viernes, 23 de febrero de 2024
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Ascensión del nuevo Prefecto de Doctrina de la Fe, no ausente de polémica

Mons. Víctor Manuel Fernández, de 60 años, ha sido escogido como nuevo prefecto por Francisco.

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Mons. Fernández – Foto: Wikipedia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported

Redacción (01/07/2023 19:43, Gaudium Press) No es sin polémica que está siendo acogido el nombramiento del actual Arzobispo de La Plata, el argentino Víctor Manuel Fernández, como nuevo prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe en remplazo del Cardenal Ladaria Ferrer, según anuncio realizado hoy por el Vaticano.

El nuevo prefecto, encargado por función ahora de custodiar el Depósito de la Fe, por ejemplo, ha sido cuestionado como ghostwriter de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, que para muchos quiebra con la Tradición católica al abrir en la práctica las puertas de la comunión sacramental a personas que se encuentran en una unión no bendecida por la Iglesia.

También ha llamado desde hace tiempo la atención el abordaje hecho en una de sus obras, Sáname con tu boca – El arte de besar, publicada en 1995, en la que el trabajo de campo para esta llamativa y curiosa temática en un sacerdote, constó de entrevistas con personas “que tienen abundante experiencia en el tema”, incluyendo “muchos jóvenes que aprenden a besar a su manera”, según explicación del mismo autor.

La carta del Papa

Pero tal vez el centro del debate hoy por el nombramiento de este ex-rector de la Universidad Católica Argentina se encuentra en las líneas de la propia carta dirigida a Mons. Fernández por el Papa, con ocasión de su denominación.

En la misma, Francisco al tiempo que encomienda al nuevo prefecto “custodiar la enseñanza que brota de la fe”, le pide que evite “métodos inmorales” usados por ese Dicasterio en “otras épocas”. Esta indicación de gobierno, la da el Papa después de pedirle a Mons. Fernández que en su nueva función dé “razón de nuestra esperanza, pero no como enemigos que señalan y condenan”.

Es claro sin embargo que los ‘señalamientos’ y las ‘condenas’ deplorados ahora por el Papa, han sido uno de los principales recursos de ese dicasterio, usados de manera constante e indefectible por la sucesión de prefectos y Papas que consideraban que así se custodiaba también la Fe legada por Jesucristo.

Aún más, desde el Adversus haereses de San Ireneo de Lyon, no solo es práctica católica proclamar con caridad la verdad, sino también advertir dónde se encuentra el error. Esto parece ahora proscrito, y no queda claro si considerado también ‘inmoral’.

El Pontífice también parece proscribir en las nuevas orientaciones del trabajo de este dicasterio “cualquier mecanismo de control”, al indicar que debe privilegiarse el crecimiento de las diversas “líneas de pensamiento filosófico, teológico y pastoral”, las que resultarían armonizadas por “el Espíritu en el respeto y el amor”. Cómo se daría en concreto esta ‘armonización en el Espíritu’, es algo no definido.

¿Un nuevo paradigma de ruptura?

Estas concepciones pues, afirman no pocos, contrarían la práctica bimilenaria de la Iglesia, que desde sus inicios consideró que el ejercicio de la misericordia de Cristo incluía también y en esencia, la advertencia y condena del error cuando este se quisiese presentar con ropaje católico.

En ese sentido, por ejemplo Infocatólica ha hecho un rápido elenco de notas emitidas por la Congregación de la Doctrina de la Fe bajo el largo gobierno del Cardenal Ratzinger, las cuales, sin perder su carácter misericordioso, afirmaban el claro rechazo a doctrinas erróneas predicadas por miembros de la Iglesia. Es claro que esas notas no tenían como fin primordial la condena de los autores de tales doctrinas heterodoxas, sino la ilustración y el beneficio del Pueblo de Dios que por ellas podría verse desviado de Cristo.

En ese marco, también se afirma que el nombramiento del amigo del Pontífice establece un nuevo paradigma de nombramientos en estos terrenos, paradigma que es de ruptura con lo que se podría llamar de ‘estilo Ratzinger’, que era de caracterizados ‘Guardianes de la Fe’. Apoya esta hipótesis el que de las 11 citaciones de la carta dirigida por Francisco a Mons. Fernández, 10 son auto-citaciones de documentos emanados por el propio Papa, y solo uno anterior a él.

Así, consideran algunos, la biblioteca de doctrina emanada por este Dicasterio a lo largo de los siglos –que en muchos casos tiene la calidad de magisterio pontificio, pues ha sido explícitamente aprobada por Papas– debería, para este nuevo paradigma, más bien abandonarse en el desván como ejemplo característico de exhalación de una metodología errada, para ser reemplazada ahora por una gaseosa ‘inspiración armónica en el Espíritu’, donde las corrientes más disímiles e incluso el error podrían encontrar cabida, siguiendo la misma metodología ahora propuesta para el Sínodo de la sinodalidad.

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Entre tanto, es difícil que aún la mera apariencia de un rompimiento con el magisterio anterior no conlleve el señalamiento por muchos de un rompimiento con el propio Cristo, tal como el Hijo de Dios ha sido interpretado constantemente a lo largo de la Historia.

Apuntan también algunos analistas lo que consideran una Excusatio non petita, una ‘excusa no pedida’ de parte del Pontífice, cuando en la carta que dirige a Mons. Fernández hace un elenco de títulos que lo calificarían para tan alto cargo, algo inusual y que iría al encuentro de críticas como por ejemplo las vertidas hace poco por el Cardenal Gerhard Müller, quien habría incluido al Arzobispo de la Plata entre los integrantes de un círculo mágico que cerca al Papa, sin mucha formación teológica. Es claro entre tanto que este importantísimo cargo, el de encargado de cuidar la Fe legada por Jesús, requiere de la sabiduría y pericia de la que han hecho gala grandes exponentes del pasado, como el propio Benedicto XVI, el inolvidable Cardenal Merry del Val, o el Cardenal Camillo Borghese, que la historia conoce como el Papa Pablo V.

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A continuación, algunos de los documentos emitidos por la Congregación de la Doctrina de la Fe en el mandato de Ratzinger, con nota de censura de doctrinas erradas y aclaración de doctrina verdadera:

Notificación sobre algunos escritos del Rvdo. P. Marciano Vidal, C.Ss.R.

Notificación a propósito del libro del Rvdo. P. Jacques Dupuis, S.J. «Hacia una teología cristiana del pluralismo religioso»

Notificación sobre algunas publicaciones del Prof. Dr. Reinhard Meßner,

Notificación sobre los escritos y las actividades de la Hermana Jeannine Gramick, S.N.D. y del Padre Robert Nugent, S.D.S.

Notificación sobre los escritos del Padre Anthony De Mello, S.J.

Notificación sobre la obra «Mary and human liberation» del P. Tissa Balasuriya, O.M.I.

Carta referente a la suspensión del Prof. Charles Curran de la enseñanza de la teología

Notificación sobre el volumen «Iglesia: Carisma y poder. Ensayo de Eclesiología militante» del P. Leonardo Boff, O.F.M.,

Carta al Padre Edward Schillebeeckx referente a su libro «Kerkelijk Ambt» («El ministerio en la Iglesia», 1980)

Instrucción sobre algunos aspectos de la «Teología de la liberación» — Libertatis nuntius

(SCM)

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