Este año, el Congreso Católicos y Vida Pública reivindicará la Hispanidad, una civilización basada en la fe que enlaza España y América.
Redacción (29/09/2026 09:58, Gaudium Press) Este año, el Congreso Católicos y Vida Pública reivindicará la Hispanidad, una civilización basada en la fe que enlaza España y América y que puso en marcha Isabel de Castilla, para “estar a la altura de los que hemos heredado y hacerlo crecer”.
Bajo el título “América y España: la fe que nos une. Un viaje de ida y vuelta”, la 28ª edición de este congreso impulsado por la Asociación Católica de Propagandistas se celebrará en Madrid del 13 al 15 de noviembre con una declaración de intenciones plasmada en un Manifiesto por la Hispanidad.
El texto reivindica las instituciones surgidas de la empresa española en América como un sistema de ayuntamientos, universidades, parroquias y hospitales “que ningún tratado internacional ha conseguido replicar”. “Nada de esto es artificial. Nada de esto hay que inventarlo. Sólo hay que reconocerlo y ponerlo al servicio del futuro con la ambición que merece”, añaden los propagandistas.
Orgullo de una genealogía histórica
“Isabel la Católica no puso en marcha una promesa: puso en marcha una civilización”, prosigue el manifiesto, que desde primera hora estableció “la dignidad del otro como condición, no como excepción”.
De ahí nacieron las Leyes de Indias, por las que España se autolimitó como ninguna otra potencia lo hizo, y el pensamiento humanista de Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca, cuna del derecho internacional y los derechos humanos. “Esa no es una curiosidad erudita: es nuestra genealogía y es motivo de orgullo, no de arqueología”, se subraya en el texto.
Estos genes históricos, prosigue el manifiesto, se traducen en principios que no son negociables como “la dignidad de la persona humana, la herencia grecolatina que nos dio la razón y la ley, la tradición cristiana que dio forma a nuestra idea de comunidad, el respeto al derecho como límite del poder, las libertades civiles como condición de una vida digna y un marco legal capaz de proteger la propiedad, el contrato y la iniciativa como motores de prosperidad”.
Más de 500 años después de iniciada, esta civilización está conformada por una comunidad de 600 millones de personas que hablan una lengua común y desarrolla “una proyección demográfica que ningún otro proyecto occidental puede exhibir”.
El manifiesto señala también que “la Hispanidad no se agota en el ámbito político ni en las relaciones entre Gobiernos y naciones”, sino que “exige un cambio de actitud profundo, radical si es preciso, para defenderla, expandirla y desarrollarla”, así como una “dimensión cultural y moral a la altura de su historia”.
Reivindicar la Hispanidad no es mirar atrás
En definitiva, la Asociación Católica de Propagandistas considera que “reivindicar la Hispanidad no es mirar atrás: es actuar con la confianza de quien parte de una posición de fuerza”.
“Isabel la Católica lo fundó. Vitoria lo pensó. Las leyes de Indias lo escribieron. Quinientos años de instituciones compartidas lo han sostenido. A nosotros nos corresponde, sencillamente, estar a la altura de lo que hemos heredado y hacerlo crecer. Juntos somos más fuertes. Ese es el punto de partida y también la conclusión”, concluye el manifiesto.
Con información de Aciprensa






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