jueves, 07 de mayo de 2026
Gaudium news > Obispo, que fue veterano de la Segunda Guerra Mundial muere a los 102 años de edad

Obispo, que fue veterano de la Segunda Guerra Mundial muere a los 102 años de edad

Después de la guerra y ya siendo obispo, luego de recorrer el sur de la Florida realizando decenas de Confirmaciones, obtuvo una licencia de piloto y una pequeña aeronave, lo que le permitió desplazarse por la arquidiócesis.

Sin titulo 2

Foto: Diócesis de Corpus Christi.

Redacción (07/05/2026 12:10, Gaudium Press) Monseñor René Henry Gracida, Obispo Emérito de Corpus Christi, Texas, EE.UU., falleció el 1º. de mayo. Tenía 102 años.

Nacido en Nueva Orleans el 9 de junio de 1923, su padre era un arquitecto e ingeniero mexicano y su madre era descendiente de franceses.

Mons. Gracida sirvió en combate como artillero de cola del Cuerpo Aéreo del Ejército de Estados Unidos sobre Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Después de la guerra, se graduó como arquitecto en la Universidad de Houston, ejerciendo su profesión durante varios años hasta responder al llamado de Dios al sacerdocio.

En 1951 ingresó a la Orden de San Benito y se hizo monje en la Abadía de San Vicente, en Latrobe, Pensilvania.

Ordenado sacerdote en 1959 y nombrado obispo por el Papa Pablo VI en 1971, era Obispo Emérito de Corpus Christi desde su retiro en 1997. Fue designado para esa diócesis en 1983 y anteriormente se desempeñó como Obispo de Pensacola-Tallahassee, Florida, y como Obispo Auxiliar de Miami.

Mons. Gracida contó que de joven quedó cautivado por la representación de los mártires jesuitas en la novela de 1826 El último de los mohicanos, de James Fenimore Cooper.

Relató al periodista Jim Graves en 2016 que, al ingresar al monasterio benedictino, adoptó el nombre del mártir jesuita René Goupil, quien fue torturado y asesinado por iroqueses en 1642.

Sirvió en el Cuerpo Aéreo del Ejército de Estados Unidos

Mons. Gracida sirvió con distinción en el Cuerpo Aéreo del Ejército de Estados Unidos, realizando múltiples misiones sobre la Europa ocupada por los nazis. En una misión sobre el valle del Ruhr, su avión perdió dos motores, lo que lo llevó a estar a punto de saltar en paracaídas sobre territorio enemigo antes de que la aeronave se recuperara.

Su carrera como piloto no terminó tras la guerra. Contó que, tras una hospitalización en 1972, luego de recorrer el sur de Florida realizando decenas de confirmaciones, obtuvo una licencia de piloto y una pequeña aeronave, lo que le permitió desplazarse por la arquidiócesis sin pasar largas horas en carretera.

En varias ocasiones, afirmó, perdió el conocimiento durante intensas tormentas eléctricas, despertando a distintas altitudes. “Es otro ejemplo de cómo Dios ha preservado mi vida”, dijo.

Mons. Gracida consideraba su amiga a la fundadora de EWTN, Madre Angélica. En su biografía de 2005, Raymond Arroyo señaló que, cuando los obispos de Estados Unidos debatían su colaboración con EWTN en 1988, Gracida “cerró el acuerdo” al proponer una votación secreta.

El prelado fue uno de los firmantes de la “corrección filial” del 11 de agosto de 2017 dirigida al entonces Papa Francisco por la exhortación apostólica Amoris laetitia.

En sus últimos años fue conocido por expresar posturas controvertidas, incluida la afirmación de que la renuncia de Benedicto XVI en 2013 era inválida. Fue un firme defensor de la Misa tradicional en latín.

Exhortó a “mantener la fe”

Al anunciar su muerte, la diócesis destacó que bajo su liderazgo se desarrolló el área de comunicaciones y se expandieron los ministerios en toda la diócesis.

Arquitecto de formación, revisaba todos los proyectos de construcción antes de su ejecución. En su jubilación “se mantuvo activo y era un entusiasta cazador y pescador”, indicó la diócesis.

A inicios de este año, en una declaración al grupo Catholics for Catholics, exhortó a “mantener la fe”. “Mientras tu fe sea un factor motivador en tu vida, guiando lo que haces, estás en el camino correcto”, dijo.

En 2016 señaló que sus múltiples experiencias cercanas a la muerte —incluido un caso casi fatal de neumonía en la década de 1950— le hicieron creer que seguía con vida por un propósito.

No tengo duda de que la única razón por la que estoy vivo hoy… es porque Dios tiene un trabajo para mí. Tengo un mensaje que entregar; Dios me ha mantenido con vida para transmitirlo”, afirmó entonces.

Con información de Aciprensa y la Conferencia de Obispos de Texas/Facebook.

Deje su Comentario

Noticias Relacionadas