domingo, 17 de mayo de 2026
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Cerebro persistente: un ferrari, pero con una palanca de cambios algo trabada – Neuroanatomía con agua bendita (II)

Necesitan serotonina – ¿Cómo obtenerla?

MRI anterior cingulate

Redacción (17/05/2026 09:12, Gaudium Press) En días pasados publicamos una nota sobre los diversos tipos de cerebros (equilibrado, persistente, sensible, prudente, espontáneo, y sus combinaciones) según la taxonomía del Dr. Daniel Amen, famoso psiquiatra americano. Iniciemos ahora y con estas líneas una serie sobre cada uno de ellos, recordando primero que nadie es enteramente y solo de un solo tipo, sino que comparte características de otros, aunque siempre habrá algún tipo dominante.

Entre otros puntos interesantes de la clasificación propuesta por este psiquiatra está que, basado ya en la revisión de más de 300.000 escáneres Spect, su investigación confirma que el cerebro lejos de ser una piedra marmórea inamovible o inmodificable, es cambiante, es ‘plástico’, y esta variabilidad se corresponde con cambios psicológicos, en la mente, en el espíritu.

También, y antes de entrar en la materia, queremos resaltar el insustituible papel de la gracia, esa ayuda divina sin la cual no podemos vivir, y que viene comúnmente por la oración y los sacramentos.

La gracia, por más definiciones que la teología haya dado de ella a lo largo de la historia, sigue siendo algo misterioso, como participación de la vida divina que es. Pero aunque no lleguemos a penetrar enteramente en su esencia, no es sino pensar que la gracia es nada más ni nada menos que una ‘participación de Dios’, para percatarnos que es con ella que se ‘diviniza’ el hombre, con la que el ente humano se cura de fondo de sus males, y no con el conocimiento, bienes terrenos, o con el mero esfuerzo natural de cualquier tipo. Es con la gracia. Pero como el hombre gusta de adquirir la cosas por sí solo, y en consecuencia no gusta de rezar —pues rezar es pedir a Otro desde la humildad, y el orgulloso no es humilde— pues el hombre se priva así del mayor recurso que tiene para mejorar. No debemos ser así, debemos rezar. Como decía Mons. Juan Clá, con la gracia el burro se vuelve inteligente, el pecador se vuelve virtuoso, el inestable se vuelve estable, etc. Y lo contrario también es cierto.

Entretanto, también es importante recordar que la gracia no rompe con la naturaleza, sino que la abrillanta, la purifica, y trabaja sobre ella. La gracia trabaja sobre la naturaleza. Entonces, cuando apuntemos tanto las potencialidades como los desafíos de los diversos tipos de cerebro, siempre es importante tener como telón de fondo que cualquier terapéutica se repotencia y en muchos casos alcanza verdadera efectividad apalancada sobre la acción de la gracia. Es la gracia es el gran motor para superar las deficiencias naturales, y en este caso ‘cerebrales’.

Como último punto de este ya largo prolegómeno, digamos que cuando se afirme algo como que “la corteza prefrontal es la encargada de las funciones ejecutivas”, o que “la amígdala es la sede de las emociones”, no estamos defendiendo de ninguna manera una visión materialista del ser humano. Ni la mera amígdala ‘produce’ las emociones, ni la corteza prefrontal la capacidad de planeación o el control de impulsos: nosotros, —como el padre de la neurociencia, Santiago Ramón y Cajal— creemos en el alma humana, principio vital espiritual e inmortal que anima el cuerpo, y por tanto consideramos que cerebro, corazón, intestinos y etc., no son sino las cuerdas de la guitarra que es tocada por el alma, no son sino el instrumento. No obstante, y continuando con la metáfora, si la guitarra tiene una cuerda rota, o es una cuerda más gruesa, más grave, pues sonará diferente; o si lo que se está tocando no es una guitarra sino un violín, pues igual: es en el compuesto alma y cuerpo donde reside y se manifiesta la vida del hombre.

Dicho esto, recordemos lo afirmado en nota anterior sobre las características de aquel que el Dr. Amen llama el “cerebro equilibrado”, ese “que todos gustarían tener”, y hablemos luego, también por comparación, del tema de hoy, el “cerebro persistente”:

Rasgos del Cerebro Equilibrado

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Foto: You Happier / Dr. Amen

Facilidad de concentración: Mantienen la atención en tareas importantes sin distraerse fácilmente.

