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8 de Agosto de 2018 / 0 Comentarios
 
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Redacción (Miércoles, 08-08-2018, Gaudium Press) Hablando al pueblo, en el Sermón de la Montaña, el Divino Maestro transmite enseñanzas que se oponen categóricamente al relativismo.

21.jpg

Ley natural y Diez Mandamientos

Para que podamos entender bien las afirmaciones de Nuestro Señor respecto a la Ley, veamos lo que escribe Monseñor João Clá, EP:
"Dios implantó en el alma humana una luz intelectual por la cual el hombre conoce que el bien debe ser practicado y el mal, evitado.

Esa luz -denominada sindéresis por la Escolástica- no se borró con el primer pecado, sino que permanece en nuestra alma. Conforme afirma el Concilio Vaticano II, el hombre ‘tiene en el corazón una ley escrita por el propio Dios', la ley natural.

"Y como nuestro espíritu es gobernado por una lógica monolítica, no conseguimos practicar cualquier acción mala sin buscar justificarla de alguna manera. Por eso, para poder pecar, el hombre recurre a falsas razones que sofocan su recta consciencia y llevan al entendimiento a presentar a la voluntad el objeto deseado como un bien. Es ese el origen de los sofismas y las doctrinas erróneas con los cuales buscamos disimular nuestras malas acciones.

"A la vista de eso, se tornó indispensable -además del sello impreso por Dios en lo más íntimo de nuestras almas- la existencia de preceptos concretos a recordarnos de forma clara e indudable el contenido de la ley natural. Son ellos los Diez Mandamientos entregados por Dios a Moisés en el Monte Sinaí.

"Con efecto, de modo muy sintético, compendia el Decálogo las reglas puestas por Dios en el alma humana. Dios ‘escribió en tablas' lo que los hombres ‘no conseguían leer en sus corazones', afirma San Agustín. Y el hecho de haber sido grabado en piedra -elemento firme, estable y duradero- simboliza el carácter perenne de su vigencia.

El Decálogo es esencialmente inmutable

Afirmó el Divino Maestro: "En verdad, Yo os digo: antes que el Cielo y la Tierra dejen de existir, ni una sola letra o coma serán sacadas de la Ley, sin que todo se cumpla" (Mt 5, 18).

Continúa Monseñor João Clá:

"Los adeptos de la llamada ‘moral de situación' defienden la mutabilidad de los principios éticos en función del contexto en el cual son ellos aplicados. Según esa filosofía, si las costumbres evolucionan a lo largo de los tiempos, lo mismo debe ocurrir con las normas morales.

"O entonces, incluso admitiendo ser ellas universales y perennes, se debe evitar su aplicación de forma absoluta en las situaciones concretas, reduciendo su valor al de meras orientaciones a ser ponderadas en función de las circunstancias del momento.

"Ahora, la Ley sintetizada en los preceptos del Decálogo es absoluta y permanente, conforme enseña el Catecismo de la Iglesia Católica: ‘Visto que expresan los deberes fundamentales del hombre con Dios y con el prójimo, los Diez Mandamientos revelan, en su contenido primordial, obligaciones graves. Son esencialmente inmutables, y su obligación vale siempre y en todas partes. Nadie puede dispensarse de ellos' ".

Y Jesús agregó: "Por tanto, quien desobedezca a uno solo de estos Mandamientos, por menor que sea, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. Sin embargo, quien los practique y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos" (Mt 5, 19).

Peor que desobedecer a los preceptos de la Ley divina es crear o propagar una doctrina, modas, que inciten a las personas a transgredirlos.

"Quien así procede pierde, sin duda, la gracia de Dios y, caso no se enmiende, ‘será considerado mínimo en el momento del Juicio; o sea, será reprobado, será el último. Y el último caerá inexorablemente en el Infierno' ".

Pérdida del sentido moral

Afirmó también Jesús, en ese Sermón: "Sea vuestro ‘sí': ‘Sí', y vuestro ‘no': ‘No'. Todo lo que sea más allá de eso viene del maligno" (Mt 5, 37).

Debo siempre decir "sí" a todo cuanto Cristo espera de mí. Y un firme "no" a las propuestas y sugerencias del demonio, así como a las personas y los ambientes que me inducen al pecado.

Escribe Plinio Corrêa de Oliveira:

Muchas veces me dejé llevar "por la abominable pereza de enfrentar a los que me rodean, de decir ‘no' a los que forman mi ambiente, por el miedo de ser ‘diferente de los otros'. Como si me hubieseis creado, Señor, no para imitaros, sino para imitar servilmente a mis compañeros".

