jueves, 01 de octubre de 2020
Gaudium news > “Podemos salir mejores [de esta situación] si buscamos todos juntos el bien común, si hacemos lo contrario, saldremos peor”, sentenció Francisco.

“Podemos salir mejores [de esta situación] si buscamos todos juntos el bien común, si hacemos lo contrario, saldremos peor”, sentenció Francisco.

Papa habló en la Audiencia General de la respuesta cristiana a la pandemia.

Ciudad del Vaticano (09/09/2020 09:56, Gaudium Press) Hoy el Papa realizó su segunda Audiencia general con presencia de fieles desde el confinamiento, en el Patio de San Dámaso. El tema, cómo enfrentar la pandemia desde el amor de Dios.

Podemos salir mejores [de esta situación] si buscamos todos juntos el bien común, si hacemos lo contrario, saldremos peor”, sentenció Francisco.

Existen las amenazas a la búsqueda del bien común: “Hay quien quisiera apropiarse de posibles soluciones, como en el caso de las vacunas”; otros fomentan divisiones para buscar ventajas “económicas o políticas, generando o aumentando conflictos”, así como hay otros que “no se interesan por el sufrimiento de los demás”.

La respuesta cristiana a la pandemia

“La respuesta cristiana a la pandemia y a las consecuentes crisis socio-económicas se basa en el amor, ante todo el amor de Dios que siempre nos precede (cfr 1 Jn 4, 19), expresó el Pontífice. Es un amor que se extiende a los semejantes, a los que nos aman cuanto a los que no.

El amor no se limita a las relaciones entre dos o tres personas, o a los amigos, o a la familia. “Incluye las relaciones cívicas y políticas (cfr Catecismo de la Iglesia Católica [CCC], 1907-1912), incluso la relación con la naturaleza (Enc. Laudato si’ [LS], 231). Como somos seres sociales y políticos, una de las más altas expresiones de amor es precisamente la social y política, decisiva para el desarrollo humano y para afrontar todo tipo de crisis (ibid., 231)”.

“Sabemos que el amor fructifica a las familias y las amistades; pero está bien recordar que fructifica también las relaciones sociales, culturales, económicas y políticas, permitiéndonos construir una ‘civilización del amor’, como  le gustaba decir a san Pablo VI y, siguiendo sus huellas, san Juan Pablo II. Sin esta inspiración, prevalece la cultura del egoísmo, de la indiferencia, del descarte. que es desechar lo que no amo, lo que no puedo amar o aquellos que me parecen inútiles en la sociedad.

Uno de los frutos del amor se da, por ejemplo, en la correcta atención en salud.

“El coronavirus nos muestra que el verdadero bien para cada uno es un bien común y, viceversa, el bien común es un verdadero bien para la persona (cfr CCC, 1905-1906). La salud, además de individual, es también un bien público. Una sociedad sana es la que cuida de la salud de todos. Un virus que no conoce barreras, fronteras o distinciones culturales y políticas debe ser afrontado con un amor sin barreras, fronteras o distinciones”.

Al concluir su enseñanza, el Papa saludó a los peregrinos de lengua española y pidió a Dios que “nos ayude a cultivar la virtud de la caridad, a través de gestos de ternura y cercanía hacia nuestros hermanos. Así, con su ayuda, podremos curar el mundo, trabajando unidos por el bien común, por el bien de todos”.

Con información de Vatican News

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