martes, 11 de mayo de 2021
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Alejandro VII: para expulsar la peste, más sacramentos

Algunos pretenden que el Papa Chigi era solo ‘lockdown’, a la hora de enfrentar la peste que asoló Roma en 1656. Pero el Pontífice no olvidaba la primacía de lo sobrenatural.

Redacción (08/04/2021 15:56, Gaudium Press) El que lea informes como el de la BBC Brasil de hoy 8 de abril, sobre las medidas que el Papa Alejandro VII tomó contra la peste que asoló su reino entre 1656 y 1657, podría salir con la convicción de que éste suspendió por completo la asistencia religiosa a su feligresía.

Efectivamente el Papa Chigi, quien gobernó a la Iglesia entre 1655 y 1667, era no solo el sucesor de Pedro, sino también jefe de Estado de un amplio territorio, el de los Estados Pontificios, y hubo de tomar numerosas medidas sanitarias como suspensión del comercio con Nápoles, aislamiento, impedir que médicos escaparan de Roma, entre varias otras.

Expresa el reportaje de la BBC que, “conforme el tiempo fue pasando, él [el papa] fue adoptando nuevas prohibiciones. Congregaciones [de la Iglesia] fueron suspendidas, todas las visitas diplomáticas también, encuentros religiosos y reuniones públicas…”.

Fiestas y ceremonias públicas, civiles y religiosas fueron canceladas”, continúa la nota de la BBC. “Con casi toda la ciudad cerrada, los cultos inevitablemente se transformaron en privados”. “Todos aquellos que tenían por lo menos un contaminado en la familia eran prohibidos de salir de casa”. Los subrayados son nuestros.

Cuenta también el reportaje que el Papa dispensó diversas normas de ayuno, las que en esa época eran mucho más estrictas que ahora, para que los cuerpos más fortalecidos pudiesen mejor enfrentar la enfermedad.

Parecería pues, que las múltiples y razonables medidas para contener la peste – terrible epidemia – cedían paso a la atención espiritual y religiosa en la mente de todo un … Papa. Nada más falso.

Comisario para la salud del Papa: más sacramentos

Podemos leer en el Tractatus de avertenda et profliganda peste politico-legalis del Cardenal Girolamo Gastaldi, comisario pontificio para la salud en el tiempo de la peste, un trecho muy diciente.

En la parte intitulada “Sobre la dispensa de algunos días de la cuaresma” y de fecha del 3 de febrero de 1657, este purpurado en nombre del Papa “insta a todos a compensar la dispensa concedida de carne [ndr. es decir, el poder comer carne] con la frecuencia de los Santos Sacramentos y con el crecimiento de la limosna y de las oraciones”, pues el mal se debería atacar con “remedios no menos sobrenaturales que naturales”, y de esa manera purgar las “reliquias del mal”.

Además, no hay ningún edicto que prohíba las misas, excepto las solemnes (que en tesis tendrían mayor afluencia). Pero así mismo, en estos casos, se recomienda que sea sustituida por oraciones en casa.

Entonces, a la par de los remedios naturales, estaba la convocatoria a aumentar la frecuencia de Sacramentos (incluso la Eucaristía) y la oración. Era Alejandro VII, por más erudito que fuese en las ciencias del mundo, un hombre de fe: la grey necesitaba del alimento material, pero sobre todo del espiritual, para enfrentar la calamidad.

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