La lectura de esos trechos del Evangelio nos reporta a "uno de los problemas más graves del mundo moderno: la terrible pérdida del sentido moral que asola las almas de tantos de nuestros contemporáneos".

Debido al relativismo, las nociones de verdad y error, bien y mal, bello y feo se están desmoronando. Adulterando el propio concepto de libertad, se propaga la idea de que todo es permitido y todas las reglas o preceptos deben ser abolidos.

"Hoy, más que nunca, es preciso recordar que la Ley de Dios no es un castigo por el pecado de nuestros primeros padres, sino un precioso medio de tornarnos más semejantes a Él. [...] Son las faltas practicadas por el hombre -y no los preceptos divinos- que dificultan su libertad: ‘todo hombre que se entrega al pecado es su esclavo' (Jn 8, 34).

"En el Cielo, la Ley relucirá gloriosa para aquellos que la practicaron en esta vida, los Bienaventurados; mientras que se presentará como eterna censura a los que se rebelaron contra ella y fueron condenados al fuego eterno. De esa inexorable alternativa, nadie escapa: quien no está en la Ley de la misericordia divina, cae en la Ley de la justicia de Dios. No hay una tercera opción."

Pidamos a Nuestra Señora la gracia de la seriedad sacra y de la combatividad invencible para oponernos eficazmente a los errores del mundo actual, a fin de estar unidos a su Divino Hijo.

Por Paulo Francisco Martos

(Noções de História Sagrada - 159)

...

Bibliografía

CONCILIO VATICANO II. Gaudium et spes, n.16.

SAN AGUSTÍN. Enarratio in psalmum LVII, n.1. In: Obras. Madrid: BAC, 1965, v. XX, p. 417.
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA, n. 2072.

SAN JUAN CRISÓSTOMO. Homilía XVI, n.4. In: Obras. Homilías sobre el Evangelio de San Mateo (1-45). 2.ed. Madrid: BAC, 2007, v. I, p.316.

Vía Sacra. São Paulo: Campanha Vinde Nossa Senhora de Fátima, não tardeis! - SBDTFP, 2. ed. 2006, p. 8
CLÁ DIAS, João Scognamiglio. EP. O inédito sobre os Evangelhos. Vaticano: Libreria Editrice Vaticana; São Paulo: Instituto Lumen Sapientiae, 2013, v. II, p. 72.76.84 passim.

 

 

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Redacción (Miércoles, 08-08-2018, Gaudium Press) Hablando al pueblo, en el Sermón de la Montaña, el Divino Maestro transmite enseñanzas que se oponen categóricamente al relativismo.

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Ley natural y Diez Mandamientos

Para que podamos entender bien las afirmaciones de Nuestro Señor respecto a la Ley, veamos lo que escribe Monseñor João Clá, EP:
"Dios implantó en el alma humana una luz intelectual por la cual el hombre conoce que el bien debe ser practicado y el mal, evitado.

Esa luz -denominada sindéresis por la Escolástica- no se borró con el primer pecado, sino que permanece en nuestra alma. Conforme afirma el Concilio Vaticano II, el hombre ‘tiene en el corazón una ley escrita por el propio Dios', la ley natural.

"Y como nuestro espíritu es gobernado por una lógica monolítica, no conseguimos practicar cualquier acción mala sin buscar justificarla de alguna manera. Por eso, para poder pecar, el hombre recurre a falsas razones que sofocan su recta consciencia y llevan al entendimiento a presentar a la voluntad el objeto deseado como un bien. Es ese el origen de los sofismas y las doctrinas erróneas con los cuales buscamos disimular nuestras malas acciones.

"A la vista de eso, se tornó indispensable -además del sello impreso por Dios en lo más íntimo de nuestras almas- la existencia de preceptos concretos a recordarnos de forma clara e indudable el contenido de la ley natural. Son ellos los Diez Mandamientos entregados por Dios a Moisés en el Monte Sinaí.

"Con efecto, de modo muy sintético, compendia el Decálogo las reglas puestas por Dios en el alma humana. Dios ‘escribió en tablas' lo que los hombres ‘no conseguían leer en sus corazones', afirma San Agustín. Y el hecho de haber sido grabado en piedra -elemento firme, estable y duradero- simboliza el carácter perenne de su vigencia.

El Decálogo es esencialmente inmutable

Afirmó el Divino Maestro: "En verdad, Yo os digo: antes que el Cielo y la Tierra dejen de existir, ni una sola letra o coma serán sacadas de la Ley, sin que todo se cumpla" (Mt 5, 18).

Continúa Monseñor João Clá:

"Los adeptos de la llamada ‘moral de situación' defienden la mutabilidad de los principios éticos en función del contexto en el cual son ellos aplicados. Según esa filosofía, si las costumbres evolucionan a lo largo de los tiempos, lo mismo debe ocurrir con las normas morales.

