La Asociación de Apoyo a las Vocaciones de la Arquidiócesis trabaja sobre tres pilares: oraciones y misas ofrecidas por las vocaciones sacerdotales, apoyo económico y formación de los seminaristas.

Foto: Daniel Bernard / Unplash
Redacción (24/08/2026 13:38, Gaudium Press) “En este 180º. aniversario desde la ordenación del primer sacerdote originario de Corea, San Andrés Kim Dae-geo, el número de sacerdotes diocesanos en la Arquidiócesis de Seúl llegó a mil”, anunció el Arzobispo de Seúl, Monseñor Peter Chung Soo-taick, de la Orden de Carmelitas Descalzos, en la misa por él celebrada en la Catedral de Myeondgdong, a la cual asistieron clérigos, religiosos y cientos de fieles comprometidos con el fomento de las vocaciones en la Iglesia.
La cifra se hizo pública al cumplirse en 2025 el 50 aniversario de la Asociación de Apoyo a las Vocaciones de la Arquidiócesis, fundada en 1975. En la misa de acción de gracias, Mons. Soon-taick quiso subrayar que el resultado no es obra de un plan pastoral de despacho, sino del esfuerzo sostenido de los fieles a lo largo de medio siglo.
“Por la gracia de nuestro Padre bueno y amoroso, y por vuestro cuidado, vuestro apoyo y vuestros generosos aportes, hemos alcanzado un momento histórico”, afirmó.
Oración, apoyo económico y formación
La Asociación de Apoyo a las Vocaciones trabaja sobre tres pilares perfectamente definidos y complementarios. El primero es el espiritual: oraciones y misas ofrecidas específicamente por las vocaciones sacerdotales. El segundo es el económico: donativos destinados al sostenimiento material de los seminaristas durante los años de formación. El tercero es el de la comunidad y la formación, que acompaña al futuro sacerdote y lo vincula al pueblo al que servirá.
El arzobispo insistió en que ninguno de los tres es prescindible ni sustituible por los otros dos. “Una vocación es un don de Dios, sí; pero es también un don que hay que cuidar y cultivar para que llegue a su plenitud”, señaló.
El dato debe leerse sobre el trasfondo del catolicismo coreano, uno de los más singulares del mundo entero. El primer sacerdote coreano, San Andrés Kim Dae-geon, fue ordenado hace ciento ochenta años, en 1845, y murió mártir poco después de su ordenación. Es hoy el patrono del clero coreano y su figura sigue siendo referencia obligada para los seminaristas del país.
La arquidiócesis de Seúl cuenta actualmente con más de un millón y medio de católicos. Hace dos años, la proporción era de 1.385 fieles por cada sacerdote, comparativamente baja si se contrasta con la media mundial.
Fe acrisolada en la persecución y el martirio
Mientras numerosas diócesis alemanas y europeas fusionan parroquias y cierran seminarios, una arquidiócesis asiática alcanza el millar de presbíteros rezando por las vocaciones, sosteniéndolas económicamente y formándolas con exigencia, sin diluir la identidad propia del sacerdocio ni adaptarse al espíritu de la época.
La Iglesia en Corea no nació de una estrategia pastoral ni de un programa de adaptación cultural: nació de laicos que leyeron libros de doctrina, se convencieron de su verdad y pidieron sacerdotes; y se templó después en la persecución y en la sangre de los mártires.
Con información de Infocatólica.





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