martes, 06 de octubre de 2026
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Pablo de Maio y su encuentro con san Miguel: “Comprendí cuánto había ofendido a Dios”

Una experiencia en una parroquia de Buenos Aires marcó el inicio de la conversión de Pablo de Maio, quien atribuye a san Miguel Arcángel un papel decisivo en su regreso a Dios.

Retrato de presentador con pancartas institucionales

Foto: screenshot Youtube @culturafaro8189

Redacción (05/10/2026 19:20, Gaudium Press) Pablo de Maio llevaba una vida alejada de Dios cuando comenzó a experimentar una serie de hechos que, según relata, tiene un antes y un después en su vida. En abril de 2010, mientras permanecía inmerso en relaciones informales y en lo que él mismo describe como una situación de pecado grave, comenzó a sentir una fuerte inquietud espiritual que lo llevó primero a rezar el Rosario y después a acercarse a la devoción a san Miguel Arcángel.

Su testimonio, recogido por Isabel Molina en la revista Misión, relata un proceso de conversión que, con el paso del tiempo, lo llevó a dedicar buena parte de su vida a promover la devoción al príncipe de la milicia celestial.

¡“Algo me decía: “Por aquí te estás perdiendo””!

Aunque estaba alejado de Dios, De Maio continuaba asistiendo a Misa, aunque no recibía la Comunión. En medio de esa contradicción comenzó a rezar diariamente el Rosario. “Algo me decía: “Por aquí te estás perdiendo””, recuerda. Poco después, el pensamiento de san Miguel comenzó a ocupar un lugar central en su vida. Una mañana, mientras se dirigía al trabajo, sintió con insistencia la necesidad de conocer más sobre el arcángel. Al llegar a la oficina, entró en una tienda de artículos religiosos y compró la primera imagen de san Miguel que tuvo. A partir de entonces comenzó a investigar sobre la misión del arcángel en la vida de la Iglesia y sobre su papel en el combate espiritual.

De Maio asegura que su acercamiento a san Miguel estuvo precedido por su búsqueda de la Virgen María. “Ella me llevó al Arcángel para iniciar mi proceso de conversión”, afirma. Según explica, aquel cambio implicaba abandonar una forma de vida que consideraba incompatible con su fe. “Los pecados de la carne carcomen el alma y arrastran a muchas almas a la perdición”, sostiene.

La Coronilla de san Miguel

En medio de sus investigaciones descubrió la Coronilla Angélica de san Miguel y comenzó a rezarla. La oración, explica, está compuesta por nueve salutaciones en honor del arcángel y de los coros angélicos. Para De Maio, esta devoción se convirtió en una ayuda importante dentro de su proceso de conversión y en una forma de prepararse para el combate espiritual. “Después del Rosario, esta coronilla es fundamental para fortalecernos en el combate espiritual hasta el día en que cerremos los ojos definitivamente”, afirma.

El momento decisivo ocurrió el 29 de septiembre de 2010, fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Ese día acudió a la parroquia de San Miguel Arcángel, ubicada en la calle Bartolomé Mitre, en Buenos Aires. Allí se encontró con una antigua imagen del arcángel. De Maio cuenta que, al contemplarla, experimentó una fuerte impresión que lo llevó a ponerse de rodillas. “Algo me decía: “Reza, reza, reza”, recuerda.

En aquel momento tomó conciencia de la gravedad de su vida anterior y de las consecuencias de sus decisiones. El llanto, la oración y el arrepentimiento marcaron para él el comienzo de una nueva etapa. “Comprendí cuánto había ofendido a Dios y al prójimo”, explica. Y describe aquella experiencia con una expresión que ha quedado como una de las frases centrales de su testimonio, “Era como si san Miguel me metiera su espada y me extirpara un tumor maligno; me hizo una cirugía espiritual”.

El combate espiritual después de la conversión

El cambio de vida, sin embargo, no significó que desaparecieran las tentaciones. Por el contrario, De Maio sostiene que la conversión exige perseverancia, renuncia y oración. “Dios es misericordioso y justo, pero no hace ‘magia’”, afirma. En su experiencia, la lucha espiritual continuó después de abandonar su antigua forma de vida. Por ello insiste en la necesidad de permanecer cerca de Dios y de utilizar los medios espirituales que ofrece la Iglesia. Entre sus recomendaciones menciona El combate espiritual, del sacerdote Lorenzo Scupoli, obra que considera especialmente útil para quienes desean avanzar en la vida cristiana.

De Maio también relata que, después de su conversión, comenzó a colaborar con el padre Carlos Mancuso, sacerdote y exorcista que fue su director espiritual. Según su testimonio, participó en más de 2.000 exorcismos junto a él. En una de esas experiencias, recuerda que un demonio le habría dicho, “Si dejas de hacer esto, te doy oro”.

Para De Maio, la devoción a san Miguel está estrechamente relacionada con la lucha contra el pecado y con el crecimiento en la vida espiritual. “San Miguel se encarga de educarte y de darte fuerza para el combate espiritual”, afirma. También destaca la obediencia como una virtud esencial en este camino. Según explica, el arcángel representa precisamente la fidelidad a Dios frente a la desobediencia causada por la soberbia. “El demonio, que desobedeció por soberbia, te promete independencia, pero lo que te da es separación”, dice. En cambio, asegura que la verdadera devoción a san Miguel conduce hacia Dios y hacia la Virgen María.

Eucaristía, confesión y oración

Uno de los aspectos que De Maio considera fundamentales en la vida de un devoto de san Miguel es la relación con la Eucaristía. “El devoto de san Miguel es firme en la oración y en la confesión frecuente”, explica. Para él, la devoción al arcángel no puede separarse de la participación en la Santa Misa, la adoración eucarística y el sacramento de la Reconciliación. “Poco tiempo después de abrazar la devoción, sin darme cuenta, estaba adorando la Eucaristía y comprendí el sentido de la Santa Misa. Hoy la Misa y la Adoración no me pueden faltar”, afirma. También recomienda que quienes desean iniciar un proceso serio de conversión realicen una confesión general, acompañada de un examen de conciencia profundo. “Prepararla con un buen examen de conciencia y escribir la propia historia de vida desde el punto de vista espiritual”, aconseja.

La preocupación de De Maio por recuperar la devoción a san Miguel también lo llevó a presentar, en 2014, una petición en Roma respaldada por numerosas firmas para solicitar que se restableciera la oración a san Miguel Arcángel al final de la Misa. Ahora desea reiterar esa petición al Papa León XIV. “Me gustaría reiterar esta petición al Santo Padre León XIV, pues es un deseo que nace de lo más hondo de mi corazón”, afirma.

Además, anima a las parroquias a contar con una imagen de san Miguel como signo de protección y como recordatorio de la importancia del combate espiritual.  “También quisiera invitar a todas las parroquias a tener una imagen de san Miguel porque él protege no sólo el sagrario, sino también a toda la comunidad parroquial”, concluye.

Con información de Religión en Libertad.

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