sábado, 24 de febrero de 2024
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Santa Eulalia, dicen las tradiciones que siendo aún niña enfrentó al gobernador que perseguía cristianos

La santa de hoy cae mártir bajo la persecución de Diocleciano.

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Redacción (12/02/2024, Gaudium Press) Sobre la Santa de hoy, una de los varios santos que celebra la Iglesia en este día, no existen datos fidedignos. Hablamos de Santa Eulalia de Barcelona, que durante un tiempo se creyó alguien diferente a Santa Eulalia de Mérida, pero de lo que hoy no se tiene certeza.

Hablaremos pues, de algunas tradiciones de esta Santa, recalcando que son tradiciones. La Iglesia entre tanto, promueve su culto.

Era Eulalia muy joven, solo 12 o 13 años tenía. Estamos por vuelta del año 300, tiempos de la persecución a los cristianos del cruel emperador Diocleciano.

En un sentimiento que colmaba su puro corazón, Eulalia decía que no temía al martirio, e incluso lo deseaba, pues sería el medio de encontrarse con Cristo. Pero sus papás, que mucho la amaban, decidieron encerrarla en su castillo, y solo podían verla muy pocas personas, entre ellas un sacerdote.

Sin embargo un día la niña, que conocía la crueldad del gobernador romano contra los cristianos, salió de su reclusión paterna y junto a su ama buscó al gobernador para reprocharle su mal proceder. Esto hizo que a ambas ese hombre las martirizara, tanto a Eulalia como a su ama Julia.

El martirio fue cruel: fue decretado que la golpearan con varas de hierro y que sobre sus heridas se colocaran antorchas encendidas. Eulalia tenía unos cabellos frondosos, que prendieron fuego. Murió de esa manera.

Todos estos hechos son narrados por el poeta español Prudencio.

Cuando al morir la niña santa, la gente vio una paloma muy blanca que salía de la niña y volaba hacia el cielo: hecho simple y maravilloso que llenó de pavor y remordimiento a los verdugos que salieron huyendo.

Era invierno, y la nieve cubrió su cuerpo y el suelo que lo rodeaba, hasta que unos cristianos recogieron esos restos. En ese sitio se levantó luego un templo en su honor, templo donde se guardaron sus reliquias y que era muy visitado por los muchos favores que allí se dispensaban.

Con información de Catholic.net

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