Sobre el asunto ha escrito Edward Pentin en el National Catholic Register, pero en diferentes medios se ha abordado el asunto.
Redacción (22/10/2026 11:40, Gaudium Press) Como ha sido noticiado en estos días, el Papa León XIV ha nombrado 24 nuevos miembros de la Comisión Teológica Internacional (CTI), el organismo fundado por Pablo VI en 1969, consultivo, adscrito al Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que sin embargo cuenta con notable peso en el pensamiento teológico católico. Los nuevos miembros harán parte de la Comisión por un período de cinco años, renovables.
Pues, acerca de los nuevos nombramientos, figuras como Edward Pentin en el National Catholic Register (NCR) han afirmado que algunos “sostienen públicamente posturas que entran en conflicto con la doctrina establecida de la Iglesia, por ejemplo, en temas como la ordenación de mujeres y la teología de la salvación”.
Destaca Pentin el nombramiento de dos jesuitas, los sacerdotes Béré y Fédou, ambos premios Ratzinger, y del sacerdote greco-melquita Anatolios, profesor en la Universidad de Notre Dame, “reconocido por sus trabajos sobre San Atanasio”, entre otros.
Entretanto, al referirse a Sara Parvis, escocesa y docente en la Universidad de Edimburgo, el periodista expresa que “en 2024 Parvis escribió un artículo en la publicación The Tablet a favor” de la ordenación sacramental de mujeres como diáconos, algo no permitido por la doctrina católica cuando se considera al diaconado dentro del sacramento del orden.
“Otra de las personas nombradas que ha generado controversia es la teóloga laica chilena Claudia Leal Luna, profesora ordinaria en el Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia, en Roma, y consultora del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF) desde septiembre de 2024. En 2021, Leal criticó públicamente un *Responsum ad dubium* —una respuesta a una duda— emitido por el cardenal Luis Ladaria, predecesor del cardenal Fernández como prefecto de la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe, en el cual se declaraba que la Iglesia no tiene potestad para bendecir uniones entre personas del mismo sexo”.
Otro nombramiento con declaraciones problemáticas es el de Anne-Sophie Vivier-Muresan, francesa, que llegó a decana de la Facultad de Teología del Instituto Católico de París, de quien afirma que “si bien su trabajo reconoce el testimonio cristiano y la libre conversión de los musulmanes, ella aboga por una teología del encuentro, dialógica y no coercitiva, más que por un llamamiento explícito a la conversión”.
Pentin resalta el nombramiento de otro jesuita, el alemán P. Knorn, defensor del camino sinodal alemán, y de Boyd Taylor Coolman, especialista en teología medieval del Boston College, quien ha escrito para la revista America sobre inteligencia artificial, y al teólogo dogmático español, formado en la Gregoriana Ángel Cordovilla Pérez, es decir, una amplia influencia de los jesuitas en el organismo.
Destaca el NCR las declaraciones del sacerdote brasileño Tiago de Fraga Gomes, el que “en un artículo publicado en enero”, “escribió que ‘ninguna religión histórica es absoluta’ y que la singularidad de Jesús ‘no puede absolutizarse hasta el punto de excluir a otras religiones’, planteamiento que contradice la doctrina expuesta en Dominus Iesus”, documento de Doctrina de la Fe del año 2000.
Aunque son nombrados por el Papa, y de acuerdo al motu proprio Tredecim anni iam de Juan Pablo II, los miembros de la CTI son propuesto por el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, quien también ejerce como presidente del organismo.






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