jueves, 21 de enero de 2021
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La Guerra contra los Filibusteros en Nicaragua

Luces del Pasado, Esperanzas del Futuro – América Latina, el Continente de la Esperanza.

Redacción (06/01/2021 15:40, Gaudium Press) El Doctor Plinio Correa de Oliveira sostenía que en América Latina hay reservas de fe, de tradición católica fuertes y que en cierto momento la Revolución avanzará demasiado y pisará la “mina de la indignación” de la opinión pública y ahí muchas cosas saltarán por los aires (1). Eso se dio en México con los Cristeros (1926-1929) cuando los católicos fueron agredidos por el Presidente Calles con leyes inicuas que aplastaban la libertad religiosa y expulsaron a los sacerdotes y cerraron sus iglesias.

Algo de eso se dio en Centroamérica con la intromisión de aventureros protestantes, como veremos a continuación.

Corrían los años de 1850 en Centroamérica y había una disputa de poderes y ambiciones entre los EE. UU. y Gran Bretaña en el mundo y en concreto en estas tierras. Los primeros apoyaban abiertamente a los liberales (2) por medio de sus representantes diplomáticos y criticaban a los conservadores, en cambio Gran Bretaña apoyaba al presidente conservador guatemalteco Rafael Carrera.

Empresas filibusteras norteamericanas habían producido alarma por estar apoyando movimientos en México y Cuba. En agosto de 1851 el órgano la Gaceta publicaba un artículo esclarecedor en el que decía que la Providencia castigaría a los EE. UU por sus abusos en la ocupación de Texas, California y en sus proyectos contra Cuba y contrastaba esos desórdenes de los invasores con el orden que existía con los gobiernos conservadores. Señalaba los conflictos seccionales norteamericanos como un ejemplo de que el sistema de una libertad ilimitada ha dado rienda a la ambición de aventureros que se han alistado bajo la bandera de su país.

En Nicaragua en 1854 cuando la facción conservadora de Fruto Chamorro fue venciendo, los liberales crearon un gobierno aparte en León y los conservadores en Granada. En esa situación llegan los primeros filibusteros a finales de ese año dirigidos por el coronel Henry Kinney, un viejo combatiente Texano en las luchas contra México. Él pretendía apoderarse de 30 millones de acres en la zona de los Misquitos, pero fracasó. Inmediatamente vino la invasión de William Walker que había recibido el ofrecimiento de extensas tierras por parte de los liberales, y los conservadores estaban debilitados por la muerte de Chamorro en 1855.

Invasión de los Filibusteros comandados por el protestante William Walker

William Walker, era hijo de banqueros y puritanos, y partidario del “destino manifiesto” que incentivaba a que los EE. UU conquistara y expandiera su territorio porque ellos eran superiores a los mestizos. Llega con 58 soldados y es reprimido por Guardiola; posteriormente el propio filibustero se convierte en jefe de los liberales nicas y toma en octubre la ciudad de Granada. El Departamento de Estado de los EE. UU no apoyaba directamente, pero acabaron reconociendo al gobierno de Rivas apoyado por Walker; mientras tanto esta situación de invasión injusta favoreció que los varios gobiernos centroamericanos se uniesen para luchar contra este peligro externo. Guardiola trajo tropas de Honduras, Mora también de Costa Rica, el “camaleón” Barrios del Salvador que a pesar de ser liberal apoyó también y Carrera de Guatemala entró de lleno.

El libertador Morazán si hubiese resucitado se hubiera muerto porque los varios países que no se unieron bajo sus pretensiones de constituir la Unión Centroamericana, ahora estaban juntos para defender su independencia y fe, conservando su autonomía, para luchar contra los agresores protestantes. Carrera al instar a sus hombres a esta lucha justa proclamó: nuestra causa es santa, el triunfo seguro, Dios nos dará la victoria (3).

Históricamente se ha minimizado el papel y la importancia que tuvo la presencia de Carrera y de Guatemala. Mandó al Coronel Zavala y también al ex presidente General Paredes; él no fue por razones internas y daría la impresión que desconfió puesto que podrían matarlo. Y bien percibía que ahora era Nicaragua y si se quedaban los filibusteros, después invadirían los demás países.

William Walker (1824-1860) Sus padres querían que fuese misionero protestante. Al morir su novia quedó taciturno y paranoico.

El 12 de julio se proclama Walker Presidente de la República desde Granada, luego de unas discutibles elecciones. Los 5 países centroamericanos apoyados por Gran Bretaña y algunos países sudamericanos como Chile, Colombia y Perú reconocen al gobierno de Rivas que se asentó en Chinandega, mientras van llegando veteranos Texanos para apoyar al jefe invasor.

Hay disputas entre Rivas y Estrada en la facción conservadora, y acaban matando misteriosamente a Estrada. Y el país está tomado por una epidemia de cólera que empieza a cobrar vidas tanto de los invasores como de las tropas centroamericanas.

Y colocan las tropas al mando de Mora de Costa Rica.

