miércoles, 30 de noviembre de 2022
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Papa canonizará al Beato Pedro Fabro

1.jpgCiudad del Vaticano (Viernes, 29-11-2013, Gaudium Press) Según informa Avvenire, diario de la Conferencia Episcopal Italiana, el Papa Francisco canonizará en los próximos meses al Beato Padre Pedro Fabro, uno de los primeros compañeros de San Ignacio, y persona muy apreciada en su espiritualidad por el actual Pontífice.

Affirma Avvenire que en diciembre próximo saldría la bula de canonización, en un proceso que es la canonización «equivalente» «extraordinaria», en el que un Papa reconcoe y ordena el culto público universal de un Siervo de Dios sin haber pasado por el procedimiento ordinario de la canonización formal, es decir, sin necesidad de verificarse milagro alguno.

Biografía de Pedro Fabro (Tomada de jesuitas.es)

 

Nació el 13 de abril de 1506 en Villaret (Saboya), Francia. Murió el 1 de agosto de 1546 en Roma.

Fue el mayor de una familia devota y moderadamente próspera, que vivía del campo y del pastoreo en los Alpes saboyanos. A los dieciséis años, fue enviado a estudiar a La Roche, a doce millas de Villaret, bajo el cuidado de Pierre Veillard, un santo y erudito sacerdote que ejercio en él una gran influencia. En La Roche fue amigo y condiscípulo de Claude Jay. Pronto tuvo Fabro contactos con la Cartuja del cercano Resposoir, donde un tío suyo era prior. Muchos años después, renovó su amistad con los cartujos en París y Colonia, de la que brotó un vínculo que unirá a jesuitas y cartujos.

En 1525 ingresó en el Colegio de Montaigu en la Universidad de París, pero pronto se trasladó al de Santa Bárbara, donde compartió alojamiento con Francisco Javier. A poco se reunieron con Iñigo de Loyola. Entonces fue asaltado por dudas sobre su futuro, tentaciones y escrúpulos. Aconsejado por Ignacio, hizo la primera semana de los «Ejercicios Espirituales», superó sus problemas y se convirtió en su primer discípulo en París. En 1530 recibió el grado de bachiller y de licenciado en Artes, y empezó seis años de estudio intermitente de teología. A inicios 1534 hizo los Ejercicios Espirituales completos, bajo la guía de Ignacio, penetrando en ellos tan profundamente que, más tarde, Ignacio lo consideró el mejor director de Ejercicios, entre todos sus compañeros. Se ordenó en mayo, y celebró su primera Misa (15 agosto 1534) en Montmartre, donde Ignacio y sus otros compañeros hicieron votos de pobreza, castidad y obediencia, y de trabajar apostólicamente en Tierra Santa.

Cuando Ignacio se trasladó a España en 1535, Fabro quedó de guía, y dirigió los ejercicios de tres nuevos compañeros, Jay, Jean Codure y Paschase Broet. En octubre 1536, recibió el grado de maestro en Artes, y después, él y los otros compañeros se reunieron con Ignacio en Venecia. Dado que Ignacio temía que sus previos contactos con Pedro Ortiz y el cardenal Carafa pudieran prejudicar su causa, permaneció en Venecia cuando Fabro y los otros compañeros marcharon a Roma (enero 1537), para lograr el permiso del Papa con el fin de trabajar en el norte de Italia. En octubre de ese año, Fabro y Laínez se unieron a Ignacio para ir a Roma, y fueron testigos de la experiencia espiritual de La Storta. Fabro enseñó teología y Escritura por breve tiempo en la Sapienza de Roma antes de ser enviado por Paulo III a Parma, donde predicó, oyó confesiones, y dio Ejercicios Espirituales durante dieciseis meses. Después el Papa lo envió a los coloquios con los jefes protestantes en Worms y Ratisbona, como compañero de Ortiz, representante de Carlos V, el emperador. Acompañó, después, a Ortiz a España, estableciendo una red de amigos, y contactos para la nueva Compañía de Jesús en Barcelona, Zaragoza, Medinaceli, Madrid, Ocaña y Toledo. En febrero 1542 se le ordenó unirse allegado cardenal Giovanni Morone en Espira. Pronto se trasladó a Maguncia, donde predicó y dio Ejercicios, entre otros, a Pedro Canisio. Después de cortos períodos de trabajos apostólicos en Colonia, Amberes y Lovaina, haciendo como siempre amigos, Fabro fue enviado por Paulo III a visitar la corte de Portugal y Évora. Logró reunirse con los escolares en Coimbra antes de tener que partir para la corte de España en Valladolid en 1545. Fundó comunidades jesuitas en Valladolid y Alcalá. Su incesante trabajo y viajes minaron su salud. Se le mandó volver a Roma, como preparación para asistir al Concilio de Trento, como teólogo papal. Murió a las dos semanas de llegar.

Tenía un extraordinario don para la amistad. Por doquier su sencillez y simpatía, unidas a un sólido saber, despertaba el amor de Dios en los que trataba, y preparaba el camino para la naciente Compañía de Jesús. Es típica la afirmación de Canisio de que nunca había
encontrado «un teólogo más profundo o un hombre de tan impresionante santidad. ..todas sus palabras estaban llenas de Dios». Su vida muestra cómo el carisma original de la CJ era recibido, reflejado e irradiado por una personalidad más sencilla y menos profunda, más alegre y menos austera que Ignacio.

Esto se refleja hermosamente en su Memorial, su diario espiritual, escrito principalmente entre junio de 1542 y mayo 1545. Después de los Ejercicios espirituales y las Constituciones, es el documento más precioso de la espiritualidad de la primera CJ. Su propósito era relatar las gracias divinas que recibió, para discernir mejor la dirección del Espíritu que lo guiaba. Desgraciadamente, el manuscrito permaneció inédito por tres siglos.

Con información de Infocatolica.

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