En la Audiencia General de hoy, el Papa habló de resurrección y restauración.
Foto: Vatican Media
Redacción (30/09/2026 16:04, Gaudium Press) En la Audiencia General de hoy, en la Plaza de San Pedro y ante miles de peregrinos, el Papa habló de su reciente viaje apostólico a Francia, destacó la vigilia con los jóvenes en el Stade de France, y trató del creciente número de jóvenes y adultos que piden el Bautismo.
El Pontífice se refirió a las vísperas rezadas en Notre Dame, “que hace solo siete años parecía herida de muerte por un enorme incendio”, y que “ahora está reconstruida y luce más esplendorosa que nunca”.
“Notre-Dame es imagen de la Iglesia de piedras vivas, del pueblo santo de Dios. Es interesante poner en paralelo la celebración de las Vísperas en la Catedral con la Vigilia de los jóvenes que tuvo lugar esa misma noche en el gran Estadio de Francia en París. Dos lugares completamente diversos y sin embargo, dos eventos complementarios, casi unidos espiritualmente. ¿Qué les unía? La Iglesia, que no está hecha de piedras o de cemento, sino de personas que aman a Jesucristo porque han sido amadas por Él. En Notre-Dame estaban los sacerdotes y los diáconos, las personas consagradas, los operadores pastorales; en el estadio estaba la nueva generación francesa: nueva – diría – no solo por la edad, sino más aún por su espíritu, por la libertad de corazón y de fe. Jóvenes que cantaron, gritaron, pero que también se quedaron en silencio, en escucha. Rostros atentos y conmovidos, que manifestaban corazones deseosos de verdad y de amor. A ellos les dije con alegría: ¡Vosotros sois los santos de Francia! Esa Vigilia fue una gran señal de esperanza”, dijo el Papa.
Se refirió a las otras etapas de su viaje por el país galo, el encuentro en la Maison Bakhita, “casa de acogida para personas en dificultad”, la Misa en la Place de la Concorde, con más de 700,000 asistentes que llenaban los Campos Elíseos y que fue el evento culminante de su viaje, y la peregrinación a Lourdes, “a venerar a la Madre de la Iglesia, María”.
“En la Iglesia en Francia hay una señal de renacimiento que perdura desde algunos años, es decir, el notable y creciente número de jóvenes y adultos que piden el Bautismo”, resaltó León XIV.
También aludió a su visita a Metz, ubicada en “una región de Francia y de Europa martirizada por la Segunda Guerra Mundial. Allí operó Robert Schuman, uno de los principales inspiradores del proceso de unificación europea”.
“Queridos hermanos, el tema de mi Visita pastoral a Francia ha sido Pour que le monde ait la vie, Para que el mundo tenga vida (cf. Jn 6, 51). Son palabras de Jesús, que resumen toda su misión de salvación y que, durante el Viaje, expresaban en plenitud el sentido evangélico de cada encuentro. Ahora, estas expresan nuestra oración, al pedir a Dios que este evento de gracia dé frutos abundantes y duraderos”, concluyó el Pontífice.





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