miércoles, 28 de octubre de 2020
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Santa Teresita es patrona de todas las vocaciones, porque fue víctima de amor para que todas florecieran

Recordaba un día el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, los muchos deseos de muchas vidas que tenía Santa Teresita del Niño Jesús.

Redacción (01/10/2020 09:09, Gaudium Press) Recordaba un día el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, los muchos deseos de muchas vidas que tenía Santa Teresita del Niño Jesús.

En carta dirigida al P. Maurice Bellière decía ella:

Ahh, perdóname Jesús mis devaneos, queriendo volverte a expresar mis deseos, mis esperanzas que tocan en el infinito. Perdóname y cura mi alma, dándole lo que espera. Ser tu esposa, oh Jesús; ser carmelita; ser, por mi unión contigo, la madre de las almas; eso debería bastarme, pero no es así. Esos tres privilegios, carmelita, esposa y madre son, sin duda, mi vocación. Sin embargo siento en mí otras vocaciones. Me siento con la vocación del guerrero, de padre, de apóstol, de doctor, de mártir. Todo por tanto. Siento la necesidad, el deseo, de realizar por ti, oh Jesús, todas las obras más heroicas. Siento en mi alma el coraje de un cruzado, de un suavo pontificio”, decía la joven santa.

E inclusive, el vivir todas las vidas anteriores “no me bastaría. Yo quisiera, al mismo tiempo, anunciar el Evangelio en las cinco partes del mundo y hasta en las islas más apartadas. Quisiera ser misionera, no solamente durante algunos años, sino que quisiera haberlo sido desde la Creación del mundo, y serlo hasta la consumación de los siglos”.

Pero, ¿cómo satisfacer esos deseos tan grandes y variados que le consumían el alma?

Un día ella comprendió que “la Iglesia tenía un corazón y que ese corazón era ardiente de amor. Comprendí que sólo el amor hacía actuar a los miembros de la Iglesia y que, si el amor llegase a extinguirse, los apóstoles no anunciarían más el evangelio, los mártires recusarían derramar su sangre. Comprendí que el amor encierra todas las vocaciones, que el amor lo es todo, abraza todos los tiempos y todos los lugares. En una palabra, él es eterno. En el amor, encontré al fin mi vocación. Mi vocación es el amor. Sí, encontré mi lugar en la Iglesia. Y ese lugar, oh Dios mío, fuisteis Vos quien me lo disteis. En el corazón de la Iglesia, mi Madre, ¡yo seré el amor! Así seré todo, así será realizado mi sueño”.

A lo anterior, acotaba el Dr. Plinio.

“Ella entendió que trabajando, ella existiendo, ella rezando, ella actuando para que aumentase el amor entre todos, para que el grado de caridad en la Iglesia Católica aumentase, sería como que una prodigiosa fuente de vida dentro de la Iglesia: Los profetas serían fieles, los doctores serían lúcidos, los apóstoles serían infatigables, los guerreros serían indomables, y , en la Iglesia, todo comenzaría a moverse con renovada intensidad. Y entonces, ella entendió que ella debería morir víctima del amor. Víctima por el amor misericordioso, para que los otros también amasen, de manera tal que, por esa retonificación del amor dentro de la Iglesia, todas las vocaciones se realizasen”.

En un párrafo ha sido explicado el centro de la vocación y vida de Santa Teresita.

Sabiendo que ella en el cielo sigue ejerciendo su misión, y conociendo lo que ella sufrió para la realización de todas las vocaciones, es el momento de pedirle a ella, que nos ayude en esta vida, para que cumplamos nuestra misión, para que nos llenemos de amor a Dios consiguiendo así el deseo y la fuerza para llegar al fin.

(Los pensamientos del Dr. Plinio fueron emitidos en una reunión de ‘Santo del Día’, del 3 de octubre de 1967).

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