miércoles, 25 de noviembre de 2020
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Papa concluye sus meditaciones sobre los Salmos

Dijo que el libro de los Salmos “presenta la oración como la realidad fundamental de la vida”, pues es “la salvación del ser humano”.

Redacción (21/10/2020 12:52, Gaudium Press) En su catequesis de la audiencia general de hoy, sobre los salmos, el Papa definió al impío como aquel que “vive como si Dio son existiera”, y que “no teme juicios sobre lo que piensa y lo que hace”.

Dijo que el libro de los Salmos “presenta la oración como la realidad fundamental de la vida”, pues es “la salvación del ser humano”.

La referencia al absoluto y al trascendente – que los maestros de ascética llaman el ‘sagrado temor de Dios’ – es lo que nos hace plenamente humanos, es el límite que nos salva de nosotros mismos, impidiendo que nos abalancemos sobre esta vida de forma rapaz y voraz. La oración es la salvación del ser humano”, expresó el Pontífice.

El Pontífice previno contra una falsa oración, “en la que se busca ser admirados”, una oración “en la que el hermano no está presente, no es una oración cristiana. Como vemos en el Padrenuestro, el otro se hace importante y nosotros responsables”.

Para hacer una buena oración, los Salmos son “una gran escuela”.

En los salmos se encuentran “tanto oraciones íntimas, como comunitarias, de modo que la plegaria personal se alimenta de la litúrgica y viceversa. Ambas se convierten en patrimonio de todos”.

“La oración puede comenzar en la tenue luz de una nave, pero luego termina su recorrido por las calles de la ciudad. Y viceversa, puede brotar durante las ocupaciones diarias y encontrar cumplimiento en la liturgia. Las puertas de las iglesias no son barreras, sino ‘membranas’ permeables, listas para recoger el grito de todos”. Es decir, se ubica y aplica a todos los campos de la vida del hombre.

El Papa recomendó la meditación en la oración, para no hacerla mecánica, y tener siempre presente el bien del hermano.

Y concluyó su meditación pidiendo a Dios que nos libre de la impiedad, es decir, de vivir, y también quizás de rezar, como si Dios no existiera.

Con información de Vatican News

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