jueves, 08 de diciembre de 2022
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“¿Auto-ayuda o ayuda desde lo alto?”: El gozo de la conciencia tranquila

El que sabe estar en el camino de Dios, haciendo su santa voluntad, aunque sea despreciado y sufra grandes sufrimientos físicos y morales, puede encontrar el verdadero descanso y la tranquilidad en su alma limpia y pura.

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Redacción (28/09/2022 11:10, Gaudium Press) “¡La conciencia tranquila es la mejor de las almohadas!” ¡Qué gran verdad hay detrás de un dicho tan simple…

Realmente, los hombres que buscan la alegría donde no la hay, y ¡cuán grande es el número de estos!, pueden regocijarse por un tiempo y hasta cierto punto. ¿Son realmente felices? Si lo que les da “gozo” es el placer ilícito del pecado, les basta con consultar a su propia conciencia: ese ser inquieto que todos cargamos en el alma, que gime y les acusa todo el tiempo: “¡Estáis equivocados! ¡Hiciste lo que no debías!».

¡Qué costosa y dolorosa “felicidad”!

Pero el que sabe que va por el camino de Dios, haciendo su santa voluntad, aunque sea despreciado y sufra grandes sufrimientos físicos y morales, puede encontrar el verdadero descanso y la tranquilidad en su alma limpia y pura.

Gran paradoja: ambos sufren para ser felices. Pero esta es la diferencia esencial: el pecador sufre (sin mérito) la inquietud de los malvados y goza de una felicidad pasajera; el justo sufre meritoriamente, es feliz en esta vida por el testimonio de su limpia conciencia y conquista la felicidad eterna: “La alegría del justo es de Dios y está en Dios; y su alegría proviene de la verdad.

El que desea la gloria verdadera y eterna no busca lo temporal; y quien la busca o no la desprecia de corazón, demuestra que ama poco a la eterna (…). El que tiene una conciencia pura vivirá fácilmente en paz y contento.” [1]

Por Juan Pablo Bueno

[1] TOMÁS DE KEMPIS. La imitación de Cristo, c. 6. São Paulo: Cultor de Livros, 2019, pág. 110.

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