sábado, 06 de marzo de 2021
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Ovnis, extraterrestres, redención y… ¿demonio?

El tema ovnis, vida extraterrestre inteligente, o simplemente vida fuera de la Tierra, está nuevamente en el foco de la gran midia, de un tiempo para acá.

Redacción (21/01/2021 07:57, Gaudium Press) El tema ovnis, vida extraterrestre inteligente, o simplemente vida fuera de la Tierra, está nuevamente en el foco de la gran midia, de un tiempo para acá.

El asunto también despierta el renovado interés de estudiosos cristianos. Por ejemplo la Sociedad de Científicos Católicos en los EE.UU. prepara un simposio en junio próximo en Washington, sobre cuáles serían las relaciones con Dios de posibles seres extraterrestres y cómo la humanidad está llamada a relacionarse con ellos. El título del simposio es “Extraterrestres, AI, y Mentes más allá de lo Humano”.

De la reseña que hace CNA sobre el congreso, concluimos varias cosas, una de ellas es que no son pocos los científicos que se dejaron contagiar por la ‘moda’ extraterrestre:

Yo pienso que si usted encuesta a los científicos, la vasta mayoría diría que ellos piensan que es muy probable que exista vida en otros lugares del universo y tal vez de forma bastante abundante”, dice Karinb Oberg, profesora asociada en el departamento de astronomía de Harvard, una convertida al catolicismo. No se refiere ella específicamente a los científicos católicos, pero se podría esperar que así también ocurre en ese digno gremio, y si así lo es, lo explicaríamos más bien como una moda que también los contagió.

Como parece haber contagiado a algunos clérigos, por ejemplo el antiguo director del Observatorio Astronómico del Vaticano, el jesuita argentino José Gabriel Funes, quien dijo hace unos años que se puede “creer en Dios y en los extraterrestres”. También decía que “el extraterrestre es mi hermano”. Es claro, una moda no es necesariamente una herejía. Con frecuencia lo es, pero no siempre.

Pero vayamos a los datos católicos.

No existe doctrina católica directa establecida al respecto.

Sin embargo, es claro que si existiese vida inteligente en otros lugares del universo, esta estaría sujeta al único Dios verdadero, que es Uno y Trino, cuya Segunda Persona se encarnó en Jesucristo. Eso no lo puede cambiar ningún hallazgo científico. Como ningún hallazgo científico puede conmover ningún punto de la fe católica. Ya lo quisieron hacer muchos en el pasado, con vanas esperanzas e ineficaces resultados.

¿En un universo tan grande, cómo pensar que somos los únicos?

Pero, (y empleo aquí un argumento del jesuita Funes), habiendo cien mil millones de galaxias, cada una con cien mil millones de estrellas, “¿cómo se puede excluir que la vida no se haya también desarrollado en otras partes?”

Ese mero raciocinio es por demás pobre y puede revelar cierta causalidad no inteligente, por tanto no católica.

Que deba haber vida en otras partes por el mero hecho de lo gigantesco del universo, es no pensar que Dios pudo haber colocado otros fines a ese universo grandioso diferente a albergar vida, como por ejemplo servir de solaz a ángeles o bienaventurados, ahora o durante la eternidad.

Pero decimos que el mero argumento puede revelar una causalidad no católica, porque parecería presuponer que la vida es fruto del mero azar y mientras más grande el universo pues mayor posibilidad a que el azar genere vida, y posteriormente vida inteligente. Y en el universo no hay nada al azar, en él se aplica totalmente la Providencia de Dios.

Pero, ¿por qué Dios no pudo haber querido con su voluntad positiva, que hubiera vida inteligente en galaxias lejanas? Nada parece oponerse rotundamente a esta posibilidad.

Sin embargo, no parece plausible.

Porque la Segunda Persona divina no se encarnó en un extraterrestre, sino en la humanidad divina de Cristo, quien es Rey y Señor de todo el Universo, no solo del planeta Tierra o del sistema solar. Y esa encarnación dignificó al género humano y elevó su condición a una estatura que roza con la dignidad natural de la “vida inteligente” angélica e incluso la puede sobrepasar por los dones de la gracia conquistada por Jesucristo.

Esa dignificación incluyó la exaltación de la Virgen, canal de todas las gracias. Si imaginamos “vida inteligente” en otras galaxias, tendríamos que imaginar que sería vida inteligente llamada a participar de la gracia divina, de la cual la Virgen es dispensadora. La Virgen, Madre de Dios, sería la madre de la gracia para esos extraterrestres, pero una madre un tanto ajena, que no pertenecería a su género, y que ellos podrían sentir como un canal necesario forzado para alcanzar su fin.

