miércoles, 10 de junio de 2026
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«Quien no sabe pasar la pelota, no ha entendido el juego»: la inolvidable conversación de un niño de 6 años con el Papa León XIV

Entre preguntas sobre fútbol y abuelos, un niño logró tocar el corazón del Papa. Con respuestas tiernas pero que evocan una gran fe, León XIV recordó que la vida se juega

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Foto: screenshot YouTube

Redacción (09/06/2026 15:38, Gaudium Press) Durante su visita a la parroquia de San Agustín, en el popular barrio del Raval de Barcelona, el Papa León XIV protagonizó uno de los momentos más entrañables de su viaje apostólico al responder las preguntas de Renzo, un niño de apenas seis años que, con la espontaneidad propia de la infancia, le consultó sobre el fútbol, la vocación, el perdón, la pobreza y la soledad de los ancianos.

La parroquia, atendida por los agustinos y reconocida por su intensa labor social y caritativa, reunió a numerosas autoridades eclesiales y representantes de iniciativas de ayuda a los más necesitados. En medio de testimonios y cantos, llegó el turno de Renzo, cuyas preguntas conquistaron a todos los presentes.

Ante la consulta sobre si le gustaba el fútbol, León XIV respondió: “Yo juego al tenis, que me gusta mucho, pero también aprecio el fútbol”. Recordando su etapa como obispo en Perú, explicó que seguía con interés a los equipos locales y destacó el valor educativo del deporte. “El fútbol nos recuerda algo que no podemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar la pelota, aunque tenga talento, no ha entendido el juego”, afirmó.

Renzo también quiso saber si el Papa soñaba con llegar al pontificado cuando era niño. La respuesta fue: “Creo que nunca lo pensé. Pero sí que puedo decir que desde pequeño sentí el deseo de entregar mi vida a Dios”. León XIV explicó que, con el tiempo, descubrió que Jesús lo llamaba al sacerdocio y a la vida religiosa en la Orden de San Agustín.

El Pontífice aprovechó para recordar que Dios quiere que desde pequeños y toda la vida conservemos un corazón como el de los niños, capaz de confiar y lleno de bondad, y señaló que la amistad con Cristo ayuda a descubrir la vocación que el Señor tiene preparada para cada persona.

Ante la difícil pregunta sobre por qué algunas personas sufren más que otras, León XIV invitó a contemplar la vida de Jesús, quien pasó haciendo el bien y, sin embargo, fue crucificado. Pero recordó que la Resurrección es la respuesta definitiva al sufrimiento humano: “Dios no abandona a nadie. Nos tiene preparada una alegría eterna donde ya no habrá tristezas ni dolor”.

Los adultos mayores

Otro de los temas que más conmovió fue la situación de los adultos mayores. Al preguntarle por qué hay tantos abuelos solos, el Papa expresó que “nunca deberían quedarse solos” y destacó la importancia de su presencia en la vida familiar. “No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores. Eso es algo muy triste”, señaló, invitando a cuidar y acompañar a los ancianos, incluso cuando no formen parte de la propia familia.

Sobre el perdón, León XIV recordó las palabras de Jesús acerca de perdonar setenta veces siete y aclaró que perdonar no significa justificar el mal. “Perdonar no significa decir que lo malo estuvo bien ni dejar que alguien siga haciendo daño. Significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón”, explicó. Y añadió: “Cuando perdonamos imitamos el ejemplo de Jesús, que perdonó a los que lo crucificaban”.

Finalmente, el Papa recordó que toda acción caritativa debe estar acompañada por el anuncio del Evangelio, pues quienes sufren necesitan no solo ayuda material, sino también la cercanía de Dios. Citando el espíritu de San Agustín, afirmó que el cristiano está llamado a amar sin interés y buscar el bien de los demás, sabiendo que en cada hermano que sufre encontramos al mismo Señor.

La visita concluyó con una invocación a la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora del Buen Consejo y con el Papa saludando y bendiciendo a numerosos niños y familias que se acercaron espontáneamente a recibir su bendición.

Con información de Religión en Libertad

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