Meta enfrenta en California un juicio que podría cambiar la forma en que funcionan Instagram y Facebook. Los fiscales acusan a la compañía de haber diseñado sus plataformas para mantener a niños y adolescentes conectados de manera compulsiva.
Redacción (20/08/2026 16:49, Gaudium Press)
“¡Dios mío, Instagram es una droga!”. La frase, pronunciada por un empleado de Meta en una conversación interna, se ha convertido en una de las piezas más llamativas de un juicio que pone contra las cuerdas a la compañía propietaria de Instagram y Facebook. Su compañero respondió: “Bueno, todas las redes sociales. Básicamente, somos traficantes”.
Las declaraciones forman parte de los documentos internos que los fiscales estadounidenses están presentando ante el jurado en un proceso iniciado esta semana en un tribunal federal de Oakland, California. Los fiscales generales de California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey acusan a Meta de haber diseñado deliberadamente sus plataformas para fomentar un uso compulsivo entre niños y adolescentes.
“Lo que van a escuchar en este juicio es cómo Meta logró enganchar a los niños a sus plataformas”, afirmó Megan O’Neill, fiscal general adjunta del Departamento de Justicia de California, durante los alegatos iniciales. Y añadió: “Diseñaron plataformas para que los niños volvieran una y otra vez”.
El juicio pone bajo la lupa algunas de las funciones más habituales de Instagram y Facebook, el desplazamiento infinito, los ‘me gusta’, las notificaciones y los algoritmos que recomiendan constantemente nuevos contenidos.
Para los fiscales, estas herramientas formarían parte de un sistema diseñado para captar la atención de los menores y prolongar el tiempo que permanecen conectados, la acusación sostiene que Meta conocía los posibles riesgos asociados a estas prácticas y, aun así, decidió mantenerlas. Entre los problemas relacionados con el uso compulsivo de las redes sociales aparecen alteraciones del sueño, dificultades de concentración y rendimiento académico, ansiedad, depresión, trastornos alimentarios y problemas vinculados con la imagen corporal.
Uno de los documentos internos presentados ante el jurado resume de manera especialmente la preocupación: “Nuestro producto explota las debilidades de la psicología humana”.
El caso también recupera investigaciones realizadas dentro de la propia Meta y conocidas públicamente en 2021. Los documentos revelaron entonces que investigadores de la compañía habían estudiado el impacto de Instagram sobre los adolescentes y habían detectado problemas relacionados con la percepción de la propia imagen. Entre sus conclusiones figuraba que Instagram podía empeorar los problemas de imagen corporal en algunas adolescentes. Ahora los estados demandantes sostienen que Meta conocía estos riesgos mientras continuaba utilizando mecanismos destinados, según la acusación, a aumentar el tiempo que los jóvenes permanecían en sus plataformas.
¿También llegaron a los menores de 13 años?
Otro de los puntos centrales del juicio es el supuesto acceso de menores de 13 años a Instagram y Facebook. Los fiscales sostienen que Meta permitió que niños por debajo de esa edad utilizaran sus plataformas y recopiló información personal sobre ellos sin el consentimiento de sus padres. La acusación plantea que estas prácticas pudieron vulnerar la legislación federal estadounidense, incluida la Children’s Online Privacy Protection Act (COPPA), que establece normas para proteger la privacidad de los menores en internet.
La compañía rechaza las acusaciones y sostiene que la Fiscalía está interpretando de manera incorrecta sus documentos internos. El abogado de Meta, Paul Schmidt, calificó la conversación sobre los “traficantes” como un ejemplo de lenguaje impreciso y señaló que una de las personas que participó en ella explicará ante el jurado el verdadero sentido de sus palabras.
Meta también afirma que ha implementado durante años herramientas destinadas a proteger a los adolescentes y reconoce que algunos jóvenes pueden tener dificultades para controlar el tiempo que pasan en las redes, pero niega que esto permita responsabilizar jurídicamente a la compañía. Además, considera que problemas como la verificación de edad afectan a toda la industria tecnológica y no únicamente a Instagram o Facebook.
El proceso de Oakland llega en medio de una ofensiva legal mucho mayor. Meta enfrenta miles de demandas impulsadas por fiscales generales, distritos escolares y particulares que acusan a la compañía de haber puesto el crecimiento de sus plataformas por delante de la protección de los menores. La empresa ya ha sufrido derrotas recientes en procesos civiles en Nuevo México y Los Ángeles. En este último caso, una joven de 20 años obtuvo una indemnización de seis millones de dólares en una demanda contra Meta y YouTube. La compañía ha anunciado que recurrirá las sentencias.
Por eso, el juicio de California podría tener consecuencias que vayan mucho más allá de una millonaria indemnización. En juego está la posibilidad de que los tribunales obliguen a Meta a modificar algunas de las características fundamentales de Instagram y Facebook.
La pregunta que deberá responder el jurado es: ¿fueron las redes sociales diseñadas únicamente para conectar a las personas o también para conseguir que los menores regresaran una y otra vez?
Con información de Religión en Libertad






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