"O entonces, incluso admitiendo ser ellas universales y perennes, se debe evitar su aplicación de forma absoluta en las situaciones concretas, reduciendo su valor al de meras orientaciones a ser ponderadas en función de las circunstancias del momento.

"Ahora, la Ley sintetizada en los preceptos del Decálogo es absoluta y permanente, conforme enseña el Catecismo de la Iglesia Católica: ‘Visto que expresan los deberes fundamentales del hombre con Dios y con el prójimo, los Diez Mandamientos revelan, en su contenido primordial, obligaciones graves. Son esencialmente inmutables, y su obligación vale siempre y en todas partes. Nadie puede dispensarse de ellos' ".

Y Jesús agregó: "Por tanto, quien desobedezca a uno solo de estos Mandamientos, por menor que sea, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. Sin embargo, quien los practique y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos" (Mt 5, 19).

Peor que desobedecer a los preceptos de la Ley divina es crear o propagar una doctrina, modas, que inciten a las personas a transgredirlos.

"Quien así procede pierde, sin duda, la gracia de Dios y, caso no se enmiende, ‘será considerado mínimo en el momento del Juicio; o sea, será reprobado, será el último. Y el último caerá inexorablemente en el Infierno' ".

Pérdida del sentido moral

Afirmó también Jesús, en ese Sermón: "Sea vuestro ‘sí': ‘Sí', y vuestro ‘no': ‘No'. Todo lo que sea más allá de eso viene del maligno" (Mt 5, 37).

Debo siempre decir "sí" a todo cuanto Cristo espera de mí. Y un firme "no" a las propuestas y sugerencias del demonio, así como a las personas y los ambientes que me inducen al pecado.

Escribe Plinio Corrêa de Oliveira:

Muchas veces me dejé llevar "por la abominable pereza de enfrentar a los que me rodean, de decir ‘no' a los que forman mi ambiente, por el miedo de ser ‘diferente de los otros'. Como si me hubieseis creado, Señor, no para imitaros, sino para imitar servilmente a mis compañeros".

La lectura de esos trechos del Evangelio nos reporta a "uno de los problemas más graves del mundo moderno: la terrible pérdida del sentido moral que asola las almas de tantos de nuestros contemporáneos".

Debido al relativismo, las nociones de verdad y error, bien y mal, bello y feo se están desmoronando. Adulterando el propio concepto de libertad, se propaga la idea de que todo es permitido y todas las reglas o preceptos deben ser abolidos.

"Hoy, más que nunca, es preciso recordar que la Ley de Dios no es un castigo por el pecado de nuestros primeros padres, sino un precioso medio de tornarnos más semejantes a Él. [...] Son las faltas practicadas por el hombre -y no los preceptos divinos- que dificultan su libertad: ‘todo hombre que se entrega al pecado es su esclavo' (Jn 8, 34).

"En el Cielo, la Ley relucirá gloriosa para aquellos que la practicaron en esta vida, los Bienaventurados; mientras que se presentará como eterna censura a los que se rebelaron contra ella y fueron condenados al fuego eterno. De esa inexorable alternativa, nadie escapa: quien no está en la Ley de la misericordia divina, cae en la Ley de la justicia de Dios. No hay una tercera opción."

Pidamos a Nuestra Señora la gracia de la seriedad sacra y de la combatividad invencible para oponernos eficazmente a los errores del mundo actual, a fin de estar unidos a su Divino Hijo.

Por Paulo Francisco Martos

(Noções de História Sagrada - 159)

...

Bibliografía

CONCILIO VATICANO II. Gaudium et spes, n.16.

SAN AGUSTÍN. Enarratio in psalmum LVII, n.1. In: Obras. Madrid: BAC, 1965, v. XX, p. 417.
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA, n. 2072.

SAN JUAN CRISÓSTOMO. Homilía XVI, n.4. In: Obras. Homilías sobre el Evangelio de San Mateo (1-45). 2.ed. Madrid: BAC, 2007, v. I, p.316.

Vía Sacra. São Paulo: Campanha Vinde Nossa Senhora de Fátima, não tardeis! - SBDTFP, 2. ed. 2006, p. 8
CLÁ DIAS, João Scognamiglio. EP. O inédito sobre os Evangelhos. Vaticano: Libreria Editrice Vaticana; São Paulo: Instituto Lumen Sapientiae, 2013, v. II, p. 72.76.84 passim.

 

 

Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace http://es.gaudiumpress.org/content/97134-Ni-una-sola-letra-o-coma-. Se autoriza su publicación desde que cite la fuente.



 

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