miércoles, 20 de mayo de 2026
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Cerebro sensible: maravillosa esponja que absorbe como nadie el universo – Neuroanatomía con agua bendita (III)

Pero tienen sus retos: hiper sensibilidad, tendencia a la tristeza, al aislamiento. Qué hacer.

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Foto: Wikipedia

(19/05/2026 15:44, Gaudium Press) Continuando con la serie sobre los tipos cerebrales, de acuerdo a la taxonomía y doctrina del Dr. Daniel Amen, hablemos hoy del “cerebro sensible”.

Recordemos una vez más, a grandes rasgos, las características del primer tipo de cerebro, el cerebro equilibrado, que nos va a servir en esta serie para comparar con los otros tipos cerebrales:

Rasgos del Cerebro Equilibrado

Facilidad de concentración: Mantienen la atención en tareas importantes sin distraerse fácilmente.

Control de impulsos: Gestionan razonablemente sus impulsos y toman decisiones reflexivas.

Meticulosidad balanceada: Son cuidadosos con los detalles sin caer en la obsesión.

Flexibilidad mental: Se adaptan a cambios y nuevas situaciones con naturalidad y apertura.

Positividad consistente: Mantienen una actitud optimista ante los desafíos cotidianos.

Resiliencia emocional: Se recuperan efectivamente de situaciones estresantes o adversas.

Las personas con cerebro equilibrado están lejos de tener déficit de atención, no caen en preocupaciones excesivas, ni en patrones de negatividad persistente o ansiedad crónica. Representan el funcionamiento cerebral óptimo que favorece el bienestar integral.

Los escáneres Spect de este tipo de cerebro muestran un funcionamiento armónico, es decir, no hay áreas sobre apagadas o encendidas de forma exagerada, sea en la zona límbica, en el giro cingulado, en la corteza, o en el cerebro primario. Esto, de forma resumida, expresa estabilidad emocional, no inmovilidad sino funcionamiento adecuado, buen desempeño de las funciones ejecutivas (planeación, reflexión, control de impulsos), y actividad normal en el área motora y premotora, así como en todas las zonas implicadas con los sentidos y el lenguaje.

Vayamos ahora al cerebro sensible:

Su característica neuroanatómica principal es “un mayor nivel de actividad en las áreas límbicas o emocionales”. (1)

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Foto: You Happier / Dr. Amen

Lo que se llama región límbica cerebral o sistema límbico, es un conjunto de estructuras cerebrales interconectadas que gestionan dos de las funciones más básicas y cruciales para la supervivencia humana: las emociones y la memoria. Pero de hecho, cuando se habla de sistema límbico, lo que más se resalta es su relación con la vida emocional del hombre.

Entre las funciones del sistema límbico, el Dr. Amen destaca “Fijar el tono emocional de la mente”, “Filtrar los acontecimientos externos a través de estados internos (crear un tinte emocional)”, “Almacena recuerdos con alta carga emocional”, “Modular la motivación”, “Controlar el apetito y los ciclos del sueño”, “Favorecer el vínculo”, “Procesar de forma directa el sentido del olfato” (es decir, sin que pase o antes de que pase por la corteza frontal), “Modular la líbido”. (2)

Las personas con cerebro sensible, tiene un “nivel elevado de actividad en la región límbica”; entretanto ocurre que, de acuerdo a la experiencia en las clínicas del Dr. Amén “cuando el sistema límbico está menos activo, en general se produce un estado mental más positivo y esperanzador”. (3)

Profundicemos un tanto en las características psicológicas de este tipo de cerebro:

Estas personas obtienen puntuaciones más altas en “sensibilidad”, “sentimientos profundos”, “empatía”, “variabilidad del estado de ánimo”, “pesimismo”, “muchos ANT (en español, PNA, pensamientos negativos automáticos)”, y tendencia a la “depresión”. En sentido contrario, puntúan bajo en “superficialidad”, “felicidad constante”, y “pensamientos positivos”. (4)

Existe incluso un subtipo de este tipo de cerebro, las PAS, personas altamente sensibles, gente en las que las características anteriores están acentuadas, y en quienes además se observa “con frecuencia que los lóbulos parietales (la parte superior trasera del cerebro, responsable de percibir el mundo) trabajaban demasiado en comparación con otras personas”. (5)

Lo cierto es que esta gente “procesa la información con mayor profundidad que el resto”, al momento de procesar la información su cerebro es más activo: mientras los cerebros de otros con frecuencia “hacen un paréntesis”, el de estas personas “está procesando todo el tiempo el mundo que hay a tu alrededor; porque está especialmente preparado para observar e interpretar el comportamiento que te rodea. Esto explica por qué eres hipersensible a las películas violentas, al lenguaje soez (…). Otras personas pueden ignorar el caos, las groserías (…) pero tú no eres capaz de ‘compartimentar’ esas imágenes de la misma manera”. (6)