Control de impulsos: Gestionan razonablemente sus impulsos y toman decisiones reflexivas.

Meticulosidad balanceada: Son cuidadosos con los detalles sin caer en la obsesión.

Flexibilidad mental: Se adaptan a cambios y nuevas situaciones con naturalidad y apertura.

Positividad consistente: Mantienen una actitud optimista ante los desafíos cotidianos.

Resiliencia emocional: Se recuperan efectivamente de situaciones estresantes o adversas.

Las personas con cerebro equilibrado están lejos de tener déficit de atención, no caen en preocupaciones excesivas, ni en patrones de negatividad persistente o ansiedad crónica. Representan el funcionamiento cerebral óptimo que favorece el bienestar integral.

Los escáneres Spect de este tipo de cerebro muestran un funcionamiento armónico, es decir, no hay áreas sobre apagadas o encendidas de forma exagerada, sea en la zona límbica, en el giro cingulado, en la corteza, o en el cerebro primario. Esto, de forma resumida, expresa estabilidad emocional, no inmovilidad sino funcionamiento adecuado, buen desempeño de las funciones ejecutivas (planeación, reflexión, control de impulsos), y actividad normal en el área motora y premotora, así como en todas las zonas implicadas con los sentidos y el lenguaje.

Miremos ahora el cerebro persistente:

La gran característica neuroanatómica de este tipo de cerebro es una alta activación del giro cingulado anterior (GCA). El GCA tiene que ver con la “capacidad de desviar la atención y de pasar de una idea a otra”, la “flexibilidad cognitiva, versatilidad, y capacidad para adaptarse a las circunstancias”, la “capacidad para detectar opciones”, la “capacidad para cooperar”, la “detección de errores” (1): nada más ni nada menos.

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Foto: X

Ocurre que las personas con cerebro persistente tienen una GCA que “trabaja demasiado”, que está con frecuencia hiper activado. (2)

En sus características psicológicas, este tipo de cerebro se caracteriza por “una voluntad firme y una determinación prácticamente inquebrantable. Gustan de las rutinas y protocolos establecidos, son excelentes para detectar errores y problemas potenciales, y se puede confiar plenamente en que cumplirán las metas propuestas [o enunciadas]. Son meticulosos y cuidadosos en su trabajo” (3).

Entretanto, tienen tendencia, y justamente correlacionada con la excesiva actividad del GCA, a una “preocupación [excesiva], rencor por las heridas del pasado, bloqueo en pensamientos (obsesiones), bloqueo en conductas (compulsiones), tendencia a la oposición (‘No, Ni hablar, ¡Jamás!, No puedes obligarme a hacerlo’), ganas de discutir, falta de cooperación, tendencia a decir que no de forma automática, conductas adictivas (abuso de alcohol o drogas, trastornos alimentarios), dolor crónico, inflexibilidad cognitiva” (4), también a una inflexibilidad que llamaríamos de activación neuro-eléctrica, lo que se traduce en dificultad para pasar de la concentración a la creatividad y a la relajación, y luego al camino de vuelta, es decir, dificultad de pasar de ondas eléctricas cerebrales más intensas (con más herzios) a las menos.

Estos cerebros NO tienen “atracción por el cambio, timidez, espontaneidad, confianza [nfr. sí confían en sí mismos, pero no tanto en los otros], positivismo, perdón y cooperación”. (5) Entretanto, “son personas que ‘hacen cosas’: tienden a ser persistentes y tenaces; les gusta la rutina”; “suelen hacerse cargo de las cosas y no aceptan un no por respuesta. Tienden a ser obstinadas y testarudas. Además tal vez se preocupen en exceso, les cueste dormir…”. (6)

Es como un buen auto, de excelente equipamiento, pero cuyo motor tiene tendencia a estar bastante revolucionado, y su palanca de cambios un tanto trabada.

Desde el punto de vista neuroquímico, este cerebro persistente “suele asociarse con niveles más bajos del neurotransmisor serotonina” siendo la serotonina una hormona que algunos llaman de ‘la felicidad’, pero no de aquella relacionada con la dopamina, sino de un bienestar emocional más tranquilo, que ayuda también a la estabilidad y control del estado de ánimo. Niveles bajos de serotonina se relacionan con “dificultades (…) porque conducen a comportamientos insistentes en los que el cerebro se queda atrapado (…). Estas personas también odian las sorpresas”. (7)

En sentido contrario, “unos niveles más altos de serotonina se asocian a un mejor estado de ánimo, una mayor sensación de estatus social o respeto [ndr. es decir, personas con niveles altos de serotonina no sienten amenazado fácilmente lo que consideran su estatus], y sobre todo [se asocian] a la flexibilidad”(8). Esto es muy importante: nivel alto de serotonina favorece la flexibilidad, de todo tipo, cognitiva, emocional y conductual.

