viernes, 03 de julio de 2020
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“No es éticamente aceptable causar la muerte de un enfermo”: Obispos de Uruguay

La Conferencia Episcopal Uruguaya ha hecho pública la “Declaración sobre la Eutanasia y el Suicidio medicamente asistido. Un aporte para el debate público”.

Marcelo Leal por Unsplash

Foto: Marcelo Leal por Unsplash.

Montevideo (24/06/2020 11:58, Gaudium Press) Ante el proyecto de ley sobre el llamado “suicidio médicamente asistido” que avanza en Uruguay, los obispos del país latinoamericano han emitido una delcaración con la que pretenen dar el aporte de la Iglesia al debate público. 

En la misiva, titulada “Declaración sobre la Eutanasia y el Suicidio médicamente asistido. Arintar el final de la vida. Un aporte al debate público”, los prelados pretenen hacer pública su valoración sobre la eutanasia, señalando que “nos enfrentamos por primera vez, a un proyecto de ley que busca dar respuesta a la enfermedad o el sufrimiento, promoviendo la muerte de la persona”. 

En favor de una cultura de la vida

Los prelados dividen el documento en tres partes. En la primera, hablan en favor de una cultura de la vida, recordando que “la vida de cada persona es bella, única, irrepetible e insustituible”, y que cada ser humano es apertura a lo trascendente, es decir, “está llamado a salir de sí, abriéndose a los demás y a Dios”. 

Por eso -prosiguen los prelados- “la vida es bella y merece ser vivida plenamente”; incluso cuando es débil, sufriente o se encuentra al final de su tiempo, ya que, tiene sentido. 

“La vida incluye ineludiblemente, padecer diversos dolores y penas (…) La medicina y la psiquiatría tienen medios excelentes para paliar una parte de los sufrimientos que afligen al ser humano. Pero la pretensión de eliminar todo sufrimiento de la vida humana es imposible de alcanzar”, indican, para añadir:

“La muerte nos llegará a todos, y por más que queramos negarla es una experiencia natural e ineludible y debe ser entendida como una etapa más del ciclo evolutivo de la vida (…) Nuestra conciencia de tener una vida limitada y finita, nos impulsa a buscarle y encontrarle sentido”.

Por eso los Obispos afirman que es necesario “acoger, proteger y acompañar a la persona en la etapa final de su vida”, y que las leyes defiendan la dignidad de la persona garantizando su cuidado.

Criterios para el debate social

Los prelados uruguayos ofrecen en la segunda parte de la declaración varios criterios para el debate social ante el proyecto de ley. 

Señalan que “la eutanasia y el suicidio asistido son éticamente inaceptables”, puesto que “atentar contra la vida de los seres humanos es una falta ética y un delito gravísimo” que atenta contra “el más fundamental y básico de todos los derechos humanos”; además el derecho a la vida reconocido por la Constitución Uruguaya.

Dicen, además, que términos como “legalización del suicidio y homicidio compasivo”, son ambiguos y fundamentos frágiles.

“Ninguno de estos términos tienen interpretaciones claras y unívocas. Utilizar en las leyes estos conceptos como útiles para delimitar actos objetivos o para determinar quiénes pueden ampararse en el derecho al suicidio, es generar ambiguedades muy proclicves al abuso”, exponen.

Cultura del encuentro y del amor

Ya en la tercera parte del documento, los Obispos del Uruguay hacen un llamado a que se promueva la cultura del encuentro y del amor. 

Aseguran que la verdadera compasión “es acoger al enfermo que está atravesando una situación dura, transmitirle lo valiosa que es su vida (…), sostenerlo en el tiempo de dificultad, rodearlo de afecto y atención y poner los medios necesarios para aliviar el sufrimiento”.

Una compasión que -como revelan- “se manifiesta en una medicina respetuosa y atenta con el enfermo”.

Por eso los prelados valoran grandemente la Medicina Paliativa, ya que es “la atención total, activa y continuada de los pacientes y sus familias por un equipo multidisciplinar, cuando la expectativa no es la curación”. 

En este sentido, los obispos están de acuerdo en que se promuevan leyes que favorezcan “el acceso universal a la medicina paliativa y a un sistema nacional de cuidado”.

Concluyen la declaración compartiendo la certeza “de que la vida humana es creada y sostenida por Dios, dándole de esta forma su dignidad última”.

Ver también:

La “eutanasia no acaba con el sufrimiento, acaba con el sufridor”

Con información de Conferencia Episcopal Uruguaya.

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