jueves, 01 de octubre de 2020
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San Germán, Obispo de París, el que fue encarcelado por su obispo

El obispo tenía envidia del abad Germán. Pero un día, como al apóstol Pablo, las puertas de la cárcel se abrieron milagrosamente. Es el santo de hoy

Redacción (04/09/2020 08:08, Gaudium Press) Hoy se celebra la vida y obra de San Germán, obispo de París.

Nació el santo en Autun, Francia, hijo de Eleuterio y Eusebia a finales del S. V.

En su hogar no recibió mucho afecto. Se afirma que su madre no quiso tenerlo, y que casi muere por los oficios de una tía, la ma del primo Estratidio con quien estudiaba en Avalon, que quiso envenenarle por celos.

Sin embargo, vive con un pariente en Lazy, por espacio de 15 años, y allí recibe el afecto que no había recibido en la niñez. Es también un ambiente de trabajo, donde sus cualidades van despuntando, sus altas cualidades.

Los obispos lo estimaron.

Lo ordenan sacerdote, luego es hecho abad

Agripin, obispo de Autun, lo ordena sacerdote aunque San Germán se sentía indigno de tan alto ministerio. Nectario, sucesor de Agripin, lo hace abad del monasterio de san Sinforiano, en las afueras de la ciudad.

El abad era el modelo de todos sus monjes, en la oración, la penitencia, la caridad, la observancia de la regla.

Empieza a correr el rumor de que el Abad Germán hacía milagros.

Por ejemplo, era una de sus máximas, que ningún pobre que pidiese limosna en la abadía, debería salir con las manos vacías.

Famoso por sus milagros

Como no había más, un día reparte el pan que estaba reservado para los habitantes de la casa, y ahí comienzan las murmuraciones y las quejas. Pero entonces, de forma misteriosa, arriban al convento dos cargas de pan y, al otro día dos carros llenos de comida.

Un día se enciende el fuego en el pajar, que estaba lleno de heno. El incipiente fuego puede consumir el monasterio entero; pero entonces se acerca San Germán a las llamas, las rocía con agua bendita, y estas se apagan milagrosamente.

Y otro día el obispo por envidia lo manda encarcelar. Pero como ocurrió con San Pedro, que un ángel le abrió las puertas de la cárcel, o con el Apóstol Padre, que las puertas de su presidio se abrieron milagrosamente, esto ocurrió con el injustamente encarcelado San Germán.

Pero a pesar del hecho milagroso, San Germán no quiso salir si el obispo no le decretaba la libertad. Este prelado, conmovido por el milagro y la humildad del monje, se convirtió de su perseguidor en su admirador.

El rey Childeberto hace que sea nombrado obispo de París en el año 554, y además lo hace limosnero mayor. Con este rey también ejerció su poder de milagros, y lo curó cuando estaba enfermo en el castillo de Celles, con la sola imposición de las manos.

Su vida fue larga y su obispado se extendió del reino de Childeberto, pasando por el de su hijo Clotario, hasta el hijo de este Cariberto. Pero Cariberto no tenía la rectitud moral de su abuelo, repudió a su esposa legítima Ingoberta, por ir atrás de otras mujeres, lo que fue ocasión de que San Germán mostrará su firmeza, excomulgándolo.

Muere octogenario San Germán el 28 de mayo del 576.

En enterrado en el monasterio del que había sido abad, san Sinfroniano.

Con información del Arzobispado de Madrid

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