sábado, 04 de julio de 2020
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La respuesta de Véronique Lévy a Anne Soupa, “candidata” al arzobispado de Lyon, Francia

La conversa , hermana del reconocido filósofo Bernard-Henri Lévy, ha respondido en conmovedor y literario escrito, las pretensiones ‘feministas’ de Soupa, quien declaró en días pasados que le gustaría suceder al Cardenal Barbarin en el arzobispado de Lyon.

París (02/06/2020 09:43, Gaudium Press) Conocida su pretensión sólo por la propaganda que de ella hicieron los medios de comunicación, hoy mucha gente sabe que la ‘teóloga’ Anne Soupa se autoproclamó como candidata a suceder al Cardenal Philippe Barbarin en la sede de Lyon.

Soupa ya es conocida por contradecir puntos esenciales de la doctrina católica en temas fundamentales.

A la pretensión de ‘Arzobispesa’ de Soupa, respondió con una carta la también conocida Véronique Lévy, hermana del conocido filósofo Bernard-Henri Levy, nacida en familia judía en Argelia, conversa al cristianismo y hoy en día reconocida ensayista cristiana. Destacamos algunos apartes de la carta abierta de Lévy.

Mi hermana Ana”

Mi hermana Ana”, inicia su escrito Véronique, “esta Iglesia, que usted acusa de ser el feudo de hombres abusadores, ebrios de su poder, ¿no ve usted que su corazón nuclear es el de una Mujer?”, dice la ensayista, refiriéndose desde el inicio a la Madre de Dios.

Vengo a anunciarte una feliz noticia, vengo a cantarte mi magníficat, mis pasos a la sombra de sus pasos, en el impulso del de María… Hablas de entusiasmo, oh, qué palabra pagana, yo te hablo de exultación. Sí, mi alma exulta al Señor en un soplo de amor que envuelve mi cuerpo, toda mi feminidad que, por Él y solo a través de Él, resucitó el 7 de abril de 2012 en la Iglesia Católica y Universal, en la noche de la Vigilia Pascual”, afirma Lévy, acerca del día en que fue bautizada en la Iglesia Romana.

En esta Noche, nací como un sujeto, liberada de las máscaras explotadas de una feminidad codificada que la civilización del progreso me había hecho apoyar. Liberada de los fragmentos de un espejo donde había vaciado mi alma. Fragmentado en el deseo de los hombres. Anne, no nací con una Hostia en la boca y mi leche fue amarga…”.

Vano amor humano, puro amor divino

Y entonces la ensayista convertida habla de sus vanas ilusiones con el amor humano, pero también de su feliz encuentro con el Amor divino:

Anteriormente, justo antes del umbral [ndr. de su bautizo], yo era reina, reina de las noches de insomnio pero reina de pacotilla, princesa sagrada de una noche o de por vida a voluntad de mis amantes rechazados o queridos. El amor carnal era mi artificio, mi arma, mi vocación por defecto. Juzgaba mis andanzas o mis revoloteos como libertad. Inalienable. Mi cuerpo me pertenecía, soñaba con la generación espontánea. En fin, yo lo creía… Pero esta libertad tan relativa fue una fractura de la unidad nativa, una sumisión a los dogmas de los comerciantes que esterilizan el corazón y el alma, separando la sexualidad del amor, arrancando el cuerpo de su gloriosa eternidad que la aureola como una promesa”.

Fue en el seno de la Iglesia que el Señor me corona con Su Amor indefectible. Esta Iglesia que usted acusa de ser el feudo de los abusadores masculinos, ebrios de su poder, ¿no ves que su corazón nuclear es el de una Mujer? Al principio este corazón latía. Y en este corazón, el Corazón de Dios. Tomó carne de su carne. De la carne de su corazón. Para unirnos, mujeres, hombres, bajo el himen inviolado, en el santuario de nuestra concepción”, dice Véronique, refiriéndose a la Virgen María.

Sí, es cierto que Jesucristo dispuso que los ministros ordenados fueran sólo varones:

“Sí, Anne, los apóstoles son hombres… no hay nada que podamos hacer, tú y yo, es así… llamados uno por uno, nombrados uno por uno por el Señor … Y ellos se levantan o se desmoronan de nuevo, los obispos de hoy, columnas de barro o de fuego de la Iglesia en marcha surcando la historia. En la Santa Cena, siempre fueron hombres a los que Jesús instituyó en el sacerdocio para consagrar el Único Sacrificio de Su Cuerpo ofrecido para la salvación del mundo. Los sacerdotes perpetúan esta Promesa. Nueva y eterna. Sí, Jesús lo quiso así, es así.

Sin embargo, Jesús demostró hasta la saciedad su amor infinito por el género femenino, de muchas formas, por ejemplo con María de Magdala:

Pero no te disgustes, Anne, fue a María Magdalena y solo a ella, que Jesús apareció en el Jardín de su tumba, Resucitado de entre los muertos… fue ella, la exorcizada de siete demonios, que Él envió delante de los apóstoles confinados por el miedo, para que ella les restituyese la Esperanza: ‘Ve y diles a mis hermanos que voy a mi Padre y vuestro Padre’. Es ella, acostada a sus pies, escuchándolo en el silencio insondable de su adoración, a quien Él acaricia con sus palabras: ‘Es a ti María a quien pertenece la mejor parte, que no te será quitada’. A las puertas de Jerusalén, ella unge misteriosamente su cabeza, presagiando, velando y develando la Santa Pasión con el nardo de su piedad. Ella pecaba mucho pero amaba más, y es ella quien no puede ungir al Rey, lo que significa con su gesto que todas las realezas se cumplen en Esta, eterna, que no es de este mundo pero que lleva el mundo”.

En sus caminatas interminables arando la Judea, Samaria, la Galilea de su Palabra sembrada, el llevaba mujeres. Con Él, en su Corazón”.

También la Iglesia, Anne. No lo olvide nunca”.

Santa Teresa de Jesús, Santa Juana de Arco

Ella proclama doctoras, fundadoras, mártires o santas, a mujeres… por miles de constelaciones… mujeres, pobres o ricas; princesas, campesinas, obreras; vírgenes, madres, esposas o viudas; prostitutas o castas. ¿No son dos mujeres, santas patronas de Francia y por la eternidad, quienes la envuelven con en el ardor de su fe y su caridad, con una armadura y velo? Santa Teresa del Niño Jesús, Doctora y Carmelita y Santa Juana, soldado del Señor Desarmado de los Ejércitos, mártir de su amor para que venga su reinado … Santa Juana cuyo corazón late bajo las frías cenizas de nuestros compromisos. Sí, el corazón de la Iglesia de Francia es el corazón de una virgen… una virgen que dice sí al Arcángel San Miguel en los claros de su natal Lorena… Francia es una Anunciación que se despliega, del Calvario a Chinon… de Chinon para siempre”. Espectaculares notas poéticas tiene el escrito de Lévy.

Recuerda la ensayista que la “Iglesia brotó de un Sí, el Sí de una jovencita de Nazaret”, y que esa Virgen es Madre de la Iglesia universal.

Fue la Virgen quien atrajo el Verbo increado a la tierra. Dios había escogido a la Virgen para ese papel fundamental “desde la fundación del mundo”. En la Virgen “todo sacerdocio toma su fuente”. Pero todo nace “por el Sí de una niña y de una madre. El nombre de esta joven era María”.

Con información de Famille Chrétienne

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