martes, 29 de septiembre de 2020
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Hoy también se celebra la vida del sacerdote austriaco que enfrentó a Hitler, y fue decapitado por su régimen

No es muy conocida la historia del Beato Santiago Gapp, sacerdote austriaco que enfrentó el régimen nazi y que fue martirizado por él.

Redacción (13/08/2020 18:33, Gaudium Press) No es muy conocida la historia del Beato Santiago Gapp, sacerdote austriaco que enfrentó el régimen nazi y que fue martirizado por él. Miremos como lo hizo. Su fiesta también se conmemora hoy 13 de agosto.

Nace Santiago en Austria en 1897, y después de participar en la I Guerra Mundial como soldado de su patria, entra a la Compañía de María, haciéndose sacerdote. Este religioso marianista pronto sintió la incompatibilidad entre la ideología nacional socialista y la enseñanza cristiana.

Parte a Francia y luego a España

Sintiendo el peligro, huye a Francia en 1939 y luego pasa a España, más exactamente a Valencia, donde daba clases de latín y de alemán en el colegio marianista del Pilar. Pero ya era espiado por la Gestapo, la siniestra policía secreta nazi que ejercía jurisdicción en toda la Europa ocupada.

Después de una misa dominical para residentes alemanes, donde denunció todas las tramoyas del régimen de Hitler, la Gestapo no aguanta más y decide el operativo.

La Gestapo le tiende una trampa

Dos agentes de esa policía secreta llegan a Valencia y durante meses buscan ganar su confianza haciéndose pasar por judíos perseguidos, que tienen buenos ojos hacia el cristianismo.

El Padre Gapp les hace apostolado, y un día, cuando ya eran de la confianza del sacerdote austriaco, le proponen un viaje a San Sebastián, pero pasando por Hendaya, en la Francia ocupada. Cuando están en Hendaya, los ‘judíos’ revelan su verdadera identidad, lo capturan y lo llevan a Berlín.

No soy traidor a mi patria”

En enero de 1943 es interrogado en la sede central de la Gestapo de la capital alemana. Y aunque el interrogador quiere plantear las cosas en términos políticos, el P. Gapp lo reconduce al terreno religioso: “No soy traidor a mi patria. La amo como Dios quiere que la ame. Por eso para defender la religión católica y la fe de mi pueblo, no tengo más remedio que denunciar el nacionalsocialismo como incompatible con la fe…”

El interrogatorio fue largo, y de él se hizo un resumen de 30 páginas, que cuando fue leído por Heinrich Himmler, uno de los nazis más poderosos, lo hizo exclamar: “Con un millón de hombres como Gapp, pero de nuestra ideología, dominaríamos el mundo”.

Fue sentenciado a morir el 13 de agosto de ese 1943. En carta a sus familiares, horas antes de morir, decía: “Me han condenado a muerte el 2 de Julio, fiesta del Sagrado Corazón. Hoy será ejecutada la sentencia. A las 7 de la tarde, iré a casa de mi querido Salvador, a quien siempre amé fervientemente. ¡No os aflijáis por mí! Soy totalmente feliz. Naturalmente he tenido que pasar muchas horas penosas, pero he podido prepararme muy bien a la muerte. Tened ánimo, y soportadlo todo por amor a Dios, para que nos podamos volver a encontrar en el cielo”.

Fue beatificado en noviembre de 1996, en la fiesta de Cristo Rey.

Con información de COPE

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