jueves, 13 de agosto de 2020
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Monjas episcopalianas de Baltimore, EE.UU., son admitidas en la Iglesia católica

Baltimore (Miércoles, 16-09-2009, Gaudium Press) Siete años de discernimiento y oración concluyeron el pasado 3 de septiembre, día en que 10 monjas episcopalianas, de la comunidad Hermanas de todos los Santos de los pobres, en Baltimore, Estados Unidos, fueron admitidas en la Iglesia católica. Junto con ellas también dio el paso su capellán, Warren Tanghe, quien discierne en este momento la posibilidad de pedir a las autoridades eclesiásticas que le permitan iniciar el camino rumbo a la ordenación sacerdotal.

“Estábamos a la deriva, alejadas del camino más liberal que la Iglesia episcopal está transitando. Ahora estamos más a gusto en la Iglesia católica romana”, declaró a The Baltimore Sun la Madre Christina Christie, superiora de la orden. De forma particular ella citó las decisiones de la Iglesia Episcopal de consagrar obispos homosexuales y realizar ceremonias de uniones de personas del mismo sexo, como motivos que las movieron a obtener la comunión plena con la Iglesia católica.

“Una y otra vez, los apóstoles y los santos han sido llevados por Dios a través de caminos inesperados; de la misma manera, nosotras las Hermanas de todos los Santos de los pobres”, continúa la superiora. “Así como [los apóstoles y los santos] respondieron con fe y confianza, nosotras también estamos respondiendo a la llamada de Dios, y estamos buscando descifrar que es lo que quiere Dios de nosotras ahora que ingresamos por completo a la Iglesia católica romana”.

Habla el arzobispo de Baltimore

La labor que venían desarrollando las religiosas era esencialmente la atención a los pobres.

Al respecto declaró el arzobispo de Baltimore, Mons. Edwin F. O’Brien, que «la Iglesia católica ha estado atendiendo las necesidades de la gente de la arquidiócesis desde hace más de 200 años y muchas comunidades de religiosas consagradas han sido compañeras invaluables en este empeño». Por ello, «la misión de nuestra arquidiócesis y de nuestra Iglesia de cuidar de los pobres queda ahora muy enriquecida al tener a las Hermanas de todos los Santos con nosotros».

Efectivamente las monjas continuarán con la labor que han desarrollado desde hace más de 135 años, ahora como un instituto religioso de la Iglesia católica. La orden se fundó en Inglaterra y se instaló en Baltimore en 1872.

Dos de las hermanas de la comunidad han decidido no convertirse a la Iglesia. Ellas continuarán viviendo con las demás en el convento de Catonsville, estado de Maryland.

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