En octubre de 1856 el Arzobispo de Guatemala D. Francisco de Paula García Peláez lanza una valiente pastoral incitando a la lucha para defender centroamérica y el catolicismo de la amenaza protestante; se opone a la invasión y a la llegada actual de extranjeros protestantes, manda a celebrar Misas y ofrece indulgencias por esta iniciativa.

Las tropas guatemaltecas entraron a Granada y expulsan a Walker, a Masaya, y al Coronel Zavala.

José Vicente Zavala (1815-1886) Mariscal muy fiel a Carrera, fue nombrado como sucesor del presidente a su muerte, pero al final fue escogido el General Cerna.

Izó la bandera centroamericana en la plaza principal. Mueren de cólera los generales Joaquín Solares y Mariano Paredes. Abandonan los invasores la ciudad de Granada después de quemarla y se atrincheran ferozmente en Rivas.

En Rivas los invasores fueron sitiados por los valientes costarricenses y ahí se dio un hecho heroico, se trata del joven Juan Santamaría, que se ofreció a llegar hasta el Mesón de Guerra, que era la casa del centro, comando de los filibusteros. Antes de él dos soldados habían fallecido al pretender acercarse, pero él llegó hasta el lugar, a pesar de haber recibido un mortal tiro, lanzó la antorcha que incendió el lugar y exigió que los norteamericanos huyeran, mientras el joven moría.

En 1856 el Presidente Carrera nombró a Jesús de la Merced como Coronel del Ejército por la protección en la victoria de la guerra contra los filibusteros y el presidente donó su espadín al Señor de los Ejércitos. Y el Cristo obró milagros para proteger a la gente de la epidemia de cólera, con curaciones sorprendentes.

Hay documentos que hablan de que en estas “guerras de fondo religioso” apareció un hombre fuerte que empujaba a los soldados a la lucha y que los animaba grandemente, nunca supieron quién era porque desaparecía. Acabado el conflicto al ir a dar gracias en la Catedral de la capital vieron al Señor San José y reconocieron que era él quien los había acompañado y dado la victoria.

Un santo guerrero

Ciertos relatos reforzarán como histórica otras historias parecidas que circularon como ciertas en aquella época heroica de la patria tica y de su capital. Tal es la que cuenta, en una de sus crónicas, el importante periodista Joaquín Vargas Coto, sucedida durante la Campaña del Tránsito.

Según él, corría la oscura y lluviosa noche del 22 al 23 de diciembre de 1856, cuando bajaban por el río San Juan, Spencer, Máximo Blanco, Francisco Alvarado, el capitán Cauty y 45 costarricenses en cinco lanchas remeras.

De pronto, un viejecito se arrima a las naves de los ticos, habla con los jefes y les brinda informes precisos; sigue con ellos y, al despuntar el alba, los cuatro vapores filibusteros anclados en San Juan del Norte habían caído en poder de los nuestros. Eso sí, nadie volvió a ver al viejecito después de la hazaña.

Reapareció el día 27, cuando nuestras fuerzas avanzaban sobre el fuerte del Castillo Viejo, vistiendo como cualquier otro soldado y cubierto con un sombrero de paja: fue el guía del ataque. Volvió a aparecer cuando la toma del Fuerte San Carlos y, luego, en el lago, cuando la captura de otros vapores… después, desapareció del todo. Para entonces, Walker estaba derrotado y la campaña bélica ganada.

El 1 de mayo se rindió Walker y le dieron la posibilidad de escaparse y fue recibido en Nueva Orleans como héroe, lo que le permitió intentar otras ofensivas pero que resultaron frustradas. Nicaragua quedó diezmada por la guerra y el cólera, la ventaja es que tuvieron gobiernos conservadores por 40 años. La guerra produjo muchos muertos y el contagio del cólera también.

Esposa del presidente Carrera muere víctima de la epidemia de cólera, dona sus joyas a la Inmaculada y le nombra “Primera Dama”

En ese año de 1855 al morir contagiada por la epidemia de cólera, la esposa del presidente Carrera, Doña Petrona García Morales, donó sus joyas a la Inmaculada Concepción que se venera en la Catedral y ésta recibió el título de la “Primera Dama de la Nación”.

La Iglesia como siempre atiende a los contagiados de la epidemia de cólera

La Iglesia en Costa Rica con los 10.000 muertos por cólera que correspondía al 10% de su población y los casi 1000 muertos en Guatemala se esmeró en atender a los enfermos, asistiéndoles física y espiritualmente. Como se dio a lo largo de la historia del cristianismo, siempre estuvo al lado de los más necesitados y enfermos.

Por Gustavo Adolfo Ponce Montesinos

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1.- Plinio Correa de Oliveira, reunión con el grupo de Colombia, sin fecha.

2.- Ralph Lee Woodward, Jr. Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala 1821-1871, 2da edición, Biblioteca básica de Historia de Guatemala, 2011, pág. 423.

3.- Idem, pág. 431.

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