El Arzobispo ordenante los exhortó a actuar en nombre de Cristo, Cabeza de la Iglesia.

Foto: Archivo
Redacción (23/09/2026 16:10, Gaudium Press) En su homilía durante la ordenación sacerdotal de 17 miembros de los Misioneros de Nuestra Señora de La Salette (MS) y de un miembro de la arquidiócesis, Mons. Gabriel Mbilingi, Arzobispo de Lugango, Angola, instó a aquellos a quienes se aprestaba a ordenar, a permanecer cerca de las personas como “guardianes de la esperanza” e “instrumentos de reconciliación”.
“Este sacerdocio no se vivirá allá arriba, en las nubes. Consiste en servir a personas concretas; se trata de actuar en nombre de Cristo Cabeza, para personas concretas de entre las cuales el sacerdote ha sido elegido”, declaró el arzobispo angoleño durante la celebración eucarística del 20 de septiembre en el santuario de Nuestra Señora de La Salette, en Mapunda.
El miembro de la Congregación del Espíritu Santo (CSSp./Padres del Espíritu Santo/Espiritanos) dijo a los candidatos al sacerdocio que su ministerio se ejercerá en una sociedad donde las personas vulnerables siguen enfrentando dificultades y donde a muchos jóvenes les cuesta vislumbrar un futuro seguro.
“En un país donde, a veces, se pisotea la dignidad de la persona humana, donde el clamor de los pobres se mezcla con el gemido de la tierra, donde los jóvenes sueñan con un futuro que tarda en llegar, sigan siendo —como ya lo fueron sus predecesores— la presencia sacramental de Cristo”, declaró.
“Su ministerio, al igual que el de sus predecesores, está hecho del suelo que pisan, de cuerpos que conocen el cansancio y de corazones desgarrados por la compasión”, añadió.
“No os canséis de rezar, de escuchar y de servir”
El arzobispo exhortó a los candidatos al sacerdocio a acercarse a las comunidades geográfica y socialmente alejadas, especialmente a aquellas donde la población se enfrenta a una grave pobreza material.
“Su ministerio conlleva largos viajes hacia comunidades olvidadas. Su ministerio implica noches sin luz y, en algunos casos, sin pan”, declaró.
“Son hombres tomados de entre el pueblo para servir al propio pueblo, con manos que bendicen, oídos que escuchan, hombros que sostienen y palabras que alientan y devuelven el ánimo”, señaló.
Tal ministerio, añadió, no puede reducirse al cumplimiento de tareas institucionales. Más bien, los sacerdotes deben establecer vínculos con las comunidades que se les confían y compartir sus alegrías y sufrimientos. “Uds. no son empleados de una estructura; son pastores”, declaró.
“Necesitamos hombres íntegros. Los necesitamos enormemente. Hombres libres, comprometidos con la verdad y la justicia, defensores de la esperanza de un pueblo que tanto necesita hombres de Dios”, añadió.
Asimismo, Mons. Mbilingi instó a los candidatos al sacerdocio a cultivar la fraternidad entre ellos y la comunión con sus obispos.
“El acompañamiento y la fraternidad en el ejercicio del ministerio son importantes”, declaró, animándoles a encontrar en su obispo “no solo una autoridad reconocida, sino sobre todo un padre que les acompaña”.
También invitó a los nuevos sacerdotes a acoger su vocación sacerdotal como “hombres de Dios, hombres del pueblo, hombres del altar, hombres de la Cruz y de la Resurrección”.
“No perdáis vuestro primer amor; no os resignéis a la mediocridad; no os canséis de rezar, de escuchar y de servir”, exhortó.
Con información de Aciafrique.





Deje su Comentario