viernes, 01 de marzo de 2024
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Monjas trapenses abandonan Nicaragua

En medio de la feroz persecución a los católicos en Nicaragua, otra congregación religiosa abandona el país.

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Redacción (01/03/2023 11:02, Gaudium Press) Tras circular en redes sociales que habían sido expulsadas del país y su monasterio confiscado por el régimen de Daniel Ortega, en Nicaragua, las religiosas de la Congregación de Hermanas Trapenses de Nicaragua informaron por medio de su página de Facebook:

Nosotras, las Hermanas Trapenses de Nicaragua, hemos dejado voluntariamente el país, por motivos de la Orden, falta de vocaciones, ancianidad de varias hermanas, etc.”

Las monjas trapenses aseguraron que seguirán en contacto con los feligreses que les han brindado amistad y cariño a lo largo de sus 22 años de servicio en Nicaragua.

Nuestro nuevo destino es Panamá. Un gran abrazo fraterno a todos y nuestro agradecimiento”, concluye el mensaje.

Sin embargo, esta decisión se tomó una semana después de que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, acusara a sacerdotes, obispos, cardenales y al Papa Francisco de ser una “mafia”.

Las primeras hermanas trapenses de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia llegaron a Nicaragua en enero de 2001 desde Argentina para fundar el Monasterio de Santa María de la Paz. Este pasado lunes, las monjas entregaron el monasterio y todos sus bienes a la Diócesis de Chontales.

Esta es otra de las congregaciones católica que sale de Nicaragua. Ya habían salido las Misioneras de la Caridad, fundadas por la Madre Teresa de Calcuta. 18 monjas fueron expulsadas de Nicaragua en julio del año pasado luego de que la Asamblea Nacional (Parlamento), bajo control sandinista, y a pedido del Ejecutivo, declarara ilegales sus actividades. También salieron las religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús, esbozando motivos como “vencimiento de residencias”, “escasez de personal en la congregación” y “problemas de salud”.

Aunque las religiosas no hayan mencionado nada sobre su situación migratoria en Nicaragua, la Dirección General de Migración y Extranjería ha convocado desde hace dos semanas a religiosos y misioneros extranjeros, lo que se enmarca en la verdadera persecución religiosa que desarrolla Daniel Ortega contra la Iglesia Católica en su país.

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