En su comentario sobre el Evangelio, durante el Ángelus de este tercer domingo de Cuaresma, León XIV invitó a los fieles a ser como Jesús con la samaritana: abiertos, disponibles y dispuestos a escuchar.
Foto: Vatican Media
Redacción (09/03/2026 09:48, Gaudium Press) León XIV, dirigiéndose a miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, bajo las ventanas del Palacio Apostólico, para la oración del Ángelus de este domingo 8 de marzo, recordó que los pasajes del Evangelio sobre el diálogo de Jesús con la samaritana, la curación del ciego de nacimiento y la resurrección de Lázaro han sido, desde los primeros siglos de la historia de la Iglesia, elementos importantes que “iluminan el camino de quienes, en Pascua, recibirán el Bautismo y comenzarán una nueva vida”. Sin embargo, constituyen también una ayuda para toda la comunidad para “volverse cristiano” o “serlo con más autenticidad y alegría”.
En este tercer domingo de Cuaresma, el Evangelio narró el encuentro entre la samaritana y Jesús, que muestra que “Jesús es de hecho la respuesta de Dios a nuestra sed”, explicó el Papa. Muchas personas aún hoy buscan “esa fuente espiritual”; así como Etty Hillesum —la joven judía que murió deportada durante la Segunda Guerra Mundial— quien escribió en su diario que a veces esa fuente “está cubierta de piedras y arena: Dios está, entonces, sepultado”, y que, por tanto, era necesario “desenterrarlo”. “No hay mejor manera de usar nuestra energía que dedicarla a liberar nuestros corazones”, declaró el Papa, añadiendo: “¡estamos entrando en la tercera semana [de Cuaresma] y ahora podemos intensificar el camino!”
Prestar atención a los demás
Este encuentro con la samaritana es una oportunidad para que Jesús muestre a sus discípulos que deben estar vigilantes, como Él ilustra al hablar de la cosecha que se acerca, y que “casi nada se ve en los campos”. “Donde no vemos nada, la Gracia ya está actuando, y los frutos están listos para ser cosechados”, explicó León XIV. Jesús está “atento”, y es por eso que, en lugar de ignorar a la samaritana, como dictaban las costumbres de su época, “habla con ella, la escucha, le presta atención, sin segundas intenciones y sin desprecio”.
Hoy, “¡cuántas personas buscan esa misma delicadeza, esa disponibilidad” en la Iglesia! Y “qué hermoso es perder la noción del tiempo para prestar atención a quienes encontramos, tal como son”, observó León.
La samaritana, a quien Jesús dedicó su tiempo, se convirtió en “la primera de muchas evangelizadoras», y «de su aldea de personas despreciadas y rechazadas, muchos, gracias a su testimonio, van al encuentro de Jesús, y en ellos también brota la fe como agua pura”.
Por último, el Papa invitó a los fieles a pedir a la Virgen María poder “servir, con Jesús y como Jesús, a la humanidad sedienta de verdad y justicia. No es tiempo de enfrentamientos entre un templo y otro, entre el ‘nosotros’ y los ‘otros’: los adoradores que Dios busca son hombres y mujeres de paz, que lo adoran en Espíritu y en verdad”.



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