viernes, 03 de julio de 2020
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En la Audiencia General, el Papa analizó el tipo de oración de Moisés

Es la séptima catequesis que Francisco hace sobre la oración.

Ciudad del Vaticano (17/06/2020 09:20, Gaudium Press) En la Audiencia General de los miércoles, que sigue realizándose aún sin asistencia de los fieles, el Papa Francisco continuó con sus catequesis sobre la oración. Esta vez analizó las plegarias de Moisés, el gran salvador del pueblo judío.

Dijo el Pontífice que cuando Dios lo llamó a su servicio, era humanamente “un fracaso”.

Dios se le presenta en el silencio del desierto

El libro del Éxodo lo describe como un fugitivo en la tierra de Madián, después de haber defendido a uno de su pueblo. Sus sueños de gloria se esfumaron: Moisés ya no era un funcionario prometedor, sino un fracasado que pastoreaba un rebaño que ni siquiera le pertenecía. Y es precisamente en el silencio del desierto donde Dios se le reveló en la zarza ardiente: ‘Yo soy el Dios de tus padres’, y le encomendó la liberación de Israel”, dijo Francisco.

Recordó el Papa que cuando Dios anuncia la vocación a Moisés, este expresa al Señor sus temores, que no se consideraba digno de la tarea encomendada; ni siquiera conocía el nombre del Señor para presentarse a los hijos de Israel.

Sin embargo, Dios nuestro Señor no deja de manifestar a Moisés su amistad, y los dones con los que lo haría apto para el cumplimiento de la tarea.

Moisés, amigo de Dios

Moisés era tan amigo de Dios que hablaba con Él cara a cara; y siguió siendo tan amigo de los hombres que tenía misericordia por sus pecados e rezaba por ellos. Su oración era de intercesión, siendo esta la plegaria de los verdaderos creyentes, que a pesar de sus fragilidades tratan de ser ‘puentes’ entre Dios y su pueblo”, dijo Francisco.

Esa actitud de ‘puente’ es la misma de los santos: “Moisés reza a través de la intercesión. Su actitud es como la de los santos que, a imitación de Jesús, son puentes entre Dios y su pueblo”. Moisés cultiva el sentido de paternidad con su pueblo, una paternidad que no abandona a este pueblo incluso el día en que repudia a Dios y prefiere construirse un becerro de oro para adorarlo. Esta es la actitud de los verdaderos creyentes, incluso cuando experimentan los defectos de la gente y la distancia que han tomado las personas de Dios.

Moisés nos insta a rezar con el mismo ardor que Jesús, a interceder por el mundo, a recordar que éste, a pesar de todas sus fragilidades, siempre pertenece a Dios. Y el mundo vive y prospera gracias a la bendición de los justos, a la oración de piedad que el santo eleva incesantemente a los hombres, en todos los lugares y tiempos de la historia”, estableció el Papa.

Con información de Vatican News

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