. El Instrumentum laboris subraya la necesidad de derribar las barreras que a veces aíslan el catecumenado como tarea de «especialistas», al margen de la vida ordinaria de la comunidad, e integrar plenamente a los neófitos para que descubran que su fe no es solo una experiencia espiritual personal, sino que se vive en el seno de toda una asamblea llamada a la salvación.

El artículo de Settimana News recorre además las particularidades según la procedencia religiosa de los catecúmenos: quienes llegan del islam afrontan a menudo un doloroso distanciamiento familiar y comunitario; quienes proceden del judaísmo viven la conversión más como plenitud que como ruptura, respetando su arraigo bíblico; quienes vienen de Iglesias protestantes u ortodoxas ya cuentan con un bautismo reconocido, aunque los evangélicos piden con frecuencia ser bautizados de nuevo; y quienes provienen del paganismo encuentran en los exorcismos menores y la unción el signo del abandono de los ídolos.

Con información de Settimananews.it

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