lunes, 05 de octubre de 2026
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San Plácido: El niño que el río no se pudo llevar

Un día San Benito fue advertido por el cielo de que “el niño” se estaba ahogando.

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Redacción (05/10/2026 08:18, Gaudium Press) Hoy la Iglesia recuerda, entre otros santos, a San Plácido, hijo del patricio Tertulio y desde su adolescencia discípulo de San Benito. De él se conserva un episodio prodigioso, de esos que parecen leyenda y sin embargo no lo son, pues su relator no es otro que San Gregorio Magno (540-604), quien lo consignó con detalle en sus Diálogos.

Ocurrió que el joven Plácido, andando cerca de un río, resbaló y cayó en sus aguas. A lo lejos, en su celda en el monasterio, San Benito fue advertido de la desgracia, ya por una inspiración del cielo, ya por la voz de su ángel de la guarda. Sin perder un instante llamó a Mauro y le ordenó: “Corre y vuela, hermano mío, que el niño acaba de caerse al río”.

Mauro obedeció con la rapidez de un relámpago. Con el corazón puesto únicamente en salvar al muchacho, sin reparar en que la corriente era obstáculo para sus pies: avanzó sobre las aguas como lo hiciera Cristo sobre el lago de Galilea. Alcanzó Mauro a Plácido, lo tomó por los cabellos y, siempre sobre la superficie del río, lo condujo hasta la orilla.

Solo cuando ambos estuvieron a salvo comprendió Mauro el portento de lo ocurrido. Además fue un milagro doble, si se cuenta también el aviso sobrenatural que recibió San Benito, por medio de quien tantas maravillas obró Dios.

San Benito atribuyó el prodigio a la santa obediencia con que San Mauro había corrido a cumplir su mandato. San Mauro, en cambio, se lo atribuyó a los méritos de su maestro. Y era esto último lo más cierto, como lo confirmó el propio Plácido: “Cuando me sacaste del agua, vi el manto de nuestro padre sobre mi cabeza y pensé que era él quien tiraba de mí”.

Los dos jóvenes crecieron en virtud a la sombra del santo Abad, en el gran monasterio de Montecassino, cuyas tierras, según se dice, había cedido el propio padre de Plácido a la naciente y ya pujante comunidad.

Durante mucho tiempo se creyó que San Plácido había muerto mártir, pero esa tradición ha sido desmentida.

Con información de la Enciclopedia Católica.

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