Estas personas viven “las emociones de manera más profunda e intensa que el resto de la gente. Si te dedicas a la enfermería, tus pacientes te dirán que les das un trato maravilloso. Si eres terapeuta, te elogiarán por tus habilidades de escucha. Si eres pastor o sacerdote, tus feligreses valorarán tu sabiduría y humildad”. (7) Pero estas características tienen su contraparte: “Aunque disfrutas más del amor de un bebé en tu regazo que otras personas, también es más probable que le des vueltas a la cabeza por haber perdido una venta o la posibilidad de un ascenso”, pues su recuerdo los afecta más emocionalmente. Les gusta fijarse “en lo que tienes a tu alrededor. No te es posible ignorar a la gente, tu cerebro no te lo permite. Digamos que se te ha programado para recabar información sobre lo que ves, oyes, tocas y sientes”. Entretanto, así como las personas y el mundo exterior pueden ser ocasión de alegrías, en otras ocasiones no. Por ello, este tipo de cerebro puede tender a la “tristeza o depresión clínica”, “más pensamientos negativos”, “percepción negativa de los acontecimientos”, “torrente de emociones negativas como la desesperanza, el desamparo y la culpa”, “aislamiento social”, “dolor físico”. (9)

Son personas más ‘subjetivas’ que ‘objetivas’.

Ellos son “más felices cuando pueden relajarse y pasar tiempo en silencio, o con un solo amigo o ser querido”. (10) “Suelen evitar las multitudes, y su idea de una tarde ideal de sábado es probable que incluya un libro de poesía, un tranquilo paseo por un bosque desierto, o recorrer en solitario un parque o una reserva natural. Siempre que los cerebros de tipo sensible tengan la oportunidad de alejarse de los cláxones, el bullicio de las zonas comerciales, las fiestas ruidosas o la estimulación excesiva, se encontrarán en su zona de confort”. (11)

A estas personas “no les entusiasman las conversaciones triviales, prefieren profundizar”. Les gusta “disponer de tiempo para escribir en su diario o disfrutar de un libro que le recargue las ‘pilas espirituales’”. (12)

Son personas con “habilidades preciosas y maravillosas, pero también deben aprender a cuidarse para enfrentarse al reto que supone ser tan sensible”. El buen camino para ellos va por “expandir tus sensibilidades, pero aprendiendo a centrarte, a fijar buenos límites”. Claro que es importante para estos “disponer de suficiente tiempo a solas”, especialmente cuando detectan “señales de sobrecarga sensorial”, algo que debe ser hecho antes de que estas personas ‘exploten’. (13)

Son gente que la intensidad de su sensibilidad pueden llegar hasta a fundirse “con [la otra persona], lo cual es positivo desde el punto de vista espiritual, pero hacerse cargo de las emociones ajenas no es beneficioso para uno mismo”. Parte del auto-cuidado que deben ejercer consigo mismas es “cuidar de tus dones: la intuición, la profundidad, la capacidad de amar, la creatividad, el amor por la naturaleza, saber que existe una unidad en el mundo, que todos somos hermanos y hermanas de una misma familia”, (14) pero deben ser conscientes de que con facilidad se sobrecargan con los sentimientos y emociones ajenas, por lo que deben ir aprendiendo a poner el límite debido.

Este tipo de personas, deben identificar los Pensamientos Automáticos Negativos que acompañan normalmente a un tono emocional de tristeza o desesperanza. Después de identificarlos, los PNA, deben aprender a replicarlos, responderlos, sabiendo que comúnmente son pensamientos del tipo “siempre/nunca” (realmente hay muchos matices entre esos dos extremos); deben saber que cuando están con un tono emocional ‘bajo’ tienden a fijarse en lo negativo, y por tanto, deben completar esa visión con las cosas buenas que siempre las hay; con frecuencia este tipo de cerebros como que “adivinan el futuro”, un futuro negativo coincidente con su tonus emocional bajo, pero si están prevenidos contra esta tendencia, pues sabrán combatirla; con frecuencia tendrán pensamientos de culpa excesivos, y contra esto también deben precaverse; estos cerebros tienden a ‘personalizar’, es decir “darle sentido personal a algo que no la tiene (‘el jefe no me ha dirigido la palabra en toda la mañana. Seguro que está enfadado conmigo’)”; así como tienen tendencia a culparse, también pueden tener la tendencia a culpar: el mundo termina siendo así una repartición de culpas propias y ajenas; y también deben precaverse de poner rápidamente etiquetas negativas a los demás, que justifican una visión al estilo de “el mundo es cruel. (15)

