La propuesta sale de la Secretaría del Sínodo de los Obispos.
Redacción (10/03/2026 15:04, Gaudium Press) El blog Messa in Latino estampa ayer un artículo del conocido vaticanista Luis Badilla, hoy retirado, con una aguda crítica a una propuesta al Papa de creación de una Pontificia Comisión para la Cultura Digital y las Nuevas Tecnologías, iniciativa que proviene del Grupo de estudio 3 (“La misión en el ambiente digital”) de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos.
“En resumen, explica Badilla: los miembros de este Grupo proponen a León XIV la creación de una comisión pontificia que asesore sobre los retos digitales (Internet) y las nuevas tecnologías (obviamente la Inteligencia Artificial)”.
El vaticanista se posiciona con franqueza en contra de la iniciativa, y estas son sus razones:
“Estos proyectos y lenguaje, que han circulado cíclicamente en el Vaticano desde hace más de una década, a menudo resurgen asociados con cuestiones mediáticas, las tan cacareadas ‘comunicaciones’ que deberían confiarse a expertos y consultores. Es evidente que ahora, tras los pontificados de Ratzinger y Bergoglio, se está intentando involucrar también al Papa León. Se busca la firma del Pontífice para crear una entidad inútil y peligrosa para los frágiles recursos de la Santa Sede, que ya gasta millones de euros en ‘comunicaciones’ sin resultados efectivos”, afirma Badilla.
Después de 10 años de vida del Dicasterio de la Comunicación, “volvemos a desempolvar términos que la experiencia ha demostrado ser anticuados y manipulados, cansados y vacíos. Como se desprende del texto de la propuesta, estos mecanismos nunca abordan el ‘contenido’ (la verdadera sustancia de toda comunicación), tal como ocurrió con la ‘reforma de los medios de comunicación del Vaticano’ de 2015, que el propio Papa Francisco criticó duramente durante su visita a Vatican News y L’Osservatore Romano el 24 de mayo de 2021. Ya entonces, el Papa habló de ‘una montaña que da a luz a un ratón’ y del peligro del funcionalismo, la verdadera gangrena de varias entidades de la Santa Sede”.
El vaticanista Badilla no ahorra también críticas a cierto funcionamiento de la Secretaría General del Sínodo:
“Estas estructuras surgen sin un ‘porqué’ claro y terminan apareciendo simplemente como pequeños centros de poder, financieramente dependientes de la Sede Apostólica y del Pueblo de Dios. La propuesta en cuestión es un ejemplo típico del estilo con el que la Secretaría General del Sínodo, dirigida por el cardenal Mario Grech, ha operado durante años. Encontrar la combinación adecuada y oportuna de frases, citas bíblicas y lenguaje rimbombante, para crear burocracias en las que el contenido importa menos que la propia supervivencia. Solo cabe esperar, por amor a la Iglesia, que los próximos informes de los demás grupos de estudio no propongan nuevas comisiones pontificias.”
Eso ya lo debería hacer el Dicasterio para la Comunicación
Badilla afirma con seguridad que las funciones que se le quieren asignar a ese organismo propuesta las debería ya desarrollar el Dicasterio para la Comunicación: “En el 2015 se dijo que estas tareas era los objetivos del nuevo Dicasterio”. Resalta también que “algunos de los firmantes de la actual propuesta del ‘Grupo 3’ desarrollan ya roles en el Dicasterio para la comunicación. Son expertos y conocen la materia”:
“Entonces, ¿qué sentido tiene pedirle al Papa que cree una nueva Comisión, aunque sea pontificia, para abordar asuntos que ya tienen su curso natural? Es evidente que la nueva Comisión sería una insidiosa duplicación donde parquear los los ‘sospechosos de siempre’, proporcionándoles servicios de consultoría pagados para elaborar informes inaplicables y superfluos. Algunos llaman a este percurso el ‘método sinodal’; otros, con mayor realismo, lo consideran un desperdicio”, dice Luis Badilla.
El vaticanista chileno termina su nota con una recomendación, de alguien que le diga a la Secretaría General del Sínodo que la misión de la asamblea sinodal no es “gobernar la Iglesia. Los numerosos obispos que frecuentemente plantean la misma pregunta ya deberían hacerse oír ante sus superiores”.





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