El Pontífice responde que la esperanza crista no depende de circunstancias favorables, sino de la certeza de la victoria de Cristo.
Redacción (06/10/2026 13:28, Gaudium Press) El lunes 5, el Papa León XIV recibió en audiencia en la Sala Clementina del Vaticano a representantes de la Vida Consagrada de Corea que viven en Roma. Dirigiéndose a un grupo de 170 sacerdotes, religiosos y religiosas, el Pontífice afirmó que han recorrido un largo camino, pero están en casa, por la fe de que se encontrarán en su tierra natal “encontra sus raíces” junto a las memorias de los Apóstolos Pedro y Paulo, dando un “nuevo impulso misionero”.
Un “mártir del sudor”
Actualmente, Corea del Sur cuenta con 5,97 millones de católicos, lo que representa el 11,3% de la población total del país. Recordando la historia singular de la Iglesia en el sur de la península coreana, el Santo Padre la describió a través de la memoria y la esperanza. Memoria por la Fe espontánea a Dios que brotó e se desarrolló en el inicio a través de textos cristianos y esperanza a través de Cristo Resucitado. También fue recordado el testimonio de los mártires que hacen parte de una larga historia que no endureció el corazón.
Entre estos modelos de Fe se encuentra el Venerable Tomás Choe Yang-Eop (1821–1861), quien fue “el segundo sacerdote en la historia de Corea, recordado como el ‘mártir del sudor’, por su intensa labor de evangelización durante once años hasta consumir su propia vida en el servicio. Iluminados por el Evangelio, los mártires dan un ejemplo de la Fortaleza cristiana a ser seguida, dando la vida con amor, todos los días. Nuestro tiempo requiere precisamente esto: de hombres y mujeres que tengan el coraje de hacer el bien, incluso cuando eso cueste”, exhortó.
Artesanos de la paz en una península dividida
León XIV invitó a los católicos surcoreanos a acercarse a quienes están solos, a apoyar a quienes están cansados y a buscar a quienes se han alejado. “Tengan la valentía de perdonar, de recomenzar, de dialogar. El bien no siempre es reconocido y a menudo exige esfuerzo, pero es esa valentía cotidiana de la caridad la que hace creíble nuestro anuncio del Evangelio. La fuerza para vivir así proviene de la amistad con Jesucristo”, que debe alimentarse “en la escucha de la Palabra, en la oración y en el silencio ante el Señor”.
“Seguir a Cristo no disminuye la libertad”: El mensaje a los jóvenes
La próxima edición de la Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Seúl entre el 3 y el 8 de agosto de 2027, será la primera en un país donde los cristianos constituyen una minoría de la población y la segunda JMJ celebrada en Asia después de la de Manila, Filipinas, en 1995. Según el Papa, este evento “hará visible todo esto” con la llegada de jóvenes provenientes de diversos países a una tierra “donde el Evangelio creció gracias al testimonio de los mártires”.
El deseo del Pontífice es que este sea “un gran encuentro entre memoria y futuro: los mártires transmiten la fe a las nuevas generaciones y los jóvenes la reciben para llevarla por los caminos del mundo. Escuchen a los jóvenes, caminen con ellos y ayúdenles a descubrir que seguir a Cristo no disminuye la libertad, sino que la hace plena; que la fe no restringe la vida, sino que le abre un horizonte más amplio. Preparen, por tanto, la JMJ con pasión —como ya lo hacen—, guardando en el corazón estas palabras: ‘¡Tengan valor: yo he vencido al mundo!’ (Jn 16,33)”. (EPC)







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