miércoles, 16 de junio de 2021
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Nuevos guardias suizos juran “servir al Papa, por amor del Señor”

El juramento de los reclutas renueva el compromiso con la vida y defensa del Pontífice y recuerda a los 147 guardias suizos que el 6 de mayo de 1527 dieron su vida en defensa del Papa.

Redacción (06/05/2021 10:32, Gaudium Press) Con la celebración de la Santa Misa en la Basílica de San Pedro, en la mañana de este jueves 6 de mayo, se llevó a cabo la juramentación de nuevos reclutas de la Guardia Suiza Pontificia.

La Misa fue presidida por el Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin quien, en su homilía, expresó su satisfacción por la apertura de esta importante jornada con todos ellos, elevando la gratitud común al Señor en la Eucaristía.

El cardenal recordó que “Eucaristía significa precisamente acción de gracias” y luego agregó:

Y en este día el agradecimiento de la Santa Sede, a la que me asocio, se extiende a toda la familia de la Guardia Suiza Pontificia, no solo por el valioso servicio que presta, sino también por la forma en que se lleva a cabo”.

Cada año nuevos reclutas renuevan el mismo compromiso de vida y defensa del Pontífice asumido por aquellos héroes de 1527

El cardenal secretario de Estado del Vaticano recordó además que, aunque el 6 de mayo recuerda a los 147 guardias suizos que en 1527 ofrecieron su vida para defender al Santo Padre durante el saqueo de Roma, cada año nuevos jóvenes se presentan como reclutas y renuevan el mismo compromiso de vida y defensa del Pontífice asumido por esos héroes.

Una ceremonia que se convierte en ocasión para fortalecer la voluntad de dar y sacrificar la vida “al servicio del Papa, por amor del Señor”

Dirigiéndose directamente a los nuevos reclutas que juraron lealtad al Santo Padre, el Cardenal dijo:

Así, para estos queridos guardias, se convierte en una oportunidad para fortalecer su voluntad de darse con todas sus fuerzas, incluso sacrificando sus vidas cuando sea necesario, como dice el juramento, al servicio del Papa, por amor al Señor”.

Esto requiere “fe y fuerza de espíritu, para que la indispensable disciplina externa se pueda combinar con una disciplina interna igualmente esencial” y, aún en su homilía, refiriéndose a las lecturas propuestas por la liturgia del día, el Cardenal ofreció dos sugerencias: “Tomando prestados dos conocidos adjetivos de la física, podríamos hablar, en un sentido espiritual, primero de una fuerza centrípeta y luego de una fuerza centrífuga”.

El Señor tiene planes especiales para cada uno de nosotros y la manera de permitirle hacer grandes cosas en nosotros es solo una: “Quédate en mí”

En cuanto a los dos adjetivos utilizados, el cardenal habló del primero de ellos. “Tiende a actuar de afuera hacia adentro”, como indica el Evangelio de Juan al referirse a este movimiento espiritual, relatando algunas palabras pronunciadas por Jesús después de la Última Cena cuando, antes de la Pasión, en el contexto más íntimo y doloroso, demuestra su última voluntad a los discípulos. Una petición clara, permanecer en su amor. Permanecer en Él, que “es el centro de atracción de la vida cristiana”.

El Señor tiene planes especiales para cada uno de nosotros y la manera de permitirle hacer grandes cosas en nosotros es una sola: recibirlo cada vez más, vivir cada día su exigencia ‘Permanece en mí’”.

Al servicio del Papa, pedir la gracia de aceptar la exigente llamada a la misión de testimoniar a Jesús con el ejemplo

El secretario de Estado continuó explicando en su homilía que “a este movimiento centrípeto del alma le sigue un segundo movimiento centrífugo, que procede en sentido inverso de adentro hacia afuera”.

Luego habló del “criterio de la misión”, cuyas exigencias “fueron decisivas para la Iglesia primitiva”, que es misionera por naturaleza.

El purpurado continuó su homilía, instando a los reclutas: “Mientras servimos al Sucesor de Pedro en estrecho contacto, pidamos la gracia de aceptar el exigente llamado a la misión. No se trata de partir para países aún más lejanos, sino de dar testimonio de Jesús donde estamos, de difundir, con mansedumbre, sencillez y sobre todo con el ejemplo, su presencia a los que nos encontramos y en los lugares donde vivimos”. (JSG)

(Con información de Vatican News-Foto Vatican Media información)

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