miércoles, 08 de julio de 2020
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¿Qué es indispensable?

¿Es indispensable el alimento, la limpieza, hasta el entretenimiento y los gimnasios, pero no los sacramentos?

Redacción (05/05/2020 19:11, Gaudium Press)

Dios está en el orden, y este por naturaleza debe ser jerárquico, por lo que una sociedad igualitaria, sin prioridades sapiencialmente establecidas, es un sociedad de la cual Dios ha sido exiliado. 

¿Pero cómo conseguir ese orden?

El secreto del orden consiste justamente en una disposición jerárquica de los elementos, sean materiales, abstractos o espirituales. Así lo verificamos en el reino vegetal, animal, y mientras más nos elevamos en naturaleza, hasta los ángeles, las criaturas parecen acentuar cada vez más esa jerarquía.  

Y como consecuencia, para conseguir que ese designio divino se haga presente en nuestra sociedad humana, tenemos que trabajar para que cada cosa esté en su lugar debido y se le dé la importancia que le corresponde. 

Inversión radical 

Pero si analizamos la sociedad en que vivimos con detenimiento, podremos verificar como quizás nunca en la historia existió una tan degradante inversión de valores y prioridades, un desorden que abarca tanto, un verdadero caos establecido no solamente en las estructuras sociales, sino también en las mentes, llevando esta alteración a sus extremos efectos, como es repetitivo en la historia, cuando el virus del terror infecta la gente. 

Así vemos que cabe en tiempo de crisis sanitaria preguntarse:

¿Qué es realmente indispensable? 

Partiendo del hecho de que somos cuerpo y alma, siendo esta última superior en naturaleza y trascendencia a nuestra mera materialidad, respondemos:

1- Es incuestionable la necesidad del alimento, por lo que permitimos el acceso a supermercados y abastecimientos, para que así nuestros cuerpos puedan recibir el sustento indispensable para la vida. Sin embargo dejamos que el alma se vea obligada a alimentarse de migajas virtuales de forma indeterminada, corriendo el muy real riesgo de inanición o anemia espiritual.

Y en lo que respecta al sacramento de la Eucaristía, muchos ya lo comienzan a considerar irrelevante… “Les aseguro que si ustedes no comen la carne del Hijo del hombre y beben su sangre, no tendrán vida.” (Juan 6:53)

2- Obviamente en tiempos de crisis sanitaria el acceso a medicamentos debe siempre facilitarse, así como la circulación del personal médico. 

Sin embargo el sacramento de la unción de los enfermos, que justamente pide la cura del paciente tanto física como espiritualmente parece ser considerado ahora un mito del pasado… ya que no es considerado como una posible solución, y los ministros de la Iglesia que aún tienen fe en la virtud de este sacramento, se encuentran con todo tipo de obstáculos para acceder a aquellos que lo necesitan, si es que no están totalmente imposibilitados. 

3- La limpieza es esencial, claro está, no hay que entrar en detalles. Pero en lo que se refiere a lo meramente material, pues la limpieza del alma parece que ya no interesa. El sacramento de la confesión está siendo subestimado, por no decir despreciado… y así como la limpieza hoy en día puede ser determinante para el contagiarse o no de una enfermedad mortal, no podemos olvidar que la limpieza del alma siempre ha sido determinante para librarse o no de la muerte eterna. Por eso siempre hubo en tiempos de guerra, sacerdotes que se exponían a las balas solo para dar una absolución, y muchas veces murieron en el heroico ejercicio de su vocación. 

4- Muchos lugares de entretenimiento ya están abiertos con medidas de precaución, como los cines…Pues claro, no se puede permitir que esa maquinaria con harta frecuencia de corrupción de almas, sufra un abalo en su economía, y además las personas necesitan comenzar a distraerse, o ser distraídas… 

Pero con las iglesias es diferente. Lo único que podría traer la verdadera paz y regocijo a las almas, es vedado. 

5- Los gimnasios también parecen ser prioridad hoy en día… y ya están abiertos en muchos sitios, claro que con protocolos de seguridad…  Algo que recuerda mucho el paganismo helénico en que el culto al cuerpo era la religión de hombres perversos. Y vemos el humanismo antropocéntrico desplazar la verdadera religión que pasa a ser una mera exterioridad y precepto social, ahora incluso virtual… 

6- El comercio ya comienza a abrir sus puertas, debido a que la economía está en peligro. Lógico…¡Hay que salvarla! 

Sin embargo no son pocas las instituciones eclesiásticas que no parecen interesarse en esta problemática económica. Y son muy pocos los que se están preguntando, ¿cómo afecta esta crisis a las órdenes religiosas que viven de la caridad, o a las innumerables obras sociales que son mantenidas directamente por la Santa Iglesia?

Ya que, recordemos, las iglesias siguen cerradas en numerosísimos sitios, y por tanto en muchos casos la única forma de sustento de las mismas está imposibilitado… 

7- También es indispensable ser prudente y tener un sano temor, por lo que recordamos el consejo del Salvador: 

No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna.” (Mateo 10)

¿Conclusión alentadora?

Meditando a este respecto se pueden sacar muchas conclusiones, lamentablemente no muy alentadoras:

Primero que nada, la pérdida de la fe, catástrofe de las catástrofes, que se ve reflejada especialmente en la normalidad e incluso satisfacción con que muchos “fieles” perciben esta situación…

El insulto a la Institución Divina que es la Iglesia, que es tratada como si fuera la más inconsistente e infantil de las instituciones humanas, incapaz de valerse por sí misma y de enfrentar una situación de crisis. 

Verificar el increíble poder de control de las masas y anestesia social de que son capaces los medios de comunicación.

Y para los que aún no han cometido el suicidio de la razón, y conservan algo de sentido común y valentía para ver la realidad de frente, estas conclusiones negativas se desenvolverán con innumerables corolarios, muchos de los cuales más trágicos que las propias premisas aquí citadas… Pero creo haremos mejor trabajo en este artículo si finalizamos con una conclusión alentadora. 

Hay algo muy positivo con todo esto y es que muchos están abriendo los ojos a una realidad que no veían o no se atrevían antes a ver. Pero aún más importante es que todo parece preconizar la venida de un mundo diferente, que los materialistas y  paganos perciben como una especie de “paraíso tecnológico-tribal” o como una “utopía eco-humanista igualitaria”. Pero que los que tienen fe saben es el Triunfo del Inmaculado Corazón de María, Reino Jerárquico y Sacral de Nuestro Señor Jesucristo. 

Por Carlos Castro

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