sábado, 03 de diciembre de 2022
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¿Qué es la Curia Romana y cuál es la misión de los Cardenales que revisarán su organización?

Toronto (Martes, 30-04-2013, Gaudium Press) El P. Thomas Rosica, director del canal televisivo católico canadiense Salt + Light y colaborador del portavoz de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, en la relación con los medios durante la reciente transición papal, sigue siendo buscado por los periodistas. Ante la reciente decisión del Santo Padre Francisco de establecer un grupo de Cardenales para aconsejarlo en un proyecto de revisión de la Constitución Apostólica «Pastor Bonus» sobre la Curia Romana, numerosos medios de comunicación de habla inglesa han acudido al sacerdote para pedirle explicaciones e información de contexto.

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El P. Thomas Rosica es entrevistado durante las Congregaciones de los Cardenales previas al Cónclave que eligió al Papa Francisco. Foto: Salt+Light.

En vista de la necesidad de los medios de comunicación de conocer más profundamente la Curia Romana y el trabajo que realizarán los Cardenales seleccionados por el Santo Padre, el P. Rosica elaboró una útil guía con información de contexto. «Son mis propios pensamientos que he compartido con el P. Federico Lombardi», quien «los encontró útiles como información de soporte». La información, que pretende responder las reiteradas preguntas de los periodistas, fue enviada a más de 250 reporteros.

El presbítero agrupó las dudas de los reporteros y las respondió en un único documento que explica el significado de la palabra «Curia», la Constitución Apostólica Pastor Bonus, el trabajo del grupo de Cardenales, la organización de la Curia Romana y su experiencia personal en el trato con las personas que trabajan en la Curia Romana. Por considerar esta información como de interés para nuestros lectores, Gaudium Press publica a continuación una traducción libre del documento completo del P. Thomas Rosica.

La Curia Romana: Contexto

La palabra curia deriva del latín «COVRIA», que significa «una reunión de hombres» (co: «juntos», vir: «hombre»). De una parte, cualquier asamblea, pública o privada, podría ser llamada una «curia». En adición a las curiae romanas, asambleas votantes conocidas como curiae existieron en otros pueblos de Latium (Roma) e instituciones similares existieron en otras partes de Italia.

Durante la República Romana, las curiae locales fueron establecidos en las municipalidades italianas y provinciales y en las colonias. En tiempos imperiales, los magistrados locales eran a menudo elegidos por senados municipales, los cuales también llegaron a ser conocidos como curiae. La palabra curia también llegó a ser aplicada a los lugares de reunión donde se congregaban varias asambleas, especialmente la casa de reuniones del Senado Romano. Instituciones similares existieron en otros pueblos y ciudades de Italia. En tiempos medievales, el consejo de un rey era frecuentemente referido como curia. En el día de hoy, la curia más conocida es el cuerpo de gobierno de la Iglesia Católica Romana.

En abril 13 de 2013, el Papa Francisco designó un grupo de ocho Cardenales para brindar su consejo sobre una reforma de la Curia Romana. El comunicado oficial del Vaticano sobre el nuevo comité consejero afirmó: » El Santo Padre Francisco ha constituido un grupo de cardenales para aconsejarlo en el gobierno de la Iglesia universal y para estudiar un proyecto de revisión de la Constitución Apostólica «Pastor bonus» sobre la Curia Romana. (…) La primera reunión colectiva del grupo se ha fijado del 1 al 3 de octubre de 2013. Su Santidad está desde ahora en contacto con los mencionados cardenales».

Es importante recordar las palabras de explicación del boletín de la Secretaría de Estado en abril 13 sobre este grupo de consejeros: «El Santo Padre Francisco, siguiendo una sugerencia surgida en el curso de las Congregaciones generales precedentes al Cónclave, ha constituido un grupo de cardenales…». El Papa Francisco escogió cardenales que han ejercido su ministerio en ambientes diocesanos, sugiriendo que él desea crear un sistema de administración vaticano que responda más a las necesidades de los líderes de las Diócesis.

El grupo de consejeros no es una comisión, comité, consejo, gabinete ni cuerpo ejecutivo. No tiene poder legislativo y su función principal es «aconsejar» al Papa. El grupo no interferirá en modo alguno con las funciones normales de la Curia Romana, la cual ayuda al Papa en el gobierno cotidiano de la Iglesia. Siete Cardenales del grupo son de diferentes continentes y uno (Cardenal Bertello) proviene del Estado de la Ciudad del Vaticano (y no de la Curia Romana).

El grupo de Cardenales será coordinado por el Cardenal Oscar Andrés Madariaga Rodríguez y ha sido convocado de toda la Iglesia Universal. El secretario del grupo es el obispo Marcello Semeraro de Albano, Italia. Mons. Semeraro fue el Secretario Especial del Sínodo de los Obispos de 2001 del cual el Cardenal Bergoglio (hoy Papa Francisco) fue el Relator General.

En ese Sínodo, Mons Semeraro fue puesto al servicio como Secretario Especial después de que el prelado originalmente designado para ese papel, Cardenal Edward Egan, de Nueva York, retornó a su Arquidiócesis debido al ataque terrorista del 11 de septiembre. El Obispo (Mons Semeraro) y el Cardenal Bergoglio trabajaron de cerca durante ese Sínodo y se conocen bien.