Forzosamente si fuesen seres inteligentes, tendrían que tener libertad, y esa libertad habría sido puesta a prueba, como lo fue la libertad de Adán y Eva. Y en esa prueba, podrían haber triunfado o no.

Si triunfaron en la prueba, ellos serían una comunidad tan perfecta, que normalmente habrían alcanzado un altísimo grado de civilización y técnico, que no se entiende que no se hubiese manifestado antes a los hombres, por ejemplo para ‘ayudarnos’ en nuestros problemas. Y si no triunfaron, es forzado pensar en un redentor de ellos que tuviese naturaleza humana, pues justamente la naturaleza humana de Cristo es la que establece ese puente restaurador entre el hombre y la Divinidad. Un redentor con naturaleza humana de una criatura no humana es como imaginar un gato a cuadros, es forzar demasiado la imaginación.

Pero sigamos imaginando una comunidad perfecta, de seres inteligentes también con compuesto material, comunidad no humana que no hubiese “necesitado” la redención de Cristo. ¿No estaría esa sociedad ‘perfecta’ ajena al argumento central de la historia – no solo de la Tierra sino del Universo entero – que es la encarnación de Dios, y la acción de los ángeles, malos y buenos, unos para perder a los hombres y otros para salvarlos y llevarlos a ocupar los tronos de los caídos en el cielo? Serían algo así como actores de reparto, excelentes actores, pero que apenas merecen aparecer fugazmente en la película.

Es como si Dios les dijese algo así: Yo me encarnaré, haré las cosas más maravillosas del Universo, pero todo eso ocurrirá en un escenario diferente al suyo, no se incomoden con eso. No, no cuadra.

Es claro que en el terreno de las imaginaciones, las posibilidades y las cavilaciones, podemos perdernos casi al infinito. Por lo demás, muchas de las cosas que circulan hoy al respecto sobre posibilidad de vida fuera de la Tierra, cuando se analizan, no pasan de deseos ‘fashion’ incluso de científicos, sin sustento en realidades.

Cuidado con abrir la puerta a lo preternatural

Pero hay algo que sí es bien real, y es la posibilidad de la acción del demonio bajo el ropaje ‘extraterrestre’; de eso sí no se ha hablado lo suficiente…

Recordemos que el poder del demonio “es sencillamente formidable. No olvidemos que los demonios son ángeles, aunque malos. Conservan íntegra su naturaleza angélica con todo su inmenso poder” (1). Entre otras cosas, si Dios se lo permite, el demonio puede “conmover nuestros sentidos externos o inmutar nuestra imaginación con fantasmas o representaciones”. (2) “La razón es porque esta inmutación puede producirse por el movimiento local de las cosas exteriores o de nuestros humores corporales, y la naturaleza corporal obedece al ángel en cuanto a su movimiento local, como explica Santo Tomás (Cf I, 110, 3; 111,3)” (3)

Es decir, los demonios siguen conservando el poder de los ángeles sobre la materia corporal, y pueden armar ‘muñecos’ de diferentes formas, ‘armar’ ‘extraterrestres’, ‘animarlos’, y otras cosas del género.

Abundan, y hoy más en el ciberespacio, historias de apariciones de extraterrestres, por ejemplo a comunidades medio hippies o de avanzada, comúnmente en zonas un tanto apartadas de las grandes urbes. Perfectamente Dios puede permitir al demonio la acción sobre ciertas personas, que por no haber atendido los apelos de la gracia, se abren más bien a la acción diabólica que puede venir bajo el ropaje ‘extraterrestres’.

Algo análogo se puede decir de un mundo que, caminando desde hace buen tiempo por las vías del paganismo y del rechazo a la tradición cristiana, también desde hace buen tiempo coquetea crecientemente con lo preternatural, porque el ateo en estado ‘puro’ normalmente no existe, sino que el hombre o se abre a Dios o se termina haciendo esclavo del demonio.

El que muchas de las representaciones que por ahí circulan de extraterrestres tengan formas horrendas o grotescas, da indicios de que en el fenómeno UFO lo que se oculta es el enemigo de siempre, el enemigo del hombre, el enemigo de Dios.

Vamos a ver como evoluciona ese fenómeno. En todo caso, Dios nunca desprotegerá a sus fieles, y terminará esclareciéndolos.

Por Saúl Castiblanco

(1) Royo Marín, A. Teología de la Salvación. BAC. Madrid. 1997. p. 74.

(2) Ibídem.

(3) Royo Marín, A. Teología de la Perfección Cristiana. BAC Madrid. 1994. 7ma edición. p. 905.

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