Son sensibles, pues, y las agresiones les duelen profundamente y fácilmente, y por ello pueden tener tendencia a aislarse. Pero ya vimos arriba que deben poner límites a su sensibilidad, por lo que les conviene el relacionamiento humano, no relaciones caóticas, agitadas, sino serenas, unas donde procuren ver lo bueno de las otras personas incluso en medio de sus cosas erradas. Al sentirse agredidas, este tipo de personas puede responder de forma violenta o pasivo agresiva, por lo que un entrenamiento en comunicación asertiva podría sentarles de maravilla, comunicación que les permite reclamar sus verdaderos derechos, sin quebrar el contacto humano. Pero ya vimos arriba que en cierto momento, cuando se sientan abrumadas, siempre está el recurso a un recogimiento tipo ‘monacal’. (16)

Dado un sistema límbico bastante activo, y por tanto con tendencia a guardar recuerdos con mala connotación emocional, este tipo de cerebros lucra bastante armando una biblioteca de buenos recuerdos, que siempre aportarán equilibrio a su tendencia. Esto ayuda a “modificar la química de su cerebro”, comúnmente moldeada por experiencias dolorosas pasadas que están incubadas en su cerebro emocional. (17)

El cóctel neuroquímico de este tipo de cerebros

“Los cerebros sensibles suelen presentar niveles bajos de una serie de sustancias químicas como la dopamina, la serotonina, la oxitocina (ndr. neurotrasmisor de las buenas relaciones humanas) y las endorfinas”. (18) Sobre generación de serotonina, ya tratamos en nota anterior. y de producción de dopamina se hablará cuando se trate el cerebro espontáneo. Acerca de la producción de oxitocina, es algo tan simple como buscar establecer buenas relaciones humanas, con todos los retos que esto supone para el cerebro sensible: La presencia de oxitocina “se ha asociado con un mayor nivel de confianza, bienestar, conexión de pareja, comportamientos maternales, generosidad, reducción del estrés e interacciones sociales”. (19)

Como todo tipo de cerebro, este sensible también se beneficia de una dosis adecuada de ejercicio, y de una buena higiene del sueño.

Terminado ya, pues, este vuelo de pájaro sobre el ‘cerebro sensible’ recordamos lo dicho en nota anterior: Normalmente las personas no son enteramente y solo de un único tipo cerebral, aunque si hay alguno predominante. Y también lo que ampliamente expusimos en la anterior nota: estas visualizaciones no nos deben alejar de un principio fundamental cristiano: la gracia es lo primero, lo fundamental, lo terapéutico, lo que nos llevará al paraíso y la buena eternidad. Hay que buscarla. Finalmente recordamos, que siempre estará el recurso a un buen profesional, cuando necesario.

Por Saúl Castiblanco

(Psicólogo – esp. neuroscience of leadership)

Notas anteriores:

– Los 6 tipos de cerebro: Neuroanatomía con agua bendita https://es.gaudiumpress.org/content/los-6-tipos-de-cerebro-neuroanatomia-con-agua-bendita/

– Cerebro persistente: un ferrari, pero con una palanca de cambios algo trabada – Neuroanatomía con agua bendita (II) https://es.gaudiumpress.org/content/cerebro-persistente-un-ferrari-pero-con-una-palanca-de-cambios-algo-trabada-neuroanatomia-con-agua-bendita-ii/

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Notas

1 Daniel G. Amen. Sé más feliz – Los 7 secretos de la neurociencia para sentirse bien según tu tipo de cerebro. Editorial Reverté S.A. Barcelona. 2025. p. 104.

2 Cf. Ibídem, pp. 105-106.

3 Ibídem, p. 106.

4 Ibídem, pp. 97-98.

5 Ibídem, p. 101

6 Ibídem, p. 103.

7 Idem.

8 Idem.

9 Ibídem, pp. 107

10 Daniel G. Amen. Mejora tu Cerebro cada día – Sencillas prácticas diarias para fortalecer tu mente, memoria, estado de ánimo, concentración, energía, hábitos y relaciones. Editorial Reverté S.A., Barcelona. 2024. p. 113.

11 Amen. Sé más feliz. p. 98.

12 Idem.

13. Ibídem, p. 100.

14 Ibídem, p. 101.

15 Cf. Daniel G. Amen. Cambia tu Cerebro cambia tu Vida – Nuevo programa para vencer la ansiedad, la depresión, las obsesiones, la irritabilidad, la impulsividad y el nerviosismo. Editorial Sirio, S.A. Barcelona. 2015. pp. 81-84.

16 Cf. Ibídem, pp. 93-94.

17 Ibídem, pp. 98-99.

18 Amen. Sé más feliz. p. 102.

19 Ibídem, pp. 107-108.

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