Pastor Bonus

El grupo ayudará al Papa Francisco a revisar la Constitución Apostólica sobre la Curia Romana «Pastor Bonus». Estas palabras en latín significan «Buen Pastor» e indican las dos primeras palabras del texto en su original latino. «Pastor Bonus» es la Constitución Apostólica del Papa Juan Pablo II, promulgada en junio 28 de 1988. El documento mismo fue una revisión del texto de 1967 que marcaba la más reciente reforma principal de la burocracia vaticana realizada por el Papa Pablo VI. Ha funcionado efectivamente como el plano guía para la administración de la Santa Sede y el Estado de la Ciudad del Vaticano.

«Pastor Bonus» introdujo un número de reformas en los procesos de llevar a cabo el gobierno central de la Iglesia Católica Romana, como lo señala su artículo 1: «La Curia Romana es el conjunto de dicasterios y organismos, que ayudan al Romano Pontífice en el ejercicio de su suprema misión pastoral, para el bien y servicio de la Iglesia universal y de las Iglesias particulares, con lo que se refuerzan la unidad de la fe y la comunión del Pueblo de Dios y se promueve la misión propia de la Iglesia en el mundo». Para aquellos que deseen leer el documento puede ser encontrado fácilmente en la página web del Vaticano.

Entre los cambios formulados en la constitución de 1988 estaba la reintegración del Consejo de Asuntos Públicos de la Iglesia a la Secretaría de Estado como la Sección para la Relación con los Estados (La Segunda Sección). Durante siglos, sólo Cardenales eran elegibles para la membresía en los órganos, pero el Papa Pablo VI permitió que Obispos diocesanos fueran miembros siguiendo el llamado a la colegialidad del Concilio vaticano II.

«Pastor Bonus» continuó la apertura de el gobierno central de la Iglesia permitiendo a sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos ser consultores y, en algunos casos, incluso miembros de los diferentes cuerpos. «Pastor Bonus» designó los papeles del Secretariado de Estado, las Congregaciones, los Tribunales, los Consejos Pontificios, los Servicios Administrativos y las Comisiones Pontificias de la Curia Romana. También estableció las normas para las visitas «Ad limina» de los Obispos a Roma y la relación entre la Santa Sede y las Iglesias particulares y Conferencias Episcopales.

La Curia Romana

La Curia Romana está compuesta por Congregaciones, Tribunales, Consejos, Comisiones e Instituciones a través de los cuales el Papa administra y gobierna la Iglesia. Los deberes de las Congregaciones están descritos a continuación:

– La Congregación para la Doctrina de la Fe vigila sobre la fe y la moral.
– La Congregación para los Obispos se preocupa especialmente del minsterio de los Obispos. Facilita el trabajo de nombramiento de los Obispos; establece, divide y vigila las diócesis (Iglesias locales).
– La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos tiene jurisdicción sobre las materias que involucran los sacramentos. Se preocupa especialmente de la vida litúrgica de la Iglesia.
– La Congregación para el Clero tiene autoridad disciplinaria sobre el clero y los fieles en general.
– La Congregación para los Institutos de
Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica tiene jurisdicción sobre los religiosos, hombres y mujeres consagrados, y muchas comunidades religiosas y órdenes.
– La Congregación para la Evangelización de los Pueblos tiene una jurisdicción casi general en las regiones misioneras. Esta Congregación también facilita el nombramiento de Obispos en países misioneros.
– La Congregación para la Causas de los Santos se preocupa de los ritos y ceremonias y prepara las causas de canonización y beatificación.
– La Congregación para la Educación Católica se preocupa de las instituciones educativas y universidades bajo la autoridad de la Santa Sede.
– La Congregación para las Iglesias Orientales tiene autoridad general sobre dichas Iglesias.
– La Penitenciaría Apostólica concede dispensas y absoluciones y tiene jurisdicción sobre los casos de conciencia y sobre algunas materias relacionadas con las indulgencias.
– La Rota Romana escucha apelaciones de decisiones de tribunales inferiores y puede ser comisionada por el Papa para atender ciertos casos en primera instancia.
– La Signatura Apostólica es la corte suprema ante la cual se realizan las apelaciones de ciertas decisiones de la Rota. Actúa en nombre mismo del Papa.

Hay numerosos Consejos Pontificios que también hacen parte de la Curia Romana. Estos Consejos incluyen aquellos para los Laicos; para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y su comisión especial para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo; para la Familia, «Justicia y la Paz»; «Cor Unum»; para la Pastoral de Migrantes e Itinerantes; para la Pastoral de los Agentes Sanitarios; para los Textos Legislativos; para el Diálogo Interreligioso; de la Cultura; para las Comunicaciones Sociales y más reciente Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización.

