viernes, 02 de octubre de 2026
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León XIV: un rosario en el Vaticano por la “paz para todos los niños del mundo”

En los jardines del Vaticano, 1.200 personas —entre ellas, 700 niños— se reunieron con el Papa León XIV para rezar el rosario en cinco idiomas, ofreciendo esta oración mariana para que cese la violencia en todo el mundo.

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Foto: Vatican News

Redacción (02/10/2026 10:35, Gaudium Press) En los Jardines del Vaticano, León XIV se unió a cientos de niños para inaugurar una semana mundial de oración por la paz. Desde Roma hasta las comunidades más afectadas por la guerra y la persecución, la iniciativa de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada transformó la oración infantil en una cadena que atraviesa fronteras, idiomas y continentes.

En el primer día de octubre, mes tradicionalmente dedicado al Santo Rosario, esta escena de gran fuerza simbólica tuvo lugar en los jardines pontificios: cientos de niños reunidos ante la Gruta de Lourdes, junto al Papa León XIV, para rezar por la paz.

Eran niños de escuelas y parroquias de Roma, pero su oración pretendía llegar mucho más allá de las fronteras de la ciudad. Al mismo tiempo, en diferentes partes del mundo, familias, escuelas, parroquias y comunidades cristianas se unían a la iniciativa “Un millón de niños rezan el Rosario por la paz”, promovida por la asociación.

La campaña se extiende toda la primera semana de octubre

La movilización de este año presenta una característica inédita. Por primera vez, en lugar de concentrarse en una única fecha, la campaña se extiende durante toda la primera semana de octubre —del 1 al 7 de octubre—, permitiendo que comunidades de diferentes países elijan el momento más adecuado para participar, manteniéndose unidas en la misma intención: la paz y la unidad. La clausura coincide con la fiesta de Nuestra Señora del Rosario.

El cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, destacó que la iniciativa ofrece a los niños una posibilidad sencilla y profunda: presentar a Jesús, junto a María, los sufrimientos y las esperanzas de la humanidad.

La elección de los niños no es meramente simbólica. Para el cardenal, sus voces expresan una confianza particular, precisamente porque aún no cargan con el peso de las divisiones y los intereses que tantas veces dificultan el diálogo entre los adultos.

Una oración nacida en Venezuela

La historia de la iniciativa comenzó de manera sencilla. En 2005, un grupo de niños se reunió para rezar el Rosario ante una pequeña imagen de Nuestra Señora, en Venezuela. La experiencia terminó convirtiéndose en una campaña internacional que, con el paso de los años, involucró a escuelas, familias, parroquias y diócesis de diversos países.

La inspiración está asociada a una conocida frase atribuida a San Pío de Pietrelcina: “Cuando un millón de niños recen el Rosario, el mundo cambiará”. Más que una predicción, la frase expresa la convicción de que la oración de los pequeños posee una fuerza particular, precisamente porque nace de la confianza y de la sencillez.

Del Vaticano al mundo

En los jardines vaticanos el Papa habló a los niños de manera sencilla. Dijo que, en ese momento, estaban pidiendo a Jesús y a María “un regalo especial: la paz para todos los niños del mundo”, especialmente para aquellos que viven en países marcados por la guerra.

El Pontífice recordó que el Rosario es una oración sencilla, accesible a todos, e invitó a los niños a contemplar los momentos de la vida de Jesús. Así, rezar el Rosario no significa solo repetir palabras, sino recorrer, con María, los acontecimientos centrales de la vida de Jesús. Las flores ofrecidas antes de cada misterio, explicó, eran también un signo de amor.

El Papa exhortó a los niños a no olvidar nunca los momentos en que Jesús “nos dio regalos maravillosos” y a ser agradecidos por ello, así como a “pedirle con confianza, todos juntos: Danos la paz”.

“Las oraciones deben ir acompañadas también de buenas acciones y de gestos de amor”, afirmó el Papa. “Así es como crece la paz”.

“En todo el mundo, un millón de niños reza con nosotros. ¡Un millón! Piénsenlo: cincuenta millones de ‘Avemarías’ que ascienden al Cielo desde todas partes y en todas las lenguas de la tierra pidiendo la paz, y que se unen como en una única y grandísima corona del Rosario, para abrazar y unir entre sí a todos los continentes, las razas y las naciones del planeta”, puntualizó León XIV.

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