sábado, 20 de junio de 2026
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“No tengáis miedo”: el llamado del rector católico de Dartmouth a renovar la educación superior

El biólogo venezolano Santiago Schnell, nuevo rector de Dartmouth College, asegura que la misión de la universidad es buscar la verdad, la belleza y la amistad, y anima a los jóvenes católicos a no temer una vocación académica.

Redacción ( 20/06/2026 16:18 , Gaudium Press ) El prestigioso biólogo matemático venezolano Santiago Schnell, reconocido por sus aportes científicos y por la ecuación de Schnell-Mendoza, ha asumido el cargo de rector de Dartmouth College, una de las universidades de la Ivy League en Estados Unidos. Desde esa posición, el académico católico busca impulsar una renovación de la educación superior, convencido de que las universidades deben volver a su propósito original, el cual es la búsqueda de la verdad, la belleza y la amistad.

Antes de llegar a Dartmouth, Schnell ejercía como decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Notre Dame, donde combinaba su labor científica con una intensa vida de fe. Sin embargo, cuando la presidenta de Dartmouth, Sian Leah Beilock, le propuso unirse al proyecto de reforma académica que impulsa en la institución, decidió dejar una posición que muchos considerarían ideal.

“Sentí la obligación moral de dejar Notre Dame y trabajar en una universidad de la Ivy League para proteger la educación superior”, declaró a EWTN News.

Según Schnell, las universidades estadounidenses atraviesan una crisis de identidad. En su opinión, algunas instituciones han perdido de vista su verdadera misión y han terminado siendo conocidas más por los conflictos ideológicos que por su compromiso con las artes liberales y la formación integral.

«Las universidades de la Ivy League han servido de modelo a seguir, pero de una forma muy negativa, en cuanto a la dirección que debe tomar la educación superior. Y ha llegado el momento de hacer una reforma», afirmó.

las raices catolicas de la universidad

Para el científico venezolano, la identidad de la educación superior está íntimamente ligada a la tradición intelectual católica. “Los cimientos de la universidad son, en gran medida, los cimientos que sentaron la Iglesia católica”, aseguró. Y agregó: “Es lo que necesitamos porque la Iglesia católica quería educar a la sociedad para que fuera más fructífera, para permitir que las personas se desarrollen plenamente a través de las humanidades”.

Lejos de ocultar su fe, Schnell considera que su trabajo académico forma parte de una vocación profundamente católica. “En mi caso, siento que formo parte de un legado que se ha transmitido a lo largo de los siglos y que me gustaría mantener vivo”, expresó.

La relación entre fe y educación tiene para Schnell un significado personal. Durante su juventud en Venezuela, una enfermedad oncológica lo llevó a alejarse de Dios ya considerar no creyente. Sin embargo, mientras estudiaba en la Universidad Simón Bolívar de Caracas, tuvo como profesor de filosofía al reconocido pensador tomista Rafael Tomás Caldera, hijo del expresidente venezolano Rafael Caldera. Aquellos diálogos intelectuales sobre la existencia de Dios, la figura histórica de Jesús y la dimensión espiritual de la realidad marcaron un cambio decisivo en su vida.

“Él me cambió”, recordó Schnell. «Me hizo darme cuenta del poder de la educación universitaria. Si no hubiera sido por él, sería un alma perdida». Desde entonces, asegura haber descubierto que la universidad puede ser un lugar privilegiado para la búsqueda de la verdad y para el encuentro con Dios.

Un liderazgo inspirado por la fe

A sus 54 años, Schnell procura vivir esa misión también como administrador universitario. En su despacho conserva imágenes de la Virgen María, conocida como Trono de la Sabiduría , una réplica de la cruz del Buen Pastor utilizada por el Papa Francisco y estudia las cartas de san John Henry Newman, fundador de la Universidad Católica de Irlanda. “Como líder académico, uno sirve como un pastor. Tenemos que asegurarnos de que todos florezcan”, explicó.

Su presencia también ha dejado huella entre los estudiantes católicos de Dartmouth. Catherine Horner, alumna del último año, destacó que el rector transmite una visión integral de la vida cristiana. “Su testimonio fue un reto para mí a la hora de esforzarme y confiar en la fe católica para abrir muchos caminos en la vida que conforman una experiencia humana plena”, comentó.

Para Schnell, uno de los mayores problemas que enfrenta hoy la academia no son las personas, sino una mentalidad que él denomina certeza inmerecida, es decir, la tendencia a creer que ya se poseen todas las respuestas.

«Cuando tienes una certeza inmerecida, no tienes dudas. Cuando no tienes dudas, no tienes misterio. Y cuando no tienes misterio, simplemente careces de imaginación», señaló.

Frente a ello, propone recuperar tres pilares fundamentales, la verdad, la belleza y la amistad. Estos principios se reflejan en proyectos concretos impulsados ​​por Dartmouth, como una inversión de 500 millones de dólares para fortalecer la vida comunitaria en el campus, la creación de un distrito artístico y espacios de diálogo que favorecen el encuentro entre personas con distintas visiones.

Incluso considera que la inteligencia artificial podría convertirse en una oportunidad para devolver protagonismo a las humanidades ya formas más personales de enseñanza. Aunque reconoce los desafíos que enfrenta la educación superior, Schnell tiene un mensaje especial para los jóvenes católicos que sienten inquietud por una posible carrera académica. “No tengáis miedo”, afirmó, evocando las palabras de Cristo y el llamado constante de san Juan Pablo II.

Para el científico venezolano, el trabajo intelectual constituye una vocación privilegiada. «El trabajo académico es una vocación para ayudar a revelar el misterio de la creación. No hay forma de estar más cerca de Dios», sostuvo. Y convencido del impacto que puede tener un profesor en la vida de sus alumnos, concluyó recordando que, además de sus dos hijos, ha formado a cientos de jóvenes a través de las aulas y de sus publicaciones.

Por eso, espera que más católicos se sumen a esta misión y continúen la tradición de búsqueda de la verdad, la belleza y la amistad que, a su juicio, ha dado origen a las grandes universidades y sigue siendo el camino para renovar la educación superior.

Con información de ChurchPop

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