El cuerpo más reciente de la Curia Romana

El Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización es un dicasterio de la Curia Romana cuya creación fue anunciada por el Papa Benedicto XVI en Junio 28 de 2010, víspera de la fiesta de San Pedro y San Pablo. Este Consejo Pontificio fue establecido como un Dicasterio de la Curia Romana de acuerdo a lo establecido en la Constitución Apostólica pastor Bonus. En junio 30 de 2010, el Papa Benedicto nombró como su primer Presidente al Arzobispo Salvatore Fisichella, hasta entonces Presidente de la Academia Pontificia para la Vida. El viernes 25 de enero de 2013, el Papa Benedicto XVI en una Carta Apostólica Motu Proprio (publicada por su propia iniciativa) transfirió la vigilancia de la catequesis de la Congregación para el Clero al Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización.

Otras instituciones

También hay un número de Comisiones Pontificias que forman parte de la Curia Romana: La Pontificia Comisión Bíblica y la Comisión Teológica Internacional; la Pontificia Comisión para América Latina; la Comisión «Ecclesia Dei»; de Arqueología Sagrada; y la Comisión Interdicasterial para el Catecismo de la Iglesia Católica.

Finalmente hay un número de Academias Pontificias: de las Ciencias, de las Ciencias Sociales, para la Vida, de Santo Tomás de Aquino, de Teología, la Pontificia Academia Mariana Internacional, de las Bellas Artes y Letras de los Virtuosos en el Panteón, la Academia Romana de Arqueología, la «Cultorum Martyrum», la Academia Eclesiástica Pontificia y la más reciente Pontificia Academia de Latinidad.

El momento histórico presente

El Papa Francisco fue elegido en un tiempo cuando muchos líderes de la Iglesia estaban pidiendo cambios en la Curia Romana, después de una serie de fallos que culminaron en el escándalo conocido como «Vatileaks», la filtración de documentos que apuntaban a tensiones y dificultades en la burocracia vaticana.

Durante las reuniones anteriores al Cónclave, los Cardenales también discutieron cómo se podría mejorar la comunicación involucrando a las Iglesias locales a través de reuniones regulares entre el Santo Padre y las Conferencias de Obispos. Hubo un llamado claro a una mayor colegialidad.

El establecimiento de este nuevo grupo de consejeros no fue hecho tanto para evitar problemas y escándalos como para trabajar por un gobierno que ayude al Santo padre a ejercer su servicio Petrino de unidad y a presidir la Iglesia en caridad.

El Papa Francisco se dirigió a todo el personal del Secretariado de Estado el día 12 de abril, el día previo al anuncio del grupo de consejería de los Cardenales. Esta visita cordial manifestó su profunda gratitud, estima y afecto por su duro trabajo, especialmente durante los últimos meses.

Experiencia personal de la Curia

Durante los trascendentales días de la transición papal en Roma, y en los días y semanas siguientes, se me ha pedido que comente mi propia experiencia personal de los miembros de la Curia Romana o de las personas que trabajan en el Vaticano. Con toda honestidad debo decir que la inmensa mayoría de las personas con las cuales tuve contacto y a quienes conozco bien están entre los más dedicados, comprometidos, generosos y desinteresados individuos que jamás he visto. La mayoría de ellos trabaja silenciosamente detrás del escenario para mantener el gobierno central de la Iglesia funcionando a través de los buenos y los malos tiempos.

Cuando las dificultades y los escándalos han aparecido en los años pasados, es demasiado fácil hacer un énfasis excesivo en los defectos de cualquier sistema humano en operación. La administración de la Iglesia no es realizada por ángeles desconectados de la realidad humana y sus imperfecciones. uenta con personas como nosotros, con todas nuestras cualidades y la fragilidad y debilidad humanas.

La impresión más permanente en mi mente sobre el trabajo reciente en la Oficina de Prensa de la Santa Sede viene del 28 de febrero de 2013, el día en que Benedicto XVI dejó su pontificado y partió del Vaticano en la tarde. Cuando el Santo padre descendió al patio de San Dámaso, ante él estaba todo el personal de la Secretaría de Estado – clérigos y laicos, religiosos y prelados – y muchos otros que le habían servido por los anteriores ocho años de su pontificado. Mientras las cámaras de televisión ofrecían estas conmovedoras imágenes al mundo entero, uno podía ver lágrimas y tristeza en las caras de los cientos de personas congregadas para despedirse de Benedicto XVI.

Nunca olvidaré haber sido testigo de ese momento, junto al Padre Federico Lombardi en la Oficina de Prensa de la Santa Sede. La transparente humanidad de la escena que se desenvolvía en el patio del Palacio Apostólico me recordó, y tal vez a muchos de ustedes, la sinceridad y el amor en la inmensa mayoría de las personas que conforman la Curia Romana y sirven a la Iglesia con dedicación.

El Papa Francisco nos está ayudando a destacar las mejores prácticas, la dedicación, el carácter desinteresado y la generosidad de los muchos religiosos y laicos que trabajan en la Curia Romana y el Vaticano. Él nos está llamando a una mayor transparencia, generosidad, simplicidad y servicio a la Iglesia y a la humanidad.

P. Thomas Rosica
Fundación de Medios Católicos Salt and Light
Canadá

Gaudium Press / Miguel Farías.

 

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