viernes, 19 de junio de 2026
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En la Archidiócesis de Sevilla hay cinco sacerdotes nuevos: dos descubrieron vocación en el Camino de Santiago

La Eucaristía fue presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, acompañado por el obispo auxiliar, monseñor Teodoro León.

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Foto: Archidiócesis de Sevilla

Redacción (19/06/2026 07:31, Gaudium Press) El pasado sábado, la Catedral de Sevilla fue escenario de la ordenación sacerdotal de cinco nuevos presbíteros: Pablo Bernal Colón, Pablo Noguera Aledo, Cristian Rodríguez Domínguez, José Manuel Ruiz y José Alberto Torres.

La Eucaristía fue presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, acompañado por el obispo auxiliar, monseñor Teodoro León, así como por monseñor José Rodríguez Carballo, arzobispo de Mérida-Badajoz, y monseñor Roberto Octavio González Nieves, arzobispo de San Juan de Puerto Rico.

Señal de esperanza para la Iglesia sevillana

La ordenación de estos cinco jóvenes constituye también una señal de esperanza para la Iglesia sevillana. Detrás de cada vocación hay una historia distinta, aunque todas confluyen en una misma certeza: Dios sigue llamando.

Las trayectorias de los cinco nuevos presbíteros son muy diferentes. Alguno descubrió la llamada sacerdotal desde la infancia; otros la encontraron tras un largo proceso de búsqueda personal. Entre ellos destacan dos casos con sorprendentes paralelismos. Tanto Pablo Bernal como José Manuel Ruiz identifican el Camino de Santiago como el momento decisivo de su discernimiento vocacional.

En el Camino de Santiago

En el caso de Pablo Bernal, todo cambió durante una peregrinación al Camino de Santiago realizada en 2019 con la Delegación de Pastoral Juvenil. “En una eucaristía experimenté un encuentro con Dios que me llevó luego al sacerdocio”, explica. Aquel momento llegó cuando atravesaba una etapa de búsqueda personal. “Dios salió a mi encuentro sin yo esperarlo”, recuerda.

Una experiencia semejante vivió José Manuel Ruiz. Fue durante su primer Camino de Santiago, en 2014, mientras participaba en una adoración al Santísimo. Allí tomó conciencia de que el Señor le pedía algo más para su vida. Sin embargo, aquella intuición inicial fue madurando durante años mediante el discernimiento y una implicación cada vez mayor en la vida de su parroquia.

Con las Hermanas de la Cruz

Muy distinta es la historia de Cristian Rodríguez, cuya vocación comenzó a manifestarse desde niño. Sus primeros recuerdos están ligados al convento de las Hermanas de la Cruz. Con apenas nueve años empezó a tomar conciencia de lo que significaba ser sacerdote. En 2013 ingresó en el Seminario Menor y, tras años de formación y discernimiento, entró en el Seminario Mayor en 2019.

Por su parte, Pablo Noguera ha recorrido un largo camino al servicio de la Iglesia. Naturalmente vinculado a la vida eclesial desde la infancia, fue religioso franciscano de Cruz Blanca y secretario personal del cardenal Carlos Amigo Vallejo. Le cuesta señalar una fecha concreta para su llamada vocacional. «Creo que fue desde el vientre de mi madre», afirma, convencido de que la vocación fue creciendo progresivamente gracias a su intensa participación parroquial y a los numerosos sacerdotes que marcaron su vida.

Entretenido mirando hacia otro lado”

José Alberto Torres también habla de una llamada constante de Dios, aunque reconoce que durante mucho tiempo estuvo mirando hacia otros horizontes. “Dios me ha estado llamando siempre, pero yo he estado demasiado entretenido mirando para otro lado”, explica. Su sensibilidad hacia las distintas formas de pobreza, especialmente entre jóvenes y ancianos, junto a una intensa vida de oración, terminaron orientando definitivamente su camino hacia el sacerdocio.

La formación en el Seminario Metropolitano

Los cinco coinciden además en señalar el Seminario Metropolitano como una etapa decisiva. Sus vidas confluyeron allí hace seis años, en un período que describen como fundamental para conocer mejor a Dios, a la Iglesia y a sí mismos.

Personas que han influido en su camino

A pesar de culminar ahora una importante etapa formativa, ninguno de ellos considera que la preparación haya terminado. Pablo Noguera reconoce que “nunca hay suficiente preparación para un don tan grande”, reflejando una convicción compartida por todos: el sacerdocio es una misión que exige una permanente conversión y crecimiento espiritual.

En las horas previas a la ordenación, los nuevos sacerdotes recordaban con gratitud a las muchas personas que han influido en su camino. Sacerdotes, formadores, párrocos y acompañantes espirituales aparecen una y otra vez en sus testimonios.

José Manuel habla de “vidas entregadas y coherentes, a pesar de la debilidad”, mientras que Pablo Noguera recuerda especialmente al cardenal Carlos Amigo Vallejo, a quien define como “padre, pastor y hermano”.

Homilia de Mons. Saiz Meneses

Durante la homilía, monseñor Saiz Meneses centró su mensaje en la naturaleza profunda del sacerdocio. Recordó que no nace de un proyecto humano ni de una iniciativa personal, sino de una llamada divina. “Es Dios quien llama, es Él quien consagra y envía”, afirmó.

El arzobispo sevillano insistió en que el ministerio sacerdotal no puede sostenerse sobre las propias capacidades, sino sobre la fidelidad de Dios. Por ello recordó a los ordenandos que, desde este momento, ya no se pertenecen a sí mismos, sino que han sido configurados con Cristo para servir a la Iglesia allí donde sean enviados.

Con información de Religión Confidencial.

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