viernes, 14 de agosto de 2020
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La Beata Madre Apolonia, mártir del comunismo, cuya carne fue dada de comer a los cerdos

¿Cuando será canonizada la Madre Apolonia Lizárraga? Esperemos que pronto, pues su virtud en el martirio está más que comprobada.

Redacción (15/07/2020 08:09, Gaudium Press) ¿Cuando será canonizada la Madre Apolonia Lizárraga? Esperemos que pronto, pues su virtud en el martirio está más que comprobada.

En estos tiempos de falso ecumenismo, de ese estúpido creer que el odio de los enemigos de la religión se puede vencer con sonrisitas moles, es bueno recordar el cruel martirio de esta monja española, por manos de milicianos comunistas en la guerra civil española.

Nace la Madre Apolonia el jueves santo de 1867, de la noble casa de los Pérez de Obano, en la aldea de Lezaún, Navarra. Vive feliz su infancia con padres y diez hermanos en un hogar católico, hasta que un día en una misión de los Padre Jesuítas el P. Echeverría le regala un rosario y le dice: “Toma, guárdalo para cuando te vayas de religiosa”.

Entra a las Carmelitas de la Caridad de Vitoria

Aunque tenía una tía benedictina en el convento de clausura de Estella, y pensó en seguir esta vocación, después de unos ejercicios espirituales también con el P. Echeverría, dijo a sus papás: “Me he dado cuenta de que mi vocación es de vida apostólica; quiero conocer el noviciado de las Carmelitas de la Caridad de Vitoria.” Fue hasta allá con su papá, y cuando salían le dijo: “Padre, tengo que ser de éstas”.

Al hacer sus votos en esta comunidad escogió como nombre el de Polonia del Santísimo Sacramento, lo que hizo que sus hermanas la llamasen Hermana Sacramento.

Estudió magisterio en Extremadura, enseñó en colegios, fue Superiora en Sevilla. Tenía gran devoción al Corazón Eucarístico de Jesús, a la Virgen del Carmen, a San José, y su lema era: “Confiar contra toda confianza, y esperar contra toda esperanza”.

En 1923 la elegían como Superiora General de las Carmelitas de la Caridad. Bajo su gobierno se fundaron casas en Buenos Aires, Vigo, León, Murcia, Alcoy y cuatro en Francia.

Ya sentía en 1932 la cercanía de la tormenta que se avecinaba, pues escribía: “Aquí estamos preparándonos para sucesos desagradables, aunque no sucederá más que lo que el Señor permita; suyas somos y Él cuidará de nosotras”. Y al siguiente año plasmaba: “El Gobierno se está ocupando de la cuestión de la Enseñanza; veremos que harán, nada bueno, porque es la masonería la que gobierna a la pobre España.”

Estalla la persecución religiosa

En el verano de 1936 estalla la persecución religiosa. El martes 21 de julio llegan milicianos comunistas de Barcelona a la ciudad de Vic y comienza el incendio de iglesias y conventos. Ese día, a las 4 pm, los milicianos golpean las puertas de la Casa General de las Carmelitas de la Caridad, todas deben salir, menos la superiora.

Entró primero un miliciano con la religiosa, pero después, “se llenó la casa de hombres y mujeres que, con gritos infernales, se metían por todas partes y lo rompían todo, derribando las imágenes que encontraban…Cuando me quedé solita, me fui a la iglesia, que, g.a.D. había pasado desapercibida hasta entonces para los rojos, y me puse en oración junto a la Santísima Virgen”, escribía la Madre Apolonia.

Después de que las hordas infernales hicieran su aquelarre, se quedó sola en el convento, pero a la medianoche tocaron la puerta y le dijeron: “Váyase de inmediato que vienen a quemar la casa”. Poco después partía, sin su hábito, y fue recibida por unos vecinos, y desde entonces tuvo que peregrinar en varios albergues, pues su vida corría peligro.

Pero siguiéndole la pista, los milicianos la capturan en la casa de sus primas Ochoa, y se la llevaron presa junto a un sacerdote y las dos primas Ochoa, terminando en la llamada checa de San Elías, en Barcelona, que estaba en el edificio que había sido de las madres Clarisas.

Ahí fue sometida a insultos, golpes y privaciones.

El 8 de septiembrede 1936, el tirano de esa checa que apodaban “el Jorobado”, la lleva al patio central. Desnudan a esta virgen y le dicen que renuncie a la fe de Cristo, si quiere salvar su vida. La religiosa se niega y la cuelgan de un gancho en una pared, costumbre inmunda que ya tenían con ciertos prisioneros. En este gancho, la Madre es aserrada viva, hasta que se desangra.

Criaban en esta checa a 42 cerdos, que eran alimentados con los cuerpos de los asesinados, y después de la muerte de la Madre, los milicianos vendían el producto anunciándolo como “chorizo de monja”: odio satánico a la fe, no más que eso.

Lo cuenta un historiador

“Actualmente se han encontrado testigos que compartieron prisión en la cárcel de San Elías en el año 1936. Era de dominio público que el jefe de la checa, un tal «Jorobado», cebaba en total unos 300 cerdos con carne humana. Que muchos presos eran echados a dichas piaras y que la General de las Carmelitas de la Caridad, la Madre Apolonia Lizárraga, fue una de dichas víctimas que aserraron, descuartizaron (en cuatro partes) y luego en trozos más pequeños fue devorada por dichos animales que en la citada checa engordaban en número de 42”: es de esa manera que lo narra Antonio Montero en su libro Historia de la persecución religiosa en España.

La Madre Apolonia fue beatificada por Benedicto XVI el 28 de octubre de 2007, junto a 498 mártires de la Guerra Civil en España.

Quiera Dios que por su ejemplo e intercesión, sepamos enfrentar con la gracia de Dios y gallardía las persecuciones de los enemigos de la fe.

Con información de Cope

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