El cerebro persistente tiene por tanto tendencia a ser un cerebro rígido, que sí requiere serotonina, lo que se traduce en una adecuada flexibilidad, maleabilidad, visión de conjunto, búsqueda de opciones, de pensamiento alternativo. Los cerebros persistentes tienen bastante dopamina, el neurotransmisor de la motivación, pero “la serotonina y la dopamina se contrarrestan entre sí; cuando una sube, la otra tiende a bajar . Es crucial, pues, mantener un equilibrio entre ambas”. (9)

¿Cómo puede este tipo cerebral favorecer la serotonina?

Les cae bien consumir Omega 3 o los alimentos que lo contienen, como pescado o mariscos; asimismo consumir triptófano, un precursor de la serotonina, “presente en alimentos como carne de pavo o pollo, pescado, zanahoria, arándanos, semillas de calabaza, boniatos y garbanzos”. (10)

Deben centrarse más en lo positivo que tienen en la vida, “hacer ejercicio con regularidad”, les cae bien la vitamina D, la B6 y la B12, “meditar y tener ‘momentos de silencio’”, centrarse más “en lo que nos gusta que en lo que no”, pues la investigación “demuestra que el lugar al que dirigimos la atención determina cómo nos sentimos y el nivel de serotonina que produce el cerebro. (…) La concentración en pensamientos positivos, correlacionó con un aumento de los niveles de serotonina en el GCA.” (11)

Son personas que deben ser conscientes de su necesidad de explorar opciones. Esto genera serotonina, aportando característica clave para cualquier estilo psicológico, insistimos: la flexibilidad. Y así con una buena terapia psicológica, o ‘auto-terapia’, que también va teniendo un efecto estructural y neuroquímico y neuroeléctrico, como lo comprueba la investigación, justamente por esa unión íntima entre mente y cuerpo.

El cerebro persistente, y esto también lo refrenda el Dr. Amen, ha sido el motor de grandes visionarios, de grandes constructores de empresas, algunas que parecían imposibles, pero que han venido a la luz por la tenacidad e inteligencia de algunos cerebros persistentes. Entretanto, un amigo al que le hice un resumen de estas teorías taxonómicas, hace poco, me interrumpió ya al final y me dijo, con ojos a la manera de hallazgo: ‘he leído estudios que, más o menos, afirman que el cerebro persistente está más presente en la apertura de empresas y que el cerebro equilibrado en su consolidación. Y otros estudios o esos mismos, que evidencian un cambio psicológico a lo largo del tiempo en los directores de empresa, de cerebro persistente a cerebro equilibrado’.

El comentario me pareció súper interesante. Mi amigo había entendido rápida, intuitiva y profundamente la doctrina que le había querido transmitir. Pero lamentablemente olvidé en ese momento de darle el mejor consejo o la mejor información que podría haberle dado, y que no da el Dr. Amen: hay que rezar…

Por Saúl Castiblanco

(Psicólogo – esp. neuroscience of leadership)

___

(1) Cf. Daniel G. Amen. Sé más feliz – Los 7 secretos de la neurociencia para sentirse bien según tu tipo de cerebro. Editorial Reverté S.A., Barcelona. 2025. pp. 88-89

(2) Ibídem, p. 89.

(3) Los 6 tipos de cerebro: Neuroanatomía con agua bendita. Gaudium Press, 10-05-2026.

(4) Amen, op. Cit. pp. 89-90

(5) Daniel G. Amen. Mejora tu Cerebro cada día – Sencillas prácticas diarias para fortalecer tu mente, memoria, estado de ánimo, concentración, energía, hábitos y relaciones. Editorial Reverté S.A., Barcelona. 2024. p. 112.

(6) Idem.

(7) Cf. Daniel G. Amen. Sé más feliz. pp. 90-91.

(8) Ibídem, p. 91.

(9) Idem.

(10) Ibídem, p. 92.

(11) cf. Ibídem, pp. 92-94.

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