martes, 01 de septiembre de 2026
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Padre Dolindo y la oración para los momentos en que ya no sabes qué hacer: “Jesús, ocúpate Tú”

Cuando los problemas se acumulan y la preocupación parece no dar tregua, esta sencilla oración invita a dejar de querer controlarlo todo y confiar en Dios.

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Foto: Wikipedia

Redacción (01/09/2026 16:22, Gaudium Press) Hay momentos en la vida en los que los problemas parecen llegar todos al mismo tiempo. Una enfermedad, una dificultad económica, un conflicto familiar, una decisión importante o una situación que no sabemos cómo resolver pueden llenar la mente de preguntas y preocupaciones. Ante estas circunstancias, es fácil comenzar a darle vueltas constantemente a lo que ocurre, imaginar escenarios, buscar soluciones, anticipar consecuencias y tratar de controlar cada detalle. Incluso la oración puede convertirse en una prolongación de esa misma inquietud.

Frente a esta actitud, el sacerdote napolitano Padre Dolindo Ruotolo (1882-1970) dejó una oración de abandono y confianza en Dios que se ha difundido ampliamente dentro de la espiritualidad católica. Su mensaje es “Jesús, ocúpate Tú”

La oración comienza con una pregunta dirigida directamente al alma, “¿Por qué os confundís agitándoos? Dejadme a mí el cuidado de vuestras cosas y todo se calmará”. Padre Dolindo invita así a reconocer una dificultad, querer encontrar inmediatamente una solución para todo aquello que nos preocupa. El abandono que propone no consiste en ignorar los problemas ni en dejar de cumplir las propias responsabilidades. Se trata de hacer lo que está en nuestras manos y, después, confiar en Dios aquello que no podemos controlar.

Por eso, la oración cuestiona también una manera de rezar en la que la persona pide ayuda a Dios, pero al mismo tiempo quiere decidir de antemano cómo debería actuar. “Vosotros en el sufrimiento rezáis para que yo actúe, pero para que yo actúe como vosotros creéis”.

Para explicarlo, Padre Dolindo utiliza el ejemplo de un enfermo que acude al médico buscando una curación, pero pretende indicarle cuál debe ser exactamente el tratamiento. La confianza, en cambio, supone permitir que Dios actúe sin imponerle el camino.

“Hágase tu voluntad”, es decir, “Ocúpate Tú”

Uno de los puntos centrales de la oración está en el Padrenuestro. Padre Dolindo recuerda la importancia de pronunciar sinceramente “Hágase tu Voluntad”. Para él, esta petición expresa también un acto de abandono: “Hágase tu Voluntad”, o sea “Ocúpate Tú”

No significa que la persona deba dejar de pedir por aquello que necesita. Significa poner esa necesidad delante de Dios y aceptar que su voluntad puede no coincidir con aquello que nosotros habíamos imaginado. La oración continúa: “Si me decís de verdad: Hágase tu Voluntad, que es lo mismo que decir: Ocúpate Tú, yo intervengo con toda mi omnipotencia”.

De este modo, Padre Dolindo presenta la confianza como una disposición interior que debe acompañar a la oración. Cuando la preocupación también entra en la oración, una de las reflexiones más fuertes del texto es la diferencia entre rezar y, al mismo tiempo, permanecer completamente dominados por la preocupación. La persona puede repetir muchas oraciones y continuar pensando constantemente en el problema, en sus posibles consecuencias y en las soluciones que considera necesarias. Por eso, Padre Dolindo escribe, “Es contra el abandono la preocupación, la agitación y el querer pensar en las consecuencias de un hecho”.

La propuesta no es negar el sufrimiento. Tampoco consiste en abandonar las decisiones que deben tomarse. El sacerdote invita a evitar que la angustia termine ocupando todo el espacio interior. En esa misma línea, señala “Confiad por tanto solo en mí, reposad en mí, abandonaos en mí en todo”. La oración propone entonces un cambio de actitud, actuar cuando corresponde, pedir ayuda cuando sea necesario y, al mismo tiempo, reconocer que existen situaciones cuyo resultado no depende completamente de nosotros.

Padre Dolindo lleva esta enseñanza a situaciones concretas, si las cosas empeoran, si una enfermedad preocupa o si una dificultad parece no tener solución, recomienda detener la agitación interior y repetir con confianza “Cuando ves que las cosas se complican, di con los ojos del alma cerrados: Jesús, ocúpate Tú”. La frase puede parecer sencilla, pero encierra una actitud exigente, dejar de intentar controlar aquello que está fuera de nuestro alcance. El sacerdote insiste también en la necesidad de apartarse de los pensamientos que alimentan continuamente la preocupación, “Y distráete, porque tu mente es aguda… y para ti es difícil ver el mal. Confía en mí con frecuencia, distrayéndote de ti mismo”.

Para Padre Dolindo, el abandono permite que la persona deje de apoyarse exclusivamente en sus propios cálculos y coloque su confianza en Dios. La oración insiste una y otra vez en confiar. “¿Tú ves que el enfermo empeora? No te descompongas, sino cierra los ojos y di: “Ocúpate Tú”. Te digo que yo me ocupo”. Estas palabras adquieren un significado para quienes atraviesan momentos de incertidumbre. No prometen que cada situación terminará exactamente como la persona desea, sino que invitan a vivir esas circunstancias desde la confianza en Dios.

“Mil oraciones no valen tanto como un solo acto de confiado abandono”

 

Hacia el final, Padre Dolindo resume el corazón de su enseñanza con una de las frases más conocidas de la oración, “Mil oraciones no valen tanto como un solo acto de confiado abandono: recuérdalo bien”

Y añade una invitación todavía más breve, “No hay novena más eficaz que ésta: “¡Oh Jesús me abandono en ti, ocúpate Tú!” En pocas palabras, la oración invita a transformar la preocupación en confianza. Cuando ya se ha hecho todo lo posible y todavía quedan preguntas sin respuesta, propone volver una y otra vez a esa petición “Jesús, ocúpate Tú”.

Con información de Religión en Libertad

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