viernes, 30 de septiembre de 2022
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Heroísmo de una niña china animó devoción eucarística de Siervo de Dios Fulton Sheen

Washington (Viernes, 05-06-2015, Gaudium Press) Con motivo de la Fiesta de Corpus Christi, celebrada en varios países el pasado jueves 04 de junio, la agencia ACI recordó un testimonio del Siervo de Dios Fulton Sheen, Arzobispo estadounidense recordado por su apostolado en los medios de comunicación, quien reveló poco antes de su muerte cómo el martirio de una niña china le inspiró una arraigada devoción eucarística.

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La Adoración de una pequeña niña llevada al heroísmo inspiró al Siervo de Dios a hacer una Hora Santa cada día. Foto. Gustavo Kralj / Gaudium Press

El relato, hecho durante una entrevista concedida meses antes de su fallecimiento en 1979, recuerda a una niña anónima en China, quien a mediados del siglo XX durante la fuerte persecución comunista a la Iglesia conocida como «Revolución Cultural», fue testigo de la profanación del templo parroquial a manos de las autoridades. Según Mons. Sheen, el sacerdote fue recluido en la rectoría del templo y los atacantes extrajeron el Santísimo Sacramento del Sagrario, esparciendo las Hostias por el suelo, un total de 32 formas eucarísticas.

La niña, que no podía hacer nada para impedir el sacrilegio esperó a que cayera la noche para burlar la vigilancia puesta en el templo y orar como reparación a la grave ofensa. Al final de una Hora Santa, se acercó a las Hostias y con su lengua recogió una de ellas y comulgó. Siguiendo la disciplina eclesiástica de su tiempo, la pequeña no tocó con sus manos la Eucaristía y sólo tomó una Hostia, regresando la noche siguiente para repetir este acto de adoración.

La pequeña devota repitió este gesto durante un mes, hasta completar las 32 visitas necesarias para consumir la totalidad de las Hostias y remediar de esta manera el sacrilegio de las autoridades. En la última noche, relató el Siervo de Dios, fue descubierta por el guardia apostado en el lugar y golpeada con el rifle repetidamente, lo que ocasionó su muerte. Los hechos fueron presenciados por el sacerdote desde su reclusión y conocidos posteriormente por el Arzobispo norteamericano.

Mons. Fulton Sheen aseguró a sus entrevistados que la historia de la pequeña le reveló el celo apostólico que todo creyente debe tener hacia Jesús, presente en la Eucaristía y su martirio le inspiró la promesa de realizar todos los días de su vida una Hora Santa frente al Santísimo Sacramento.

Con información de